La victoria de La Selección sobre Lamine: un duelo que conecta dos décadas definitorias en el fútbol español y argentino tras la ausencia de Messi

Los rostros de Lamine Yamal y Leo Messi en Times Square antes de la final del Mundial. En 2003, la RFEF exploró la opción de que Lionel defendiera la camiseta roja y, dos décadas después, en 2023, frenó el interés marroquí por Yamal.

Más información: Cómo hemos cambiado: el cara a cara de los héroes de España en 2010 y los que buscan hacer historia en el Mundial 2026

La final del Mundial 2026 entre España y Argentina concluye un proceso iniciado hace más de veinte años, cuando la Federación Española intentó sin éxito que un joven llamado Lionel Messi optara por la Selección española en lugar de la Albiceleste.

Dos décadas más tarde, España consiguió persuadir a otro talento de La Masía, Lamine Yamal, para que su futuro deportivo se decidiera junto a la selección española y no con la de Marruecos, tierra de su padre.

Estas dos historias, conectadas por un mismo entorno —las categorías inferiores del Barça— y separadas por veinte años de fútbol, confluyen ahora por primera vez en una final mundialista.

A principios de los 2000, un joven Messi ya despertaba gran interés entre los técnicos de la base española, quienes lo consideraban un futuro astro del fútbol global.

Ginés Meléndez, en aquel entonces responsable de las categorías inferiores de la Selección, inició la operación tras las repetidas recomendaciones desde el banquillo del Barça: Alex García, su entrenador en la cantera azulgrana, insistía en la necesidad de intentar que aquel niño argentino recalara en España.

La federación fue más allá de meros contactos formales. Meléndez utilizó el propio entorno del Barcelona como instrumento, apoyándose en los compañeros de Messi en La Masía, entre los que destacaban Piqué y Cesc Fàbregas, figuras clave de esa generación de 1987.

El plan consistía en que este grupo de futbolistas, presente también en las selecciones juveniles españolas, sirviera como vocero dentro del vestuario y animara al joven delantero a integrarse en la selección española.

Leo Messi, durante sus años en La Masía.

Leo Messi, durante sus años en La Masía. FC Barcelona

Este esfuerzo se mantuvo a lo largo de numerosos torneos formativos y tuvo instantes específicos, como un campeonato cadete en Albacete donde Meléndez insistió personalmente ante un Messi que apenas contaba con 14 años.

El mensaje siempre era el mismo: que su talento debía desarrollarse internacionalmente con España y que el avance hacia la élite pasaba por integrarse en la selección europea que lo estaba formando. Sin embargo, pese a la insistencia y al apoyo de su entorno culé, el argentino nunca se decidió como esperaba la federación.

Un descuido impulsó a Messi hacia Argentina

Irónicamente, una indiscreción de Meléndez aceleró la decisión albiceleste. En una entrevista para el diario bonaerense El Gráfico, el responsable español reveló que el Barça contaba con un futbolista argentino excepcional, noticia que llegó al seleccionador Sub17 de Argentina, Hugo Tocali, amigo suyo.

Semanas después, en noviembre de 2003, Argentina convocó formalmente a Messi y cerró la puerta a cualquier posibilidad española.

El propio Vicente del Bosque, años después, resumió para Meléndez la trascendencia de aquella pérdida: si se hubiera logrado convencer a Messi, España «habría ganado dos o tres Mundiales más».

Messi debutó con la Sub20 argentina en 2004, se consagró en el Mundial juvenil de 2005 y desde entonces forjó una carrera que lo llevó a suceder a Diego Maradona como ídolo nacional, culminada con el título mundial en Qatar 2022 tras vencer a Francia en la final.

España crea su camino

Mientras Argentina moldeaba a su nueva estrella, España forjaba un estilo propio, alejado de depender de un solo ‘fichaje’. El estilo denominado tiki-taka, basado en la posesión y pases cortos, condujo a la selección española a ganar la Eurocopa de 2008, el Mundial de Sudáfrica en 2010 y la Eurocopa de 2012, formando un ciclo sin precedentes que triunfó sin la presencia de Messi.

