
Con la irrupción de la Inteligencia Artificial, una de las preocupaciones mayores para la sociedad fue que esta tecnología podría reemplazar a numerosos trabajadores. Menos de cinco años después de su incorporación masiva en nuestra vida diaria, ese temor ya se ha materializado.
La IA ha demostrado su capacidad para ejecutar diversas tareas con un nivel impresionante, tanto en calidad como en eficiencia. No obstante, sustituir completamente a las personas por IA parece más complicado, tomando como referencia el caso de Meta.
Hace unas semanas, la compañía dirigida por Mark Zuckerberg anunció el despido de cerca de 8.000 empleados, justificando la medida con motivos de reestructuración y optimización financiera, destinando una parte significativa de estas decisiones a «hacer espacio para la IA» en la gestión presupuestaria.
Sin embargo, según información de Reuters, en una reunión interna, Zuckerberg señaló que el progreso en el desarrollo de agentes IA no había «avanzado al ritmo» que la dirección esperaba inicialmente.
Según se reporta, el CEO reconoció que los ajustes en plantilla no fueron tan «precisos» como se había planeado. Además, mencionó que los despidos se ejecutaron porque los altos mandos «temían que no fuéramos lo suficientemente ágiles para adaptarnos» a los rápidos cambios del sector tecnológico.
El empresario añadió que la reorganización de la empresa centrada en la IA «todavía no demuestra resultados», pero confía en que las mejoras comenzarán a ser visibles dentro de tres a seis meses, gracias a sus inversiones en esta área. Según Reuters, Meta ha invertido considerablemente en esta tecnología y se espera que este año destine hasta 145.000 millones de dólares a la infraestructura de IA.
Meta no quiere quedarse rezagada en la carrera tecnológica de la IA, en la que compañías como OpenAI, Claude o Google ya lideran. Por ello, se ha consolidado como una de las entidades que más ha invertido, aportando

