Estas y otras conductas muy comunes se consideran infracciones según la normativa española y diversas ordenanzas municipales

Arrojar una toallita húmeda al inodoro, llevar un amigo a la piscina comunitaria o dejar un sofá antiguo en la acera son acciones que prácticamente todos hemos realizado en algún momento, de forma voluntaria o involuntaria. Sin embargo, estas y otras conductas habituales están consideradas infracciones en la legislación española y pueden conllevar multas económicas que oscilan entre 500 y 10.000 euros en los casos más graves.
Por ejemplo, uno de los errores más frecuentes es tirar toallitas húmedas al váter. Más allá del daño que genera en las tuberías, esta costumbre, según Fotocasa, está sancionada en diferentes localidades españolas a través de ordenanzas municipales. En municipios como Cambil en Jaén o la ciudad de Valencia, la multa puede llegar hasta los 6.000 euros.
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Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierten que solamente en Valencia se extraen más de tres toneladas de toallitas anualmente de la red de alcantarillado. Lo mismo sucede con el vertido de productos químicos en el desagüe, una práctica sancionada debido a su impacto ambiental.
Límites legales en cuanto a las mascotas
Del mismo modo, la Ley de Protección Animal establece requisitos específicos para la tenencia de animales domésticos en los hogares. Su artículo 27 impone un límite de hasta cinco mascotas por vivienda y exige, en ciertos casos, contar con permisos especiales. Esa normativa también prohíbe dejar a cualquier animal sin vigilancia durante más de tres días consecutivos.
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En el caso de perros, el tiempo máximo permitido sin supervisión se reduce a 24 horas continuas. Las infracciones leves se sancionan con multas que van de 500 a 10.000 euros, conforme al artículo 43 de dicha ley, y las sanciones pueden incrementarse si se demuestra abandono o riesgo para el animal.
Reformas en casa: siempre con permiso
Un error habitual es iniciar una reforma en el hogar sin la autorización administrativa adecuada. Tanto las obras mayores como las menores suelen requerir un permiso municipal. La ausencia de este permiso puede conllevar sanciones de 600 a 6.000 euros y posibles conflictos con la comunidad de vecinos.
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La Audiencia Provincial de Madrid falló a favor del Real Madrid en la disputa con vecinos por el ruido generado en los conciertos realizados en el estadio Santiago Bernabéu entre abril y septiembre de 2024, cerrando la causa surgida tras una querella. (Fuente: europa press/real madrid)
Ayuntamientos como el de Barcelona han facilitado este proceso al permitir la solicitud del permiso de obra en línea, acortando los plazos para su tramitación.
La piscina comunitaria no es de acceso libre
Quienes habitan en comunidades de propietarios con zonas comunes deben considerar que invitar a amigos o familiares a la piscina puede ser un acto habitual, pero los estatutos comunitarios podrían prohibirlo o regularlo. El artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) establece que “al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que perjudiquen a la finca o contravengan las normas generales respecto a actividades molestas, insalubres, peligrosas o ilícitas”.
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Por ello, es recomendable revisar el reglamento de la comunidad antes de permitir el acceso de visitantes a las instalaciones.
Reciclar muebles y electrodomésticos es obligatorio
Asimismo, abandonar un frigorífico o una lavadora en la vía pública fuera de los días autorizados, o desechar un mueble sin cumplir con el calendario municipal, son acciones vigiladas de cerca por las administraciones locales. España dispone de casi 1.800 puntos limpios donde se puede entregar gratuitamente electrodomésticos en desuso, y los ayuntamientos organizan recogidas de muebles al menos una vez por semana. Sin embargo, el incumplimiento es frecuente, y las multas por estas infracciones pueden alcanzar los 1.500 euros.
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El ruido también tiene horarios establecidos
Igualmente, existen regulaciones sobre contaminación acústica que, aunque comparten un esquema básico, varían según el municipio. La regla general exige silencio desde las 21:00 hasta las 8:00 horas en días laborables, mientras que los fines de semana el horario se extiende hasta las 9:30 horas.

Algunos municipios permiten extender estos horarios hasta las 22:00 o 23:00 horas en días laborables. Los límites máximos de decibelios permitidos son: 35 dB durante el día y 30 dB en horario nocturno. Superar estos niveles puede suponer multas de hasta 3.000 euros.
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Subarrendar sin autorización del propietario
Finalmente, el artículo 8 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que ningún inquilino está autorizado a ceder o subarrendar total o parcialmente su vivienda a un tercero a cambio de una compensación económica sin el consentimiento escrito del arrendador.
Si el contrato de alquiler no contempla expresamente esta posibilidad, llevarla a cabo puede derivar en la rescisión del contrato. La misma ley indica que “el contrato no podrá ser cedido por el arrendatario sin el consentimiento escrito del arrendador” y que, en caso de cesión, el nuevo ocupante asume la posición del cedente frente al propietario.
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