
Fuente de la imagen, Cuenta en X del Comando Sur de EE.UU.
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- Autor, Ángel Bermúdez
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 9 julio 2026
- Tiempo de lectura: 12 min
Apenas unas horas tras la impactante operación militar estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero, el presidente Donald Trump sorprendió al mundo con una frase igualmente polémica: "Nos encargaremos del país [Venezuela] hasta que sea posible ejecutar una transición segura, ordenada y razonable".
Siete meses después, Estados Unidos encabeza la cooperación internacional para asistir a Venezuela tras el terremoto doble que sacudió el 24 de junio pasado y que provocó más de 3.500 muertos y dejó a decenas de miles sin techo.
Menos de 24 horas luego del sismo, Washington anunció un aporte de US$150 millones destinado a la emergencia venezolana, además de desplegar a más de 250 especialistas, entre ellos bomberos expertos en rescates de estructuras colapsadas, médicos, paramédicos e ingenieros especializados en evaluación de riesgos constructivos.
Adicionalmente, a través del Comando Sur, EE.UU. movilizó aviones de carga, helicópteros, buques de la Armada y maquinaria pesada para enfrentar la tragedia en Venezuela.
Sin embargo, sus representantes, encabezados por el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, y el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, John Barrett, también han sostenido reuniones con autoridades venezolanas, incluyendo a un miembro muy controvertido del gabinete de la presidenta interina, Delcy Rodríguez: el ministro de Interior, Diosdado Cabello, a quien Washington señala como narcoterrorista y por quien ofrece una recompensa de US$25 millones, hecho que ha suscitado polémica.
Estos factores, sumados a las "excelentes" relaciones con la presidenta interina que Trump suele destacar, así como a la aparente negativa de Washington a permitir el retorno a Venezuela de la líder opositora María Corina Machado, suscitan interrogantes sobre el papel de EE.UU. en la actual crisis venezolana.
"Llegaron los gringos, papá"

Fuente de la imagen, Cuenta en X de la Embajada de EE.UU. en Caracas
Un video, que se viralizó en los días posteriores al terremoto doble, muestra a un hombre con casco amarillo celebrando la llegada de tropas estadounidenses, mientras se observa un helicóptero MV-22B Osprey sobrevolando la zona.
“Bravo. Vamos. Llegaron los gringos, papá, la ayuda humanitaria”, exclama el hombre con acento venezolano mirando a la cámara, y detrás aparece una camioneta militar venezolana con varios soldados abordándola.
Uno de esos soldados se acerca y lo saluda. Es un hombre rubio con uniforme de campaña que lleva en el hombro lo que parece ser el parche de la Fuerza Delta, la unidad de operaciones especiales del Ejército de EE.UU.
El hombre con casco le responde dándole la bienvenida: "¡Bienvenido a Venezuela!".
Tras el desastre, EE.UU. ha sido, por lejos, el país que más recursos ha destinado para asistir a Venezuela.
Hasta el 8 de julio, Washington había entregado más de US$386 millones en ayudas al país.
Estos fondos han sido canalizados mediante diversas organizaciones no gubernamentales, como la Federación Internacional de la Cruz Roja, y agencias de la ONU como Unicef y el Programa Mundial de Alimentos, brindando “ayuda médica de emergencia, asistencia alimentaria, agua potable, saneamiento, refugios, protección y apoyo logístico”, según aclaró el Departamento de Estado en un comunicado.
El Departamento de Estado afirmó que se entregaron “más de 400 toneladas métricas de suministros esenciales – kits de refugio, higiene, cubetas, lonas y utensilios de cocina –, que beneficiaron a aproximadamente 70.000 personas. Estos productos, financiados por EE.UU., ofrecieron alivio inmediato a comunidades en todo Venezuela”, según el comunicado.
También dieron a conocer la creación de un “puente humanitario aéreo”, en el que participan el Departamento de Estado, Amazon y Airlink, una ONG que conecta los sectores aeronáutico y humanitario para responder a desastres.
Se planean vuelos semanales para transportar ayuda humanitaria desde Miami hasta Maiquetía, el aeropuerto de Caracas, donde un centro logístico del Programa Mundial de Alimentos recibirá el material para luego distribuirlo a las ONG encargadas de su entrega en el terreno.
En este proceso, el Departamento de Estado coordinará con el gobierno venezolano, Airlink organizará los envíos conforme a las prioridades vigentes y Amazon transportará la ayuda gratuitamente a Venezuela.