Esa conquista mundialista de 2010, único título mundial previo a esta final, es la referencia inmediata que España persigue de nuevo en Nueva Jersey.

La historia se repite, aunque con otro protagonista: Lamine Yamal. Nacido en Esplugues de Llobregat y criado en Rocafonda (Mataró), este extremo posee ascendencia marroquí por su padre y ecuatoguineana por su madre, pudiendo representar hasta tres selecciones diferentes.

Lamine Yamal, de niño, en la cantera del Barça.

Lamine Yamal, de niño, en la cantera del Barça. FC Barcelona

A diferencia de Messi, Lamine siempre se formó en las categorías juveniles de la selección española; sin embargo, Marruecos, fortalecido tras su histórica semifinal en Qatar 2022, intentó atraerlo con un proyecto deportivo propio.

El entonces seleccionador marroquí, Walid Regragui, admitió haber conversado directamente con el jugador y su entorno buscando inclinar la balanza: «Lo intentamos todo con el proyecto marroquí, con la Copa de África en casa, con el Mundial 2030 y con el cariño que Marruecos puede ofrecerle a Lamine… Pero el chico nunca engañó. No jugó al ‘soy marroquí o español’; eligió España».

Según Regragui, la respuesta de Lamine fue rápida tras aquella charla: «Me llamó con respeto y me dijo ‘míster, gracias por el cariño, pero votaré por España. Me siento español’. Es un chico sincero».

La versión de Lamine

En una amplia entrevista para el programa 60 Minutes de CBS, Lamine Yamal narró públicamente por primera vez el proceso interno antes de elegir España.

El jugador reconoció que la opción marroquí pasó por su mente, especialmente tras el destacado Mundial de Qatar: «Sí pensé en jugar con Marruecos. Justo acababan de alcanzar las semifinales, pero a la hora de decidir, nunca tuve dudas».

El extremo explicó que la clave fue el calendario competitivo europeo, no un distanciamiento de sus raíces: «Siempre he querido disputar una Eurocopa y jugar en Europa. El fútbol europeo tiene mayor visibilidad y está más próximo a nivel internacional».

Añadió que su vínculo con Marruecos permanece intacto pese a la elección: «Siempre tendré cariño por Marruecos. También es mi país. No habría sido extraño ni negativo jugar con ellos, pero España disputaba la Eurocopa. Me crié en España y igualmente la considero mi patria».

Un enfoque federativo diferente

A diferencia de la presión informal que ejercieron Piqué y Fàbregas sobre Messi desde el vestuario juvenil, la RFEF abordó el caso de Lamine con un planteamiento institucional.

Directivos como Francis Hernández y Vicente Blanco mantuvieron encuentros personales con el jugador y su entorno en Barcelona antes de que diera su «sí» definitivo en agosto de 2023.

Esta gestión concluyó en septiembre del mismo año con el debut de Lamine con la absoluta española a los 16 años y 57 días, convirtiéndose en el jugador más joven en debutar y marcar con la Selección.

Los frutos de esta apuesta llegaron antes de lo previsto: Lamine fue figura clave en la consecución de la Eurocopa de Alemania 2024 y, dos años más tarde, es uno de los referentes ofensivos del equipo de Luis de la Fuente en esta final mundialista.

Dos relatos, una final

España llega a Nueva Jersey en busca de su segunda estrella mundial, dieciséis años después del título en Sudáfrica 2010, mientras que Argentina, con Messi como capitán, aspira a un histórico cuarto título para ser la primera selección en revalidar el campeonato desde Brasil en 1962.

El propio Messi, de 39 años, se despidió emocionado de su afición en Buenos Aires el año pasado, asumiendo que este probablemente será su último torneo importante: «Terminar aquí de esta manera es lo que siempre soñé».

Frente a él estará Lamine Yamal, de 19 años, el futbolista que España logró retener y que simboliza, de cierta forma, la revancha simbólica de aquella federación que hace veinte años no pudo convencer al niño que sería el mejor jugador en la historia.

La final de este domingo no solo otorgará un trofeo: cerrará, por primera vez sobre un terreno de juego, el ciclo entre el ‘fichaje’ que España no consiguió y el que sí logró asegurar a tiempo.

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