Ambos se reunieron hace dos semanas ya con el rumor de que la sentencia estaba a punto de conocerse.

Hace dos semanas exactas, el miércoles 1 de julio, David Sánchez Pérez-Castejón y Miguel Ángel Gallardo se encontraron en el hotel ‘Al Jardín’ de Villanueva de la Serena (Badajoz), localidad natal del que fuera secretario general de los socialistas extremeños hasta diciembre pasado. Además, fue alcalde durante seis legislaturas consecutivas con mayoría absoluta. La cita tuvo lugar a primera hora de la mañana. Compartieron un café. Los testigos del último encuentro antes de la publicación del fallo resaltan que sus expresiones reflejaban una gran preocupación.
Por aquel entonces, desde los pasillos de la Audiencia Provincial de Badajoz empezó a circular el rumor de que la sentencia pronto sería publicada, aunque en ese momento solo se trataba de especulaciones. Con el paso de los días, especialmente en las últimas 48 horas, ese murmullo se confirmó. Tras el juicio oral celebrado a finales de mayo y principios de junio, con siete sesiones maratonianas, todos los expertos legales preveían una condena casi segura –independientemente de la severidad– para Gallardo, pero eran las dudas sobre el ‘hermanísimo’ las que generaban incertidumbre.
Finalmente, ninguno de los acusados –incluidos los altos cargos de la Diputación– ha logrado esquivar la condena: «Para un funcionario, la inhabilitación durante tanto tiempo –9 años– es peor que una pena de prisión corta, porque sin antecedentes penales no habrían entrado en prisión, pero quedarán sin empleo durante todo ese periodo», comentaba ayer uno de los abogados defensores, que ya preparan los recursos.
Tal como se esperaba, Gallardo recibió la condena más severa. «No estuvo bien asesorado en ningún momento durante todo el proceso», aseguran sus allegados. Desde el intento de ‘aforamiento exprés’ para apartar a la jueza Beatriz Biedma del caso, hasta su decisión de presentarse a unas elecciones como candidato estando procesado, sin atender a la parte del aparato del partido en Extremadura –especialmente la provincia de Cáceres– que le pidió que renunciara y se alejara, incluso proponiéndole ir al Senado.
Sólo reculó tras el desastre electoral. Más tarde, tras un cambio abrupto de postura, también renunció al acta de diputado regional. ¿A cambio de qué? Esa fue la gran incógnita. Se especuló con la posibilidad de que Ferraz le hubiera asegurado un salario durante ese tiempo hasta la celebración del juicio, con la promesa de que, si era absuelto, aparecería en las listas para las próximas elecciones generales. Todo ha terminado ya.
David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, condenado a 9 años de inhabilitación para empleo público
DESTINOS LIGADOS
El destino de Gallardo siempre estuvo vinculado al de David Sánchez-Pérez Castejón desde que la juez Beatriz Biedma abrió la instrucción a comienzos de junio de 2024. Y eso que en su primera declaración ante la magistrada cordobesa, el presidente de la Diputación –en ese momento, que dimitió para aforarse en la Asamblea– afirmó desconocer incluso que «Pedro Sánchez tenía un hermano» cuando se convocó la plaza «vacía de contenido», según destaca la sentencia. Para la Audiencia, Gallardo actuó buscando «congraciarse con quien sería reelegido secretario general del PSOE», en referencia directa al argumento principal de la defensa del exlíder socialista extremeño: que Gallardo apoyó a Susana Díaz en las Primarias, no a Sánchez.
Como ha informado EL MUNDO desde hace años, la relación de David Sánchez con Extremadura y, en particular, con Badajoz, no era fortuita, pese a que el hermano del presidente declaró en sede judicial no haber visitado nunca la provincia pacense a lo largo de su vida. Mostraba admiración por la región cercana del Alentejo portugués. Entonces, ¿cómo llegó a la Diputación de Badajoz?
