El PCB (Partido Comunista Brasileño) saluda y se une de forma militante al vigoroso movimiento surgido a partir de una manifestación en São Paulo contra el aumento de las tarifas de los autobuses urbanos.
La estúpida violencia policial contra los manifestantes, se repite en Río de Janeiro, Porto Alegre, Brasilia, Belo Horizonte y en cada vez más ciudades brasileñas, independientemente del partido político del Gobernador o del Alcalde. En defensa de la institucionalidad burguesa, no hay represión más o menos “democrática”.
Reparemos en que esta violencia es exactamente la misma en todos los países capitalistas donde los pueblos se levantan contra los recortes de derechos y la fascistización del Estado, necesaria para garantizarlos. Los mismos uniformes de gladiadores, las mismas armas cínicamente llamadas “no letales”: balas de goma, gases pimienta y