El Gobierno admite durante la campaña de incendios que utiliza aviones con más de 40 años para la extinción

En un correo obtenido por EL MUNDO, el Ejecutivo solicita disculpas a las CCAA por los «retrasos» en la disponibilidad de las aeronaves, que ya están cerca de la obsolescencia.

Uno de los hidroaviones desplegados en el incendio de Los Gallardos.

«Disponemos de una flota de 10 aviones anfibios». Así lo anunció el 21 de mayo de este año Pedro Sánchez durante la presentación de la campaña contra incendios forestales de 2026 en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), destacando que la Administración Central proporcionaría esa decena de hidroaviones FOCA a las comunidades autónomas. Sin embargo, dos meses después, solo siete de estas aeronaves están operativas, y una de ellas se encuentra a menos de 10 horas de entrar en su periodo de mantenimiento.

¿Qué ha ocurrido? El propio Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) lo detalla sin rodeos en un correo electrónico enviado a todas las comunidades autónomas, donde explica la operativa de los medios desplegados «en apoyo a la extinción de incendios forestales de esta campaña», documento al que tuvo acceso EL MUNDO.

Tres aviones permanecen fuera de servicio porque «la flota es cada vez más antigua (algunas aeronaves superan los 40 años), lo que genera incidencias imprevistas, además de las revisiones y mantenimientos rutinarios».

La flota se encuentra en proceso de envejecimiento: el último avión incorporado fue en 2013. Por otra parte, el Ministerio de Defensa demora las reparaciones sin establecer fechas concretas para su finalización. Así lo detalla el Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales, dependiente de la Dirección General de Biodiversidad del Ministerio, entidad que firma el correo fechado el 6 de julio, en plena campaña de alto riesgo.

Esto, justo antes de una nueva ola de calor, limita los recursos disponibles para las CCAA. En el incendio de Los Gallardos (Almería) hubo suficientes aviones, pero surge la pregunta: ¿qué ocurriría si se produjeran dos o más incendios simultáneamente?

Los aviones FOCA destacan por su alta eficacia y flexibilidad en la lucha contra incendios forestales, ya que pueden recargar agua directamente en ríos, embalses o el mar, con depósitos de entre 5.500 y 6.000 litros, equipados para realizar descargas totales o parciales, y cuentan con sistemas de inyección de espumógeno.

Cabe recordar que, ocho días antes de la intervención de Sánchez en Torrejón de Ardoz, el 13 de mayo, el Gobierno aseguró a las comunidades autónomas que dispondrían de 14 aeronaves anfibias: diez en operación constante y cuatro «en reserva», según confirmaron fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y de las regiones. Fue en la reunión del Comité de Lucha contra Incendios Forestales. Sin embargo, solo existen siete aeronaves, el 50% de lo prometido. En el Excel adjunto al correo, el Ministerio estima que el máximo en agosto en la Península será de diez, siempre que Defensa logre ponerlas a punto a tiempo.

La falta de cumplimiento es tan evidente que, en primer lugar, el Gobierno nacional pide perdón a las comunidades por el retraso en la operatividad de los hidroaviones: «En primer lugar, lamentamos el retraso frente a otros años, influenciado por diversas circunstancias».

Es entonces cuando el equipo de la vicepresidenta Sara Aagesen señala con claridad a los gobiernos regionales que la demora es responsabilidad del Ministerio de Defensa, encargado de operar y reparar las aeronaves, trasladando la responsabilidad a la ministra Margarita Robles.

«Según la información aportada por el Ministerio de Defensa», de la flota «de 14 aviones», dos han sufrido «incidentes inesperados». Uno tuvo una colisión con un buitre que dañó el ala de vuelo, y otro perdió una compuerta de carga. Un tercero, durante inspecciones rutinarias, presentó una grave grieta estructural en el ala, que requiere reparaciones complejas y prolongadas». Además, «el fabricante actual (DHC) ha impuesto nuevos requisitos de revisión que prolongan los tiempos con respecto a años anteriores», revela el Miteco.

Las críticas de Transición Ecológica hacia Defensa no terminan ahí. También censuran la lentitud en la puesta en servicio de las aeronaves averiadas: «La previsión de recuperación se recibe diariamente desde el Ejército del Aire, pero estas estimaciones son variables», señala el correo con intención crítica.

Además, el Gobierno no ha incrementado en 2026 el número de brigadas heliotransportadas de intervención contra incendios. España cuenta con solo 10, un número estancado desde 2007, es decir, desde hace 19 años.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, con miembros de la UME.

El equipo de Aagesen apunta a Robles

Los aviones anfibios destinados a la extinción de incendios pertenecen al Ministerio de Transición Ecológica, pero su operación, mantenimiento y reparación corresponden al Ministerio de Defensa. Este último tarda excesivamente en efectuar los trabajos, según las quejas explícitas de la Dirección de Biodiversidad: «La previsión de recuperación se recibe cada día desde el Ejército del Aire», aunque «estas estimaciones son inestables». Se trata de un reproche sutil pero contundente.

El riesgo aumenta si se producen incendios simultáneos

Tras la revelación de EL MUNDO sobre la carencia de recursos aéreos para la lucha contra incendios, el viernes Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, ofreció dos mensajes ante los medios. Primero, que ya se han realizado 193 operaciones ministeriales contra incendios este año, más del doble que en periodos anteriores. Segundo, que es necesario «dosificar» el uso de los aviones disponibles. «El operativo está sometido a un gran estrés, por lo que se debe gestionar cuidadosamente la capacidad de respuesta hasta el final del verano». El problema se agravaría si ocurrieran varios incendios simultáneos como el de Los Gallardos.

Los nuevos aviones no estarán disponibles hasta 2028

En 2024, el Gobierno contrató siete aviones anfibios de última generación para mejorar la lucha contra incendios, ante la situación actual de la flota. El proceso de fabricación de un avión de este tipo dura entre tres y cuatro años, y todos se construyen simultáneamente. El primero de los siete que recibirá España llegará en 2028. «Evidentemente, si se hubiera mantenido una política constante de renovación, no estaríamos en esta situación», lamenta Morán. Estos siete nuevos aparatos reemplazarán a los siete más antiguos que se encuentran actualmente en servicio.

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