Las claves
José Ángel González, exDAO de la Policía Nacional, ha solicitado al juez el archivo del caso por presunta agresión sexual argumentando la carencia de pruebas suficientes que mantengan la imputación.
La defensa expone que la principal evidencia, una grabación de audio presentada por la denunciante, no respalda su versión y contradice los elementos clave de la acusación.
El documento señala inconsistencias en el testimonio de la denunciante y sitúa la denuncia en el contexto de una relación personal previa, mencionando celos y posibles motivaciones profesionales.
El juez instructor ha considerado que existen indicios de un posible delito de agresión sexual, por lo que ha convertido las diligencias para que el caso sea juzgado por la Audiencia Provincial de Madrid.
El ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, ha solicitado al juez cerrar el sumario sin procesarlo por una presunta agresión sexual contra una subordinada, alegando que, tras la instrucción, «no hay indicios racionales de criminalidad suficientes» para sostener la imputación.
En un escrito de 11 páginas, al que EL ESPAÑOL ha tenido acceso, el abogado José Carlos Velasco, del despacho Fuster-Fabra Abogados, pide que se dicte auto de conclusión del sumario sin procesamiento, argumentando que se han practicado todas las diligencias pertinentes y ninguna ha reforzado la acusación.
La defensa sostiene que la instrucción «ha llegado a un punto procesal en que procede declarar el fin de la misma» porque «tras la práctica de nuevas diligencias, no se han obtenido indicios racionales de criminalidad suficientes para mantener la imputación contra mi mandante».
El escrito comienza denunciando el perjuicio que, según la defensa, sufrió el exDAO debido a la presentación pública y difusión de la querella.
El abogado afirma que José Ángel González fue «señalado, juzgado e incluso condenado sin haber tenido la mínima oportunidad de defensa y sin una verificación real del material probatorio».
Añade que el impacto ha sido «devastador» para su cliente, quien «se ha visto obligado a dejar su puesto de trabajo» y ha sufrido un «daño irreparable en su ámbito profesional y personal» causado, según señala, por una querella que «carece de cualquier respaldo probatorio».
Uno de los argumentos clave del escrito es que la grabación de audio entregada por la denunciante, considerada prueba central, no confirma su declaración. «La principal prueba objetiva aportada por la querellante no fortalece su relato, sino que lo contradice claramente», sostiene la defensa del exDAO.
Según la defensa, el audio «no confirma el contexto de sometimiento, rechazo o imposibilidad de abandonar el domicilio que intenta establecer la querellante», sino que «refleja una situación distinta: una conversación marcada por celos, control del teléfono de mi mandante, reproches, expresiones afectuosas y una dinámica en la que la propia querellante toma la iniciativa durante toda la grabación».
El escrito también cuestiona la fiabilidad del testimonio de la denunciante.
La defensa indica que «no se cumple el requisito de persistencia y firmeza» requerido por la jurisprudencia para que la declaración de una supuesta víctima sustente por sí sola una imputación. «Por lo tanto, no estamos ante un relato sólido y constante, sino ante una versión que ha variado conforme avanzaba la declaración y al reproducirse fragmentos del audio en sede judicial», afirma.
Como ejemplo, el abogado menciona supuestas contradicciones relacionadas con «el motivo real por el que decide subir al domicilio», «los besos intercambiados entre ambos», «el momento exacto en que sitúa el hecho principal denunciado» o «los contactos posteriores con mi mandante».
La defensa añade que no existe corroboración objetiva del relato porque el contenido del audio «en lugar de confirmar la querella, la contradice en los aspectos más fundamentales».
Celos e intereses profesionales
Otro eje del escrito sostiene que la denuncia debe analizarse en el marco de la relación personal que mantenían ambas partes.
«No estamos, por tanto, ante una declaración carente de contexto personal, sino en el ámbito de una relación previa con reproches personales, celos, expectativas frustradas e intereses profesionales», señala.
El abogado aporta además que, según declaró José Ángel González durante la instrucción, la denunciante le pidió en varias ocasiones ayuda para conseguir un destino específico dentro de la Policía.
Como evidencia de esta hipótesis, cita una frase que, según afirma, aparece en el audio: «Te llamaré para que me entregues en comisión de servicio y ya está. Como lo haces con X, como te hace X y las otras más. ¿Te parece?».
Para la defensa, esa conversación indicaría que no se trata únicamente de «una conversación marcada por celos», sino que también hay «intereses profesionales implicados».
Por todo ello, la defensa pide al tribunal que dicte «la conclusión del presente sumario sin procesar a D. José Ángel González», al entender que «no existen indicios racionales de criminalidad suficientes para sostener mínimamente la imputación».
Este escrito llega tras la decisión del juez David Maman, titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 8 de Madrid, de iniciar el sumario en la causa y solicitar a las partes que se pronuncien sobre el proceder del caso.
El juez transformó las diligencias previas al considerar que los hechos investigados presentan «caracteres de un presunto delito de agresión sexual», lo que implica que el caso será juzgado por la Audiencia Provincial de Madrid.

