El técnico de la selección española dirigía al juvenil del Sevilla cuando vivió en primera persona la habilidad del argentino.
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Luis de la Fuente vio a Lionel Messi, con solo 16 años, en un encuentro de Copa del Rey juvenil en 2004, mientras entrenaba al Sevilla. Un joven argentino del Barça le anotó «cuatro goles en quince minutos», un hecho que hasta hoy emplea como referencia para analizar al capitán de Argentina.
Justo antes de la final del Mundial, el seleccionador español recordó esa anécdota para mostrar el impacto que aquel jugador adolescente, que ya destacaba por su estilo, le produjo.
«Conocí a Leo Messi cuando entrenaba a los juveniles del Sevilla. Me habían hablado muy bien de un chico llamado Messi. Al principio le asignamos marcaje individual, pero en el minuto 70, el jugador encargado de marcarlo recibió tarjeta y fue sustituido. Entonces Messi nos marcó cuatro goles en quince minutos», rememoró De la Fuente con una sonrisa, frente a una sala llena de periodistas.
Esta anécdota también explicó por qué ahora descarta defenderse de esa manera: «Así que mañana no habrá marcaje individual», añadió, consciente de que el fútbol ha evolucionado, aunque Messi sigue obligando a replantear tácticas.
Detrás de esa historia está un partido bien registrado. Se trató de una eliminatoria de la Copa del Rey juvenil 2003/04 entre el Juvenil A del Barcelona y el juvenil del Sevilla División de Honor, con Juan Carlos Pérez Rojo en el banquillo del Barça y Luis de la Fuente entrenando al equipo andaluz.
Messi, que meses antes había debutado con el primer equipo de Rijkaard en un amistoso en Oporto, era entonces la principal promesa de La Masía y combinaba partidos con el Barça C y el Barça B.
Durante esta eliminatoria, el Sevilla se mantuvo en el partido hasta el tramo final, y De la Fuente optó por marcar al argentino de forma individual, una táctica que solo demoró el resultado inevitable.
Leo Messi, durante sus años en La Masía.
Sin embargo, el tiempo exacto de aquella actuación difiere en ciertos puntos de la versión de Luis de la Fuente.
Messi anotó el primer gol (1-0) en el minuto 52, amplió a 2-0 en el 58, marcó el tercero en el 61 y firmó el cuarto en el 70, antes de ser relevado en el 78. Desde el banquillo, contempló cómo Oriol Riera selló el 5-0 definitivo.
Esto indica que los cuatro goles se lograron en un espacio de tiempo superior a los «quince minutos» que recordó el seleccionador actual.
Más allá del detalle cronológico, los hechos son contundentes: un joven Messi definió la eliminatoria en solitario con una ráfaga de goles que dejó una impresión perdurable en el entrenador contrario.
Hoy, más de veinte años después, el técnico que vivió esa versión adolescente de Messi se prepara para medirse al Messi experimentado y campeón mundial en una final de Mundial.
La anécdota de aquella categoría juvenil sirve de nexo entre dos momentos: un De la Fuente que comprendió entonces lo limitado que resulta aplicar soluciones parciales contra un jugador de tal talento, y un Messi que aún obliga a replantear estrategias, incluso cuando España afronta la cita máxima con la confianza en su propio estilo.
Esos cuatro goles fueron una señal y un reconocimiento a una carrera que comenzó así: con un joven capaz de influir directamente en el curso de un partido cuando aún era poco conocido fuera de Barcelona.

