El PP dificulta la colaboración franco-española al bloquear el Tratado de Amistad y Cooperación impulsado por Sánchez

Los ‘populares’ consideran que el acuerdo con el país vecino infringe tres artículos de la Constitución española

Pedro Sánchez y Emmanuel Macron tras la firma de un Tratado de Amistad entre Francia y España en febrero de 2023.

El Senado, con la mayoría absoluta del PP, está decidido a bloquear la ratificación en los términos actuales del Tratado de Amistad y Cooperación entre el Reino de España y la República Francesa, que firmaron Pedro Sánchez y Emmanuel Macron el 19 de enero de 2023.

Los populares, tras consultar con los servicios jurídicos de la Cámara, consideran que el artículo 2.4 del documento viola al menos tres artículos de la Constitución, por lo que el próximo jueves someterán a votación el envío de un requerimiento al Tribunal Constitucional para que este órgano, como máximo intérprete de la Carta Magna, resuelva el conflicto. Mientras no se emita esta resolución, el Tratado permanecerá bloqueado.

El artículo objetado estipula: «Un miembro del Gobierno de una de las partes será invitado al Consejo de Ministros de la otra parte, al menos una vez cada tres meses y por rotación». Desde el inicio del proceso de ratificación, el PP advirtió que esta disposición contraviene lo establecido en los artículos 13.2, 23.2 y 98.1 de la Constitución, pues entienden que la única participación permitida, aparte de los miembros del Gobierno, en los Consejos de Ministros corresponde al Rey.

El Pleno del Senado aprobó el 12 de febrero de 2025 el envío al Tribunal Constitucional de un primer requerimiento. Sin embargo, el 14 de mayo, fue el propio Congreso de los Diputados quien negó la ratificación del Tratado, lo que provocó la caducidad del requerimiento ante el Alto Tribunal por pérdida de objeto.

El pasado 22 de abril, el Gobierno volvió a remitir el texto a las Cortes Generales solicitando su ratificación mediante un procedimiento urgente. En esta ocasión, se adjuntó un intercambio de instrumentos entre los ministerios de Exteriores español y francés que precisaba que la invitación para incluir a un miembro del otro país en un Consejo de Ministros «se producirá para participar en los márgenes de dicho Consejo».

A pesar de eso, la secretaría general del Senado sostiene que las dudas sobre la constitucionalidad del Tratado persisten, ya que la cláusula mencionada «ni modifica la redacción del artículo 2.4 ni forma parte stricto sensu del texto del Tratado», por lo que cabe preguntarse «qué ocurriría en el eventual caso de que, una vez incorporado el Tratado al ordenamiento interno tras la autorización de las Cortes Generales, los Gobiernos de ambos estados acordasen una cláusula interpretativa con términos diferentes».

Los servicios jurídicos del Senado también señalan que la cláusula no aclara a qué se refiere cuando menciona «los márgenes del Consejo de Ministros» y «una reunión por separado». Fuentes consultadas recuerdan que Portugal mostró su rechazo frente a un texto similar.

Por estas razones, en el Pleno del jueves, donde está prevista la votación para ratificar el Tratado, la Cámara decidirá previamente sobre la conveniencia de enviarlo al Constitucional. Dadas las circunstancias y la mayoría absoluta del PP, se anticipa que la votación de remisión prosperará. Si así sucede, el Tratado quedará paralizado hasta la resolución del Tribunal, convirtiéndose en el primer gran acuerdo bilateral que no se ratifica desde 1978. Este obstáculo al Tratado de Amistad también bloquea, por ahora, la reciprocidad por parte de Francia a la visita de Estado que realizaron los Reyes al país vecino hace 11 años.

La postura del PP ha provocado una airada reacción del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien recuerda que Francia es el «principal socio» de España «en el mundo», que en su territorio viven «300.000 españoles» y que grandes empresas francesas «emplean directamente a medio millón de españoles».

El ministro acusó al PP de «jugar con fuego», de «sabotear los intereses españoles» y de «obstruir y boicotear» un acuerdo cuya entrada en vigor es «fundamental para proteger las exportaciones españolas». Fuentes de Exteriores insisten en que el texto «representa un salto cualitativo significativo en nuestras relaciones bilaterales. Va más allá de una declaración de principios y un catálogo de nuevos mecanismos para la concertación y cooperación».

En círculos diplomáticos franceses añaden que el Tratado «es la manifestación más firme de una relación bilateral intensa y culmina décadas de colaboración conjunta en áreas como la cooperación policial y judicial, la coordinación en asuntos europeos e internacionales, el ámbito cultural y educativo, así como en seguridad y defensa, sin olvidar la cooperación transfronteriza». Sin esta ratificación, por ahora, queda en suspenso cualquier cumbre de alto nivel entre ambos países.

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