El aspirante explicó que, desempleado en San Petersburgo tras cursar un máster en Milán, encontró el concurso para esa plaza en un buscador especializado de internet al que accedía cada mañana durante el desayuno. No obstante, a 4.328 kilómetros de distancia de la ciudad rusa fundada por Pedro El Grande, en Don Benito (Badajoz), otro Pedro Sánchez, simultáneamente, preparaba su retorno a la Secretaría General del PSOE tras su abrupta salida y dos intentos fallidos de llegar a la Presidencia del Gobierno.
En esa población pacense, el Peugeot 407 en el que también viajaban Ábalos y Koldo iniciaba la gira electoral para recuperar Ferraz. Don Benito fue el ‘KM0’, sede del primer mitin (8 de mayo de 2017). Eligió dicha localidad porque su alcalde entonces (actual delegado del Gobierno), José Luis Quintana, era un amigo cercano. De hecho, en su finca, Sánchez se refugió en los momentos más difíciles de su carrera política. Y justo a seis kilómetros, en Villanueva de la Serena, gobernaba Miguel Ángel Gallardo, vinculado por su intento de fusión con Don Benito.
En uno de esos actos, según declaró en sede judicial uno de los condenados, el diputado de Cultura y exlíder del PSOE en Badajoz, Ricardo Cabezas (actual concejal), Pedro Sánchez les confirmó a altos cargos socialistas de la zona que tenía un hermano músico… El 17 de mayo, dos altos cargos de la Diputación (condenados ayer), Elisa Moriano –entonces directora de Cultura– y Cristina Núñez, como diputada de Cultura, firmaron la solicitud para cubrir el puesto «dada la necesidad y urgencia de que sea cubierto a la mayor brevedad».
Las bases del concurso se activaron dos días después, el 19, tras estar más de seis meses archivadas. Esa fecha es clave, según la sentencia, por un correo electrónico intercambiado entre dos directores de conservatorios (Evaristo a Yolanda) que incluía el término ‘el hermanísmo’ en el asunto y donde se detallaban los requisitos para los aspirantes.
El 22 de mayo, Pedro Sánchez ganó las Primarias. El 26 de junio se definieron los criterios de valoración. Luego se redactaron dos actas distintas (en una suspendieron a todos menos a David Sánchez, pero tras la denuncia pública del partido Podemos, elaboraron otra con seis aptos, con el músico madrileño como ganador con 90 puntos). El 10 de julio, Miguel Ángel Gallardo y David Sánchez Pérez-Castejón firmaron sus contratos de alta dirección. En sede judicial, el presidente de la Diputación comentó que al enterarse de la candidatura del hermano de Pedro Sánchez había dicho a sus subordinados en la Diputación: «¡Que gane el mejor!».
Con el músico madrileño en la Diputación, iniciaron una relación laboral estrecha, aunque, según la sentencia, «el Sr. Sánchez apenas asistía a su puesto de trabajo, argumentando falta de vinculación física, incumpliendo las obligaciones laborales asumidas, manteniendo contactos esporádicos con los directores de los conservatorios para la supuesta coordinación, y finalmente casi inexistentes». Por ello, se creó, a petición personal y tras dos bajas laborales (excedencia y paternidad), un puesto sin cobertura administrativa de ‘Jefe de la Oficina de Artes Escénicas’, motivo por el que ambos fueron condenados por la Audiencia.
La Audiencia destaca que «ya en febrero de 2018 (David Sánchez) expresó la intención de traer la ópera a Badajoz y comentó incluso con Miguel Ángel Gallardo sobre la posible sede, desechando éste la del Hospital Provincial».
En un correo intervenido por la UCO, fechado el 28 de mayo de 2018, David Sánchez le comunicaba al músico que había comenzado a elaborar el anteproyecto de la ópera y que había estado en contacto con «Miguel Ángel» durante el fin de semana, solicitándoles una reunión a tres (ellos dos y Elisa Moriano).
La transformación del puesto ya estaba en marcha y la relación laboral entre ambos resultaba fluida. En un mitin de la campaña en Extremadura en diciembre de 2025, ya procesados ambos, Miguel Ángel Gallardo declaró: «David vino a generar riqueza musical, a desarrollar su talento y tuvo que marcharse por la presión de la ultraderecha». Para la Audiencia Provincial, lo que realmente se produjo fue «un ejercicio grosero y arbitrario del poder».

