Bellingham lidera a Inglaterra con una destacada actuación frente a Noruega, asegurando su lugar en las semifinales del Mundial

Bellingham celebra uno de sus goles contra Noruega. El mediocampista, que acumula 6 tantos en el torneo, anotó un doblete, incluyendo el gol decisivo en la prórroga, para conducir a la victoria de los británicos.

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Jude Bellingham ha dejado claro que quiere que el Mundial 2026 lleve su firma con letras inolvidables. Mientras Inglaterra estaba al borde de la derrota y Noruega parecía romper todas las predicciones, surgió la figura imponente del mediocampista del Real Madrid para salvar a los Three Lions y asegurar su pase a semifinales en una prórroga desgarradora.

Con un doblete memorable, el jugador de Stourbridge se convirtió en el héroe indiscutible en una noche en la que el fútbol rozó lo sublime.

La entrada a semifinales no fue sencilla. Después de un duelo cargado de intercambios y donde el plan inicial se desmoronó tras el magnífico gol de Schjelderup y la respuesta inmediata de los británicos, el equipo dirigido por Thomas Tuchel tuvo que resistir con tenacidad en la prórroga para finalmente vencer a una Noruega que mostró una resistencia feroz.

En los momentos de mayor presión, solo los elegidos marcan la diferencia, y Bellingham volvió a destacarse con un brillo propio inconfundible.

Con las dos anotaciones de esta velada —la primera para revitalizar a su equipo antes del descanso y la segunda definitiva en la prórroga—, el mediocampista suma ya 6 goles en este Mundial, afirmándose junto a Kane como el pilar fundamental de una selección inglesa que avanza con paso decidido bajo su nuevo líder.

El factor de la pausa

El Mundial 2026 está cambiando las normas del juego. Las clásicas dos mitades del partido se han fragmentado en cuatro períodos breves, tiempos en los que los entrenadores reestructuran sus tácticas y modifican, casi a voluntad, el curso de los enfrentamientos.

Así ocurrió en el primer tiempo entre Inglaterra y Noruega. Los primeros 22 minutos fueron un continuo dominio sin resultados de los dirigidos por Tuchel ante un repliegue sólido de los nórdicos. Sin embargo, el descanso por hidratación funcionó como un punto crucial de inflexión.

Tras ese breve alto, Noruega adelantó líneas y desorganizó por completo a Inglaterra. Los escandinavos quisieron romper la eliminatoria con dos ataques rápidos que casi terminan en gol, uno de los cuales impactó dolorosamente en el marcador británico.

En el minuto 36, Schjelderup firmó un gol que irrumpió en medio de la incertidumbre. El tanto nació tras un robo noruego —a pesar de la protesta de Kane por falta—, que terminó en los pies del extremo. Este recibió cerca del límite del área, superó la banda y ejecutó un disparo venenoso al segundo poste, dejando sin reacción a Pickford antes de que el balón besara la red.

Ese golpe de efecto escandinavo modificó por completo el contexto del encuentro. Inglaterra, tambaleándose como un boxeador maltrecho, vivió cinco minutos de nerviosismo extremo y estuvo a punto de recibir el segundo golpe en una rápida contra.

Sorloth se lanzó al espacio y, aunque Haaland esperaba solo y libre para sentenciar, optó por buscar la gloria individual. Frustrado, el ‘Cyborg’ miró al cielo, consciente de que su posición era clara y que su compañero había desaprovechado la oportunidad.

Fallar en ese contexto era un riesgo elevado que el tiempo extra castigó sin piedad. Cuando los Three Lions estaban más doloridos, la imponente figura de Jude Bellingham cobró protagonismo nuevamente.

Recibió un pase de Gordon en la frontal, dejó atrás a su marcador con una arrancada magnífica y definió con un zurdazo cruzado que sorprendió a Nyland sin posibilidad alguna de reacción. Este fue su quinto gol en este Mundial como jugador del Real Madrid.

Antes del descanso, Inglaterra tuvo la oportunidad de darle la vuelta al marcador, aunque un gol de Kane fue anulado por posición adelantada clara.

Tuchel hizo cambios y sacó a Saka y Eze en lugar de Rice —que había pasado por un cuadro gripal en días previos— y Madueke. No obstante, estas modificaciones no mejoraron el rendimiento colectivo del equipo británico.

Fue Noruega quien mostró un nivel superior después del descanso y estuvo cerca de tomar ventaja a los 56 minutos, pero una falta de Haaland sobre Anderson anuló un gol que Heggem había marcado tras un saque de esquina.

Los noruegos se mantuvieron firmes y siguieron dominando ante una Inglaterra menos agresiva. En el minuto 76, Ajer hizo temblar a los ingleses con un cabezazo que repelió el larguero, y minutos después Musa probó suerte con un disparo que detuvo Pickford.

Inglaterra, con un partido discreto y solo un disparo a puerta (el gol), aceptó terminar en prórroga. Un desenlace equitativo dadas las circunstancias de los primeros 90 minutos.

Momento Bellingham

Con el inicio de la prórroga se produjo el momento estelar de Jude Bellingham. Cuando el cansancio hacía mella tras la intensidad del encuentro, el ’10’ inglés apareció de nuevo para conducir a su equipo hacia las semifinales del Mundial.

Un tanto típico de Bellingham. Rogers disparó desde la frontal, Nyland dejó el balón suelto y Jude, ágil y atento, se lanzó para empujar el balón al fondo de la portería y completar su doblete.

Jude Bellingham, tras su segundo gol a Noruega.

Jude Bellingham, tras su segundo gol a Noruega. REUTERS

Noruega tuvo que recurrir a la épica, y todo sucedió sin contar con Haaland en el campo. El delantero del Manchester City fue reemplazado al descanso de la prórroga, momento en el que los nórdicos vieron caer muchas de sus esperanzas.

Inglaterra terminó con el sueño mundialista de Noruega. El equipo de Tuchel, con una eficacia notable, ya está en semifinales de la Copa del Mundo, a solo dos pasos de repetir la hazaña sesenta años después.

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