Regresa Conor McGregor, la principal figura de las MMA, marcando el cierre de una espera de cinco años para su retorno a la UFC

Conor McGregor, en el pesaje oficial previo a su pelea en el UFC 329 ‘The Notorious’ se enfrentará este sábado en Las Vegas a Max Holloway en el combate principal del UFC 329.

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La velada de este sábado en el T-Mobile Arena de Las Vegas pondrá fin a una de las ausencias más prolongadas, difíciles y controversiales dentro de los deportes de combate.

Conor McGregor retorna al octágono de la UFC por primera vez desde julio de 2021 para medir fuerzas con Max Holloway en el evento estelar del UFC 329, durante la International Fight Week.

El encuentro llega trece años después de su debut enfrentamiento, en una categoría wélter inédita para ambos y sin cinturón en disputa.

McGregor (22-6) afronta el combate con 37 años recién cumplidos y un periodo de inactividad sin precedentes para un atleta de su talla. Holloway (27-9), ex campeón pluma, combatió contra Charles Oliveira en marzo, cayendo por decisión; anteriormente, sufrió su primer nocaut profesional ante Ilia Topuria en octubre de 2024.

Las casas de apuestas señalan al hawaiano como favorito, aunque en MMA la historia y el contexto pesan tanto como el resultado. En esta ocasión, la historia es claramente para McGregor.

Careo entre Conor McGregor y Max Holloway.

Careo entre Conor McGregor y Max Holloway. Reuters

El irlandés viene anunciando desde hace semanas. «Será una demolición. Solo ganar no basta: debe ser un triunfo impactante, y lo será», afirmó frente a las cámaras de UFC Paramount.

Durante la conferencia en Las Vegas elevó sus expectativas: «Por supuesto que puedo aspirar al título. Ahora estoy compitiendo en 170 libras», además reconoció sentirse renovado tras largos años de preparación.

«Estoy completamente recuperado. Lo que planeo hacer tras una lesión de este tipo no tiene precedentes en el deporte», reiteró.

Cinco años que lo transformaron todo

El origen de esta ausencia quedó grabado con una imagen inolvidable: la pierna de McGregor doblándose de forma antinatural en el primer asalto de la conclusión de su trilogía contra Dustin Poirier, el 10 de julio de 2021.

La fractura en tibia y peroné requirió una operación de tres horas y anticipaba una recuperación extensa, pero pocos imaginaron que se prolongaría hasta cinco años sin actividad competitiva.

Lo que siguió dentro del deporte se convirtió en un complicado laberinto. La revancha prevista no se materializó. Su rol como entrenador en The Ultimate Fighter junto a Michael Chandler presagiaba un retorno en el UFC 303 de junio de 2024, pero una fractura en el dedo del pie lo detuvo nuevamente.

A ello se sumó una sanción de 18 meses debido a tres incumplimientos de localización en controles antidopaje, que finalizó el pasado marzo.

Fuera del octágono, la situación fue aún más compleja. En noviembre de 2024, un jurado civil en Irlanda lo declaró responsable de agresión sexual en un caso presentado por Nikita Hand y le impuso una sanción económica cercana a los 250.000 euros.

McGregor apeló, pero el tribunal confirmó la sentencia en 2025. Este episodio deterioró su imagen pública, afectó contratos comerciales y colocó al deportista en uno de los momentos más difíciles de su carrera.

Un legado que supera los títulos

No obstante, cuando la UFC busca organizar el evento más destacado del año, siempre recurre a McGregor. Porque en términos culturales y comerciales, el fenómeno irlandés representa la figura de mayor influencia en la historia de las MMA.

Sus peleas han superado el millón de compras PPV en nueve ocasiones consecutivas, un récord jamás alcanzado por otro luchador.

En 2021, Forbes lo ubicó como el atleta con mayores ingresos en el mundo, con 180 millones de dólares, siendo el único peleador de MMA en alcanzar ese puesto.

McGregor y Khabib, en su combate histórico en la UFC.

McGregor y Khabib, en su combate histórico en la UFC. Reuters

Fue también el primer peleador en la historia de la UFC en sostener simultáneamente dos títulos, de peso pluma y ligero, en 2016.

Aunque su reinado no fue largo —861 días totales como campeón, lejos de los mejores 25—, su impacto superó ampliamente al de cualquier otro luchador.

El nocaut a José Aldo en 13 segundos en UFC 194, la pelea contra Floyd Mayweather —el segundo evento de PPV más taquillero en la historia del boxeo—, y la derrota frente a Khabib Nurmagomedov que paralizó al mundo, constituyen una trayectoria deportiva sin igual en los deportes de contacto de este siglo.

Última función… o nuevo comienzo

Esta noche, McGregor retorna al escenario que cooperó a crear. Lo hace como retador, cuestionado y favorito poco probable en las apuestas.

La UFC ha evolucionado en estos cinco años: hay nuevas figuras, nuevos campeones y un modelo de negocio renovado. Sin embargo, el cartel principal del año —exceptuando el UFC Casa Blanca— sigue teniendo su nombre.

«Nunca me fui de este lugar. Siempre estuve aquí», expresó McGregor esta semana en Las Vegas, manteniendo su esencia hasta el final. El octágono decidirá si es así. Pero lo indiscutible es que en los deportes de combate existen noches que le pertenecen solo a él. Esta es una de ellas.

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