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No obstante, el apoyo estadounidense ha superado las acciones de búsqueda y rescate de víctimas o el envío de ayuda humanitaria.
Washington se incorporó desde el inicio en la gestión central de la crisis y, apenas un día después del sismo, las fuerzas del Comando Sur ya se encontraban en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía – que no solo es el principal del país, sino que se sitúa en Vargas, la zona venezolana más afectada –, evaluando daños y poniendo en marcha su operación para atender la emergencia.
Desde ese momento, las tropas estadounidenses pasaron a controlar el tráfico aéreo del aeropuerto y la logística de la ayuda humanitaria que arribaba, según reveló este martes el general Donovan en una conferencia de prensa virtual.
Washington también movilizó masivamente recursos que incluían aviones C-17 de la Fuerza Aérea para transportar equipos de búsqueda, rescate y maquinaria de carga; helicópteros CH-47 Chinook del Ejército para mover personal y suministros; aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines; y buques de la Armada para apoyar operaciones en tierra y transporte de insumos.
Uno de esos barcos, el USS Fort Lauderdale, que participó en el bloqueo marítimo relacionado con la captura de Maduro, se convirtió ahora en el primer buque de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto venezolano en décadas.
A principios de julio, el Comando Sur reportó la participación de cerca de 2.000 efectivos estadounidenses en las misiones de ayuda.
La logística, una de las fortalezas de EE.UU.
Aunque ya se retiraron los rescatistas estadounidenses, Donovan expresó que sus tropas permanecerán “hasta que ya no seamos requeridos”. Indicó que se enfocan en apoyar la gestión del aeropuerto y puerto, en brindar transporte aéreo y terrestre, además de maquinaria pesada y asistencia logística.
La logística representa, justamente, una de las capacidades más robustas de EE.UU.
"Estados Unidos posee una capacidad logística que considero inigualable a nivel mundial. No creo que exista otro país con una habilidad similar, ni siquiera China", afirma Charles Scawthorn, ingeniero estructural con amplia experiencia internacional en gestión de desastres sísmicos, a BBC Mundo.
Scawthorn agrega que, dada la cercanía geográfica a Venezuela, "la contribución principal de EE.UU. probablemente sea la logística: transporte de alimentos, materiales de construcción y maquinaria pesada".

Fuente de la imagen, Cuenta de X del Comando Sur de EE.UU.
Dinero y política

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Los US$380 millones asignados para la emergencia en Venezuela posicionan claramente a EE.UU. a la cabeza de los esfuerzos internacionales.
Hasta este miércoles, la plataforma Ruta de Ayuda, creada por la ONG Transparencia Venezuela, mostraba a Washington como el primer donante con US$300 millones, seguido por China con US$14,7 millones y, en tercer lugar, Italia con US$10,8 millones.
No obstante, ese aporte significativo no ha estado exento de críticas.
En declaraciones a The New York Times, Javier Corrales, profesor de ciencias políticas del Amherst College, afirmó que es complicado calificar la ayuda estadounidense como generosa si se considera que, a partir de la captura de Maduro, la administración Trump controló los ingresos petroleros venezolanos, los cuales son varias veces superiores.
Según datos publicados por el Council on Foreign Relations, las ventas de petróleo venezolano en los primeros cuatro meses de 2026 alcanzaron casi 100 millones de barriles, con un valor aproximado de US$8.000 millones.
Sin embargo, hasta la fecha, el gobierno de EE.UU. no ha informado con claridad sobre cuánto petróleo se ha vendido, cuánto dinero generó y el destino de esos recursos.
"Si se analiza en relación con los montos y proporciones, la ayuda no es enorme. Más bien, es pequeña frente a la magnitud de las necesidades", apunta Carmen Beatriz Fernández, consultora política de Datastrategia, a BBC Mundo.
A pesar de ello, el volumen de apoyo estadounidense no ha sido motivo fundamental de polémicas.
De hecho, una encuesta realizada instantes después del terremoto, a la que BBC Mundo tuvo acceso, refleja que EE.UU. es el actor internacional en quien los venezolanos confían más para ayudar a gestionar la crisis y la reconstrucción post-sísmica.
Según el sondeo, el 75% de los participantes confiaba en Washington, frente a solo un 11% que no. En la Unión Europea confiaba el 59%, en la ONU el 48%, mientras que en China la confianza era del 39% (igual porcentaje que manifestaba desconfianza).
La controversia en torno a la actuación de Estados Unidos parece concentrarse en dos aspectos distintos, aunque relacionados. El primero es la visibilidad pública de los encuentros entre Donovan, Barrett y Diosdado Cabello.

