Felipe VI considera inaceptable que se siga apoyando a quienes causaron sufrimiento con ETA

Felipe VI participa en el documental de Netflix sobre Miguel Ángel Blanco. Las claves

El rey Felipe VI opina que es «sorprendente e intolerable» que todavía existan quienes «apoyan a los responsables del sufrimiento generado por ETA».

En la producción de Netflix dedicada a Miguel Ángel Blanco, Felipe VI defiende la memoria de las víctimas del terrorismo y alerta sobre el riesgo de olvido por parte de las nuevas generaciones.

El monarca rememora el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, subrayando la tristeza y la indignación que esos hechos siguen provocándole.

Felipe VI relata la relevancia de comunicar un mensaje cercano y emotivo a la sociedad durante esos días marcados por la angustia colectiva.

El rey Felipe VI considera «sorprendente y, de alguna manera, intolerable» que aún haya personas que «aplaudan a quienes causaron tanto sufrimiento» por parte de ETA, según expresa en el documental sobre Miguel Ángel Blanco, donde reivindica la memoria de las víctimas del terrorismo.

En la producción de Netflix Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo, dirigida por Jon Sistiaga y Juanjo López, el monarca advierte que «hay generaciones que no experimentaron el terrorismo y deben entender que la convivencia democrática y la vida que compartimos hoy tuvieron un camino duro, complicado, lleno de sufrimiento, dolor y pérdidas humanas«.

Felipe VI evoca junto a figuras como José María Aznar, Jaime Mayor Oreja, Carlos Totorika y Manuel García Castellón cómo enfrentaron el secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua en 1997. «Ufff, madre mía. Al recordar aquello, siento la misma tristeza y la misma indignación», señala.

En aquel entonces, el príncipe de Asturias viajó a Ermua, a pesar de que el terrorismo «seguía muy activo» y acababa de ocurrir un asesinato. Por motivos de seguridad, se decidió que el rey no viajara. Según sus palabras, se trataba de equilibrar la necesidad de compartir con toda la sociedad española, desde la Corona, ese sentimiento colectivo de ‘basta ya’.

Su intención era transmitir un mensaje que no fuera solo un pésame formal. Quería algo que no sonara leído, sino que resultara cercano, en lo físico y emocional, respecto a lo que representaba.

El rey también ha subrayado la cercanía generacional que tenía con Blanco y cómo, conforme transcurrían las horas, se iban conociendo más aspectos de la vida personal del concejal: «Aprendimos a conocerle, a entender a su familia, sus aficiones, prácticamente su vida, y eso lo hacía mucho más cercano».

Felipe VI recuerda asimismo la dimensión colectiva que alcanzaron esas 48 horas: «Era una sensación muy potente porque todos revivíamos continuamente esos momentos terribles y esa angustia colectiva que se propagó de manera muy intensa en toda España, incluso fuera del país también tuvo repercusión».

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