Las compañías deben hacerse cargo del pago de los días cuatro a 15 de baja, trasladando posteriormente la responsabilidad a la Seguridad Social

El absentismo laboral ha ganado protagonismo en la agenda política de España tras las declaraciones del líder popular Alberto Núñez Feijóo este martes, quien calificó el incremento en las ausencias de los trabajadores como un “cáncer insostenible”. El presidente del principal partido opositor señaló que este fenómeno representa un gasto superior a 30.000 millones de euros anuales para la Seguridad Social.
A pesar de la confusión del político popular, que, según han aclarado tanto sindicatos como integrantes del Gobierno, mezcla las bajas médicas con el absentismo laboral, la realidad es que estas bajas implican un costo para las empresas, encargadas de sufragar diversas prestaciones durante los periodos en que los empleados están ausentes.
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Los costos empresariales varían dependiendo de si la baja corresponde a una contingencia común —una enfermedad o accidente no relacionado con el trabajo— o a una contingencia profesional —accidente laboral o enfermedad profesional—. En términos generales, la responsabilidad fundamental de la empresa es abonar la prestación al trabajador entre el cuarto y el decimoquinto día de baja, cotizar a la Seguridad Social hasta el día 545 (un año más medio año de prórroga), aplicar la retención del IRPF sobre dicha prestación y garantizar la reserva del puesto durante la incapacidad temporal.
En las bajas por contingencia común, en los primeros tres días, habitualmente ni la empresa ni la Seguridad Social pagan al trabajador. Entre el día 4 y 15 de baja, es la empresa la que debe cubrir el 60% de la base reguladora mediante pago delegado —la empresa adelanta el dinero y la Seguridad Social se lo descuenta luego en las cuotas mensuales—. A partir del día 16, el abono recae en la Seguridad Social, aunque esta puede gestionar el pago a través de la empresa mediante el sistema delegado.
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Si la ausencia se da por una baja por contingencia profesional, el esquema cambia. El pago del primer día corresponde íntegramente a la empresa, que debe abonar el 100% del salario al empleado. Desde el día 2, la Seguridad Social o la mutua se encargan de pagar al trabajador, cubriendo el 75% de la base reguladora. En estos casos no hay requisito previo de cotización y es la empresa quien debe notificar a la mutua y a la Seguridad Social en un plazo máximo de cinco días hábiles.
Qué es la incapacidad laboral temporal, cuánto tiempo dura y cuánto se cobra.
El coste directo de la baja médica para la empresa
En términos prácticos, si una empleada técnica administrativa con una base reguladora de 2.400 euros mensuales está de baja por enfermedad común durante 30 días naturales desde el primer día del mes, el coste directo para la empresa en concepto de prestación será de 576 euros (48 euros diarios por los 12 días que debe cubrir la empresa).
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Además, durante esos 30 días la empresa debe asumir la totalidad de la cotización patronal, lo que representa 566,40 euros en este caso concreto por una baja de contingencia común (equivalente al 23,6% de los 2.400 euros de base reguladora). Por lo tanto, el coste total mensual para la empresa corresponde a la suma de la prestación (576 euros) y las cotizaciones empresariales, que pueden alcanzar los 730 euros si se incluyen otros conceptos, elevando así el gasto directo por incapacidad temporal a 1.306 euros.
Los empresarios solicitan eximir el pago de los primeros 15 días de baja
Recientemente, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, se pronunció sobre la financiación de las bajas por parte de las empresas, afirmando que “no es sostenible que las compañías asuman el pago de todas las bajas hasta el día 15”. En la misma línea, la CEOE ha calificado la ausencia diaria de cerca de 1,6 millones de personas por bajas por contingencia común como un “problema nacional”, debido a su impacto negativo en la productividad empresarial.
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En este contexto, mientras Garamendi aboga por que las empresas no soporten estos costos, el presidente de la patronal de Castilla-La Mancha, Ángel Nicolás, atribuye directamente a las generaciones jóvenes la tendencia a acudir al médico ante la menor molestia laboral o personal, señalando una supuesta falta de “fortaleza mental” en comparación con las generaciones anteriores. “Ahora se da una baja no porque la empresa haya maltratado al empleado, sino porque lo dejó su novia. Sin ánimo de ofender, son unos memos», aseguró.