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La divulgación en medios y redes sociales de fotos donde Cabello aparece saludando y conversando animadamente con altos funcionarios estadounidenses ha provocado cuestionamientos y malestar en plataformas sociales.
"Nos vemos en las urnas el martes 3 de noviembre, y verán el abrazo del voto latino en EE.UU. Grandes discursos contra el socialismo, comunismo, narcotráfico y terrorismo en EE.UU, pero se abrazan y alaban a los mayores capos y representantes del continente americano. Vergüenza", escribió el analista político Esteban Gerbasi en un mensaje en X.
En ese mensaje advirtió acerca del impacto negativo que estas imágenes podrían tener sobre la campaña de Trump en las elecciones de medio término, acompañando el texto con una foto de Barrett conversando y colocando la mano sobre el brazo de Cabello.
Las imágenes fueron tomadas en el marco de las reuniones que funcionarios estadounidenses sostuvieron con autoridades venezolanas para coordinar la asistencia humanitaria en respuesta al desastre provocado por los terremotos.
¿Ayuda humanitaria o acercamiento al chavismo?
Estas fotografías han sido interpretadas de diferentes maneras: para algunos, reflejo de la emergencia vigente; para otros, indicativo de un acercamiento del gobierno estadounidense al chavismo, interpretando que EE.UU. no tiene intención real de promover una transición democrática en Venezuela.
"Lo que llama la atención es la imagen. Tal vez sorprenda la cordialidad del momento. Eso es objeto de cuestionamiento, pero está claro que Estados Unidos adopta una postura pragmática [al dialogar con autoridades venezolanas, incluido Cabello], pero eso no implica que sea su postura definitiva", señala Carmen Beatriz Fernández.
"Esas imágenes generan un choque en una población que está muy sensible y, además, bastante indignada por la falta de acción gubernamental en las primeras horas tras los sismos", agrega.
La molestia por las fotos con Cabello también se explica porque él tiene un amplio rechazo en gran parte de la población venezolana.
De acuerdo con una encuesta de finales de junio, solo el 9% de los entrevistados tiene una valoración positiva de Cabello, mientras que el 73% lo califica negativamente.
Fernández considera “prematuro” concluir que estas imágenes anuncian la ausencia de una transición política a raíz de un entendimiento entre el chavismo y la administración Trump.
"No lo veo así. Pienso que EE.UU. está actuando con rapidez dentro del contexto de una catástrofe, lo que implica tener controladas a las autoridades. Es algo lógico, especialmente porque ya mantienen entendimientos con esas autoridades, que no son enemigas, sino todo lo contrario", explica.
El segundo tema que ha generado controversias sobre la gestión estadounidense son las informaciones que indican que el gobierno Trump está molesto con los intentos de la líder opositora María Corina Machado de regresar a Venezuela, país que dejó en diciembre para recibir el Premio Nobel de la Paz.

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El medio digital Axios informó que funcionarios estadounidenses anónimos calificaron como “oportunismo político” los intentos de Machado para regresar. “Ella busca aparecer entregando nuestra ayuda”, dijo uno de ellos.
Oficialmente, Estados Unidos no se ha manifestado claramente sobre si bloquea el regreso de Machado.
El jefe del Comando Sur y el encargado de negocios en Venezuela indicaron en una rueda de prensa que no es así, aclarando que EE.UU. no controla el aeropuerto de Maiquetía, sino que “colabora en el control del tráfico aéreo”.
Tampoco respondieron directamente al ser preguntados si las reuniones con Cabello implican un cambio en la percepción estadounidense hacia él o la eliminación de la recompensa que pesa sobre su captura.
Paradójicamente, las imágenes de Cabello con funcionarios estadounidenses también han causado molestias dentro del chavismo.
"Ya no deberíamos ver más fotos de nuestros supuestos líderes abrazados, tocándole el hombro o dialogando con quienes nos bombardearon o que representan al gobierno que lo hizo el 3 de enero", protestó Mario Silva, un chavista radical que condujo durante décadas el programa “La Hojilla” en la cadena estatal VTV, que concluyó tras la captura de Nicolás Maduro.
"Las fotos probablemente generen más incomodidad entre los aliados de Cabello y en quienes durante años escucharon su discurso antiimperialista y de ‘no pasarán’, y ahora lo ven complaciente con los estadounidenses", aclara Fernández.
En cualquier caso, más allá de las polémicas sobre el rol de EE.UU. en la crisis venezolana, la experta atribuye al país norteamericano el mérito de los grandes volúmenes de ayuda que están llegando a Venezuela.
"De hecho, hay mucha ayuda humanitaria porque Estados Unidos lo ha permitido", comenta.
Fernández compara esta situación con la de 2017, cuando Venezuela sufría una crisis alimentaria pero la ayuda humanitaria no podía ingresar porque el gobierno “no la dejaba entrar o se la apropiaba”.
"Actualmente, la ayuda la reciben ONG directamente del Departamento de Estado o de donantes privados. Esto es diferente y creo que Estados Unidos está teniendo mayor participación en las decisiones", concluye.

