Críticas al plan de Feijóo contra el absentismo mientras se recuerda su intento de recorte de bajas por cáncer en 2024

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, reunido con el círculo de Empresarios Vascos. Las claves

El Gobierno criticó a Alberto Núñez Feijóo tras calificar el absentismo laboral como «un cáncer» y proponer recortes en las bajas de los trabajadores enfermos.

En 2024, la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, defendió un plan para reducir bajas por cáncer e ictus, fomentando la reincorporación paulatina al empleo, lo que generó controversia interna.

Feijóo advirtió del alto coste del absentismo, que supera los 30.000 millones de euros anuales y afecta a más de 1,1 millones de empleados en 2025.

Las patronales solicitan acciones como reforzar el papel de las mutuas, que la Seguridad Social asuma mayor carga económica por bajas, y reimplantar el despido por absentismo, mientras sindicatos y profesionales muestran reservas.

Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Mónica García y Elma Saiz respondieron con firmeza este martes contra Alberto Núñez Feijóo por sus declaraciones sobre «el insostenible absentismo laboral». El presidente del Gobierno y sus ministras le acusaron de «comparar las bajas laborales con un cáncer» y de pretender «recortar el salario a los trabajadores enfermos».

El presidente afirmó que «quien califica las bajas laborales como ‘cáncer’ y propone que los empleados enfermos cobren menos deja claro cuál es su postura«.

La vicepresidenta segunda remarcó que «estar enfermo no es una elección» y que proteger menos a los trabajadores sí constituye una elección.

La ministra de Sanidad subrayó que las bajas son un procedimiento médico y acusó al líder del PP de estigmatizar a los enfermos con su metáfora. Por su parte, la titular de Seguridad Social criticó a Feijóo por «castigar» a los trabajadores enfermos y modificar los convenios colectivos «porque así lo decide él».

Sin embargo, la paradoja radica en que la propia Saiz defendió en octubre de 2024 un modelo para recortar las bajas por cáncer e ictus con el fin de promover la reincorporación gradual al empleo. Esta propuesta ya abrió una discusión sobre cómo equilibrar salud y actividad laboral… y generó polémica en el Gobierno.

El plan de Saiz proponía que ciertos empleados pudieran ajustar su vuelta al trabajo según su evolución clínica, para aliviar la carga financiera de la Seguridad Social. La ministra defendió entonces que «un sistema flexible» favorecería la recuperación y contribuiría a desahogar al sistema.

Este martes, durante su intervención ante el Círculo de Empresarios Vascos en Bilbao, el líder del PP evitó referirse a los enfermos como «cáncer», utilizando esa figura para describir el creciente absentismo en general.

Feijóo describió este fenómeno como «un cáncer que no podemos sufragar» y señaló que lo afrontará «con o sin consenso» con sindicatos y patronal cuando esté en el Gobierno. Aunque no detalló medidas específicas, adelantó que tomará decisiones firmes si llega a la Moncloa.

En esa ocasión, el líder del PP buscó alinearse con las inquietudes del sector empresarial sobre el coste laboral y la sostenibilidad de la Seguridad Social.

Alerta creciente

Feijóo se dirigió a empresarios que llevan meses alertando sobre el aumento del absentismo y su impacto en la competitividad.

También vinculó sus críticas a la gestión gubernamental con la serie de casos de corrupción y el «alto coste reputacional» derivado de que toda la OTAN conozca que la esposa de Sánchez no viaja porque le han retirado el pasaporte.

Durante su discurso, el presidente del PP recordó que en 2018 había unos 450.000 trabajadores ausentes diariamente, cifra que se ha más que duplicado en la actualidad, superando los 1,1 millones en 2025. Además, señaló que el País Vasco lideraba las tasas de absentismo en el primer trimestre de 2026.

Los datos oficiales, advirtió Feijóo, muestran que el gasto asociado a estas ausencias excede los 30.000 millones de euros anuales. Sumado a un déficit de la Seguridad Social que cifró en 70.000 millones, concluyó que «esto no es sostenible» y que debe abordarse “con o sin acuerdo” entre patronal y sindicatos.

La preocupación por el absentismo no es reciente y está respaldada por cifras que ya han encendido las alarmas en el ámbito empresarial. Un estudio de Randstad, compartido hace poco, sitúa en torno al 7% la proporción de trabajadores que faltan diariamente a su empleo en España.

Este informe supera los datos oficiales mencionados por Feijóo, estimando que 1,6 millones de personas no asisten a su puesto diaria y que cerca de 1,4 millones se encuentran en situación de incapacidad temporal.

Las entidades empresariales advierten que el crecimiento de las bajas afecta la productividad y dificulta las decisiones de contratación. Algunos sectores han llegado a denominarlo «pandemia de absentismo» y un problema «crítico» para la economía española.

Entre las iniciativas propuestas figuran que la Seguridad Social asuma una parte mayor del coste de las bajas y que se fortalezca el rol de las mutuas. También se contempla reinstaurar el despido por absentismo, eliminado en 2020, además de revisar incentivos y controles médicos.

Estas medidas han sido contestadas por organizaciones profesionales, que advierten sobre el riesgo de perder confianza en el criterio médico.

Componente emocional

En este escenario, la elección del término «cáncer» por parte de Feijóo para definir el absentismo, inusual o no considerando la propuesta del Gobierno en octubre de 2024, agregó un elemento emocional al debate.

La metáfora facilitó que el Gobierno y la izquierda le atribuyeran un desdén hacia los enfermos y hacia las bajas laborales. El líder del PP intentaba señalar lo que considera un «fraude casi seguro» por encima de determinados niveles de absentismo.

Los estudios sobre absentismo registran un coste que representa casi la mitad del déficit básico de la Seguridad Social, que es de 70.000 millones al año. Esto explica que el tema haya ingresado con fuerza en la agenda empresarial y, ahora, en la confrontación entre Gobierno y oposición.

No obstante, la propia ministra responsable intentó abordar esta crisis, hace algo más de año y medio, proponiendo una gestión de ese coste mediante incentivos para la reincorporación progresiva de trabajadores con bajas por patologías graves.

Su iniciativa buscaba conciliar protección y viabilidad, tomando como caso piloto precisamente la baja por cáncer dentro de este nuevo modelo.

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