El delantero del Manchester City recordó el deseo que tenía su padre para él cuando era pequeño.
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Erling Haaland compartió una revelación sobre su niñez poco conocida. El delantero noruego desveló que durante varios años su padre intentó apartarlo del fútbol para que se enfocara en el golf.
El atacante del Manchester City comentó que esta idea surgió de Alf-Inge Haaland, exfutbolista profesional, quien anhelaba que su hijo se destacara en un deporte totalmente distinto al que finalmente lo convirtió en una figura mundial.
«El sueño de mi padre era que yo fuera golfista. Me hizo jugar de los 10 a los 13 años«, admitió Haaland en una entrevista para el podcast The Rest Is Football.
A pesar de esa insistencia, el delantero jamás perdió la pasión por el fútbol. Con el tiempo, el balón predominó y su padre terminó aceptando que el futuro de Erling estaba en el campo de juego.
Este relato resulta llamativo dado que Alf-Inge Haaland tuvo una larga trayectoria como futbolista profesional. Defendió las camisetas de Nottingham Forest, Leeds United y Manchester City, además de participar en partidos con la selección noruega.
Haaland festeja junto al público.
Sin embargo, su carrera estuvo marcada por una grave lesión que sufrió tras una fuerte entrada de Roy Keane, incidente que condicionó los últimos años de su carrera antes de retirarse en 2003.
Esa lesión generó a lo largo del tiempo la teoría que sugería que el exfutbolista prefería un deporte con menos contacto físico para su hijo. Así, el golf aparecía como una opción más segura frente al fútbol profesional.
Aunque Haaland no confirmó directamente ese vínculo, sus palabras han reabierto el debate sobre cómo aquella lesión pudo influir en las decisiones deportivas que tomó su padre en su infancia.
Sin guardar resentimientos, el jugador internacional noruego rememoró esa etapa con naturalidad. Actualmente ve esa experiencia como una anécdota dentro de un camino que finalmente lo llevó al máximo nivel del fútbol mundial.
Tras abandonar definitivamente el golf, Haaland concentró todos sus esfuerzos en el fútbol, iniciando una trayectoria imparable que lo posicionó entre los delanteros más influyentes a nivel global.
Ahora, con solo 25 años, acumula títulos, récords goleadores y reconocimiento a nivel internacional. Además, está dejando su huella con Noruega en el Mundial.
Un desenlace muy distinto al que imaginaba su padre, quien soñaba con verlo triunfar golpeando una pelota de golf, en lugar de un balón.

