España y Europa evidencian una competencia más estable en comparación con Estados Unidos

El Banco de España y la CNMC concluyen que los mercados europeos y españoles resistieron mejor el avance de la concentración empresarial que los estadounidenses durante las dos últimas décadas

En Estados Unidos, numerosos estudios han documentado desde comienzos de los años 2000 cuatro tendencias que apuntan al deterioro de la competencia. (Montaje Infobae)

Los mercados en España y en la Unión Europea (UE) evidencian menos signos de debilitamiento de la competencia empresarial que los observados en Estados Unidos, según un informe publicado en junio de 2026 por el Banco de España y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este análisis, basado en datos de casi 360.000 empresas españolas entre 2004 y 2023, compara la evolución de varios indicadores esenciales —concentración de mercado, entrada de nuevos competidores y márgenes de beneficio— y concluye que las tendencias detectadas en Estados Unidos no se manifiestan con igual intensidad en Europa.

Para comprender el concepto de que la competencia se “debilite”, conviene partir de una idea sencilla: un mercado funciona correctamente cuando existen suficientes empresas compitiendo por los mismos clientes, lo que obliga a ofrecer mejores tarifas y productos. Cuando esta rivalidad disminuye —debido a que pocas empresas dominan el mercado, la entrada de nuevos competidores es dificultosa o las existentes pueden fijar precios muy superiores a sus costes—, los consumidores resultan perjudicados. Eso representa, en esencia, lo que los economistas denominan deterioro de la competencia.

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El caso estadounidense: cuatro señales de alerta

En Estados Unidos, diversos estudios han documentado desde comienzos de los años 2000 cuatro tendencias que, en conjunto, indican este deterioro. Primero: los márgenes empresariales —la diferencia entre el precio que obtiene una empresa y su coste de producción— aumentaron considerablemente. Segundo: los beneficios corporativos crecieron simultáneamente. Tercero: el mercado se volvió más concentrado, con grandes empresas acumulando cuotas de mercado cada vez mayores. Cuarto: el dinamismo empresarial se redujo, con menos empresas nuevas entrando y saliendo del mercado. Esta combinación de factores es especialmente preocupante para los economistas, ya que sugiere que las empresas dominantes pudieron incrementar precios sin que la competencia actuara como límite.

El primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (REUTERS/Yves Herman)

El informe del Banco de España y la CNMC recoge, citando a los economistas Ufuk Akcigit y Sina T. Ates, que el peso de las 20 mayores empresas por sector aumentó aproximadamente cinco puntos porcentuales (pp) en Estados Unidos entre 2000 y 2012. Paralelamente, la tasa de entrada y salida de empresas descendió de manera continua, lo cual ha sido interpretado como una señal de mayores obstáculos para competir.

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Europa y España: señales más tenues y menos uniformes

En España, la concentración de mercado apenas creció 0,2 puntos en el índice que mide la cuota conjunta de las cuatro principales empresas por sector durante el período 2004-2023, en contraste con los 3 puntos observados en la UE según datos de la Comisión Europea. Por otro lado, en Estados Unidos, el indicador equivalente de las 20 principales compañías por sector aumentó cerca de 5 pp entre 2000 y 2012, de acuerdo con los estudios de los economistas Ufuk Akcigit y Sina T. Ates citados en el informe.

La diferencia más notable entre Europa y Estados Unidos radica en la relación entre márgenes y beneficios. En EE. UU., ambos indicadores se incrementaron simultáneamente, y el aumento de márgenes estuvo liderado por grandes corporaciones, reforzando la hipótesis del poder de mercado: grandes empresas que pueden cobrar más porque poseen ese control.

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El Parlamento Europeo. (Europa Press)

En España, los márgenes también crecieron —de 1,06 en 2004 a 1,32 en 2023—, lo que indica que el margen entre el precio y el coste unitario de producción pasó del 6% al 32%. No obstante, la rentabilidad en 2023 se mantenía por debajo de los niveles de 2004-2007. Esta discrepancia entre márgenes y beneficios se explica porque el aumento de márgenes se concentró en empresas más pequeñas, no en las grandes, y coincidió con periodos de crisis donde dichas compañías necesitaban generar recursos propios para cubrir costes ineludibles —como salarios fijos o gastos financieros— ante un acceso más restringido al crédito. Es decir, elevaron márgenes para mantenerse a flote, no para obtener mayores ganancias.

Los economistas Germán Gutiérrez y Thomas Philippon, cuyo trabajo es citado por el informe del Banco de España y la CNMC, argumentan que, mientras que en los años noventa los mercados estadounidenses eran más competitivos que los europeos, esta situación se ha invertido. Atribuyen el mejor rendimiento europeo, entre otros motivos, a que la política de competencia en la UE está bajo el control de organismos supranacionales con mayor independencia.

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Las alertas que continúan en Europa

La situación no resulta, sin embargo, completamente tranquilizadora. El Parlamento Europeo, en su informe anual sobre política de competencia de 2024, indicó que “la débil competencia ha generado impactos negativos importantes para los consumidores, el poder adquisitivo, la competitividad de las empresas europeas y el crecimiento económico global”, haciendo especial énfasis en la concentración en sectores digitales: buscadores, redes sociales, inteligencia artificial y computación en la nube.

El centro de pensamiento europeo Bruegel advirtió en 2025 que, entre 2000 y 2024, la Comisión Europea solo impidió 22 de las 8.289 fusiones empresariales notificadas, un 0,3% del total, lo que plantea dudas sobre la capacidad del regulador para controlar la concentración en mercados tecnológicos dominados por grandes plataformas estadounidenses.

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El propio informe del Banco de España y la CNMC alerta que sus conclusiones positivas a nivel agregado “no descartan la posibilidad de un deterioro competitivo en ciertos mercados específicos”, y solicita análisis sectoriales más detallados para identificar problemas potenciales concretos.

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