El delantero noruego se ha convertido en una de las figuras más destacadas del Mundial y ha transformado su accesorio distintivo en un fenómeno viral.
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Erling Haaland está viviendo su Mundial más visible no solo por sus anotaciones, sino porque convirtió sus propias gomas de pelo en un negocio millonario que actualmente está agotado tanto en tiendas físicas como en plataformas online.
Su doblete frente a Brasil, que permitió a Noruega acceder por primera vez a los cuartos de final de una Copa del Mundo, ha consolidado al delantero como uno de los protagonistas clave del torneo en Estados Unidos, México y Canadá.
Con siete goles en su primera participación mundialista, la imagen del ‘vikingo’ rubio que supera a los defensas con la melena recogida se ha convertido en una de las imágenes más habituales del campeonato, y ese mismo gesto ha sido transformado en un producto.
Todo surge de una necesidad funcional: Haaland buscaba un accesorio que pudiera aguantar noventa minutos de alta exigencia sin romperse ni dañar su cabello.
La solución la encontró en las gomas KKNEKKI, hechas a mano por la empresa noruega Bon Dep, que entrelaza más de 60 hilos para conformar una liga elástica, suave y sumamente resistente, perfecta para el fútbol profesional.
Con el tiempo, estos coleteros se volvieron inseparables de su imagen: primero en Dortmund, luego en el Manchester City y ahora en la selección noruega, siempre combinando los colores con sus distintas camisetas.
El siguiente paso fue empresarial: Haaland pasó a ser accionista minoritario de Bon Dep y embajador oficial de KKNEKKI, dejando de ser únicamente usuario para convertirse en socio del negocio.
Haaland celebrando el pase a cuartos de final de Noruega en el Mundial.
La edición Haaland, agotada
En plena fiebre del Mundial, la marca lanzó una edición limitada con ocho gomas elegidas personalmente por el jugador, ofreciendo una paleta que abarca los colores de sus clubes y de la selección noruega.
El set, que se vendió alrededor de los 28 euros, se agotó en cuestión de días, coincidiendo con la explosión goleadora del delantero y su creciente presencia en mercados como Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos, Suecia y Dinamarca.
La empresa misma reconoce que la visibilidad generada por Haaland ha incrementado las ventas y el tráfico digital, transformando un simple accesorio cotidiano en un objeto deseado entre aficionados y consumidores de ropa deportiva.
Para el futbolista, esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia: no solo firma contratos de patrocinio, sino que asegura su participación en el crecimiento de una marca centrada en uno de sus rasgos más distintivos.
Mientras las estadísticas del Mundial reflejan sus goles y récords, el negocio de las gomas de pelo aporta una dimensión adicional a su figura: la de un deportista capaz de monetizar un aspecto estético y convertirlo en ingresos recurrentes.
Noruega celebra su histórica clasificación a cuartos; Bon Dep celebra que el coletero de su estrella está agotado en gran parte del mundo; y Haaland demuestra que, también fuera del campo, posee un talento para identificar oportunidades.

