La Heredera despide San Javier en un acto marcado por los incendios en Almería

El pueblo de San Javier, en Murcia, ubicado en la costa del Mar Menor, está impregnado desde hace años del espíritu aeronáutico. Aquí se encuentra la Academia General del Aire (AGA), la escuela de oficiales del Ejército del Aire y del Espacio. Este viernes, 111 alumnos, entre ellos 14 mujeres, recibieron su despacho en una ceremonia emotiva, que contó con la presencia de los Reyes, la Princesa y la Infanta.
La jornada estuvo marcada por la tragedia de los incendios que han devastado la localidad almeriense de Los Gallardos, lo que llevó a modificar el programa inicialmente festivo. Frente a la lista de fallecidos y desaparecidos, la Familia Real optó por cancelar el brindis posterior a la entrega de despachos y regresar a Madrid.
Este infortunio también ha teñido uno de los momentos destacados en la vida de la Princesa. Durante el presente curso, Leonor ha sido parte activa en la AGA, donde completó su tercer y último año de formación castrense. La Heredera ha aprendido a pilotar un Pilatus PC-21, superó el curso básico de paracaidista y obtuvo excelentes calificaciones en sus asignaturas. Este esfuerzo adicional fue reconocido este viernes con la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico.
Desde las nueve de la mañana, la entrada de la Academia vio un constante flujo de vehículos de invitados. Familiares de los alumnos que ese día deseaban acompañarlos en la ceremonia de entrega de despachos de tenientes, evento presidido por el Rey Felipe VI.
Los Reyes, junto a la Infanta Sofía, llegaron al patio principal de la Academia a las diez y media. Don Felipe lucía el uniforme del Ejército del Aire, doña Letizia vestía un traje rosa empolvado y la Infanta portaba un vestido blanco con lunares negros. En formación en el patio esperaba la Princesa de Asturias con sus compañeros. La Familia Real estuvo acompañada por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente de Murcia, Fernando López Miras.
Tras revisar las tropas y recibir la bendición del pater, Don Felipe descendió de la tribuna para imponer a su hija la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco. Este instante combinó protocolo y emoción. Doña Leonor marchó sola por el patio, con paso firme, hacia el mando supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe VI. Su padre le colocó la banda y la Gran Cruz. Leonor saludó marcialmente al Rey y, rompiendo el protocolo, se fundieron en un abrazo. Luego, tras anunciar al abanderado de la promoción, la Princesa de Asturias ocupó su puesto en la tribuna real, donde recibió el abrazo de su madre y su hermana.
A partir de ese momento, dio inicio la entrega de despachos. En total, fueron 81 alumnos del cuerpo general, 16 de intendencia y 3 de ingenieros. Entre los seis tenientes que obtuvieron el número uno por su rendimiento sobresaliente, figura una mujer, la teniente Natalia López Sevilla.
«Destacada aviadora»
El director de la Academia General del Aire, Luis González-Asenjo, pronunció unas palabras dirigidas a los nuevos tenientes. En su discurso, calificó de «verdadero privilegio» la presencia de la Familia Real en el evento, y recordó que ese día representaba la culminación de la formación militar de la Princesa «tras completar tres años inolvidables«.
Indicó que desde su llegada a este centro, Leonor ha logrado superar con éxito rotundo cada objetivo planteado, además de cumplir otros adicionales como el curso de paracaidismo y volar en un F-5. El director destacó que la estancia de la Princesa fue también «muy enriquecedora» para quienes la acompañaron: «Su conducta ha sido ejemplar y su integración, completa entre sus compañeros». Asimismo, subrayó las lecciones aprendidas de ella durante este curso en San Javier: «Esfuerzo, tenacidad, confianza en sí misma, responsabilidad y valentía», definió como «enseñanzas vitales para quienes estuvimos a su lado». Cerró su intervención asegurando: «Estamos muy orgullosos de la destacada aviadora que ya vuela con nosotros».

