El impacto de la larga duración del desempleo, la edad avanzada y la baja formación en el mercado laboral de España

La tasa de desempleo alcanzó el 10,5% en 2025, registrando el mejor índice desde 2008

Imagen de archivo de una oficina del INEM, a 8 de febrero de 2013 (Europa Press)

El mercado laboral español mantiene varios años consecutivos de generación de puestos de trabajo y descenso del desempleo, aunque esta evolución positiva convive con un problema estructural que sigue diferenciando a España de otras economías europeas. A pesar de que la tasa de paro ha descendido a niveles no vistos desde antes de la crisis financiera, una parte considerable de los desempleados pertenece a grupos que enfrentan mayores obstáculos para reincorporarse al mercado laboral, un factor que podría limitar la expansión del empleo en los próximos años.

La tasa de desempleo se situó en el 10,5% en 2025, siendo el mejor registro desde 2008 y casi cuatro puntos porcentuales inferior al nivel de 2019. No obstante, España sigue mostrando una de las tasas de paro más elevadas en la eurozona, muy por encima de la media comunitaria, lo que indica que aún existen desequilibrios notables en la dinámica del mercado laboral.

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Paralelamente, las empresas enfrentan cada vez más dificultades para cubrir ciertos puestos de trabajo. En 2025, la cantidad de vacantes fue casi un 50% mayor que antes de la pandemia y, durante el segundo trimestre de 2026, más del 40% de las compañías manifestó que la disponibilidad de mano de obra condicionaba su actividad. Además, cuatro de cada diez empleos nuevos generados en los últimos años fueron ocupados por trabajadores extranjeros.

Esta situación presenta una paradoja: mientras numerosas empresas experimentan problemas para contratar personal, persiste una considerable bolsa de desempleados que no logra acceder al mercado laboral. Según el análisis de CaixaBank Research, la explicación radica en el perfil de buena parte de los desempleados, cuyas características dificultan significativamente su reinserción en los puestos que la economía demanda.

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El perfil de los parados en España

Uno de los elementos más relevantes es la influencia del paro prolongado. Antes de la crisis financiera de 2008, solo uno de cada cuatro desempleados llevaba más de un año buscando empleo. Sin embargo, tras la posterior recuperación esta proporción superó el 50% y, aunque ha disminuido algo, sigue representando alrededor del 35% de los desempleados en el primer trimestre de 2026. Permanecer largos periodos fuera del mercado laboral suele reducir las probabilidades de conseguir un nuevo empleo.

El paro registrado en las oficinas de los servicios públicos de empleo descendió en 28.739 personas en junio en comparación con el mes anterior (-1,2%), debido principalmente al sector servicios, que concentró gran parte de la reducción del desempleo por la llegada de la temporada alta en turismo y hostelería, según datos publicados este jueves por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

También se observa un progresivo envejecimiento de la población desempleada. El número de parados mayores de 55 años ha aumentado notablemente desde la pasada crisis económica y, actualmente, casi duplica el peso que tenía antes de 2008. Este grupo suele enfrentar mayores dificultades para acceder a nuevas oportunidades laborales, especialmente en sectores con predominio de cambios tecnológicos o nuevas competencias profesionales.

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Otro factor determinante es el nivel educativo. Cerca de la mitad de los desempleados cuenta con una baja formación, una situación que limita sus opciones para acceder a sectores con alta demanda de trabajadores cualificados. La combinación de desempleo de larga duración, edad avanzada y escasa cualificación forma un grupo especialmente complicado de reintegrar en el mercado laboral.

El desempleo varía según el sector de actividad

En contraste, los colectivos con mejores niveles de empleabilidad presentan tasas de paro mucho menores. Entre las personas de 25 a 49 años que llevan menos de un año buscando empleo, la tasa de desempleo ronda el 6%. Aunque esta cifra continúa estando por encima de la media de la eurozona, es considerablemente inferior a la registrada en el conjunto del mercado laboral español.

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Las diferencias se aprecian también por sectores económicos. En aproximadamente la mitad de las ramas económicas, que concentran cerca del 40% del total de empleo, la tasa de desempleo permanece por debajo del 5%. Además, estos sectores coinciden con aquellos que ofrecen salarios más altos y mayor estabilidad laboral, lo que aumenta la competencia para acceder a ellos.

A pesar de estos retos, el análisis indica que el mercado laboral español aún cuenta con espacio para impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, este potencial dependerá en gran medida de la capacidad para mejorar la inserción de los grupos con mayores dificultades. En este sentido, las políticas activas de empleo cobran un papel esencial, especialmente las dirigidas a fortalecer la formación, la recualificación profesional y la adaptación de los trabajadores a los sectores con mayor demanda actual de mano de obra.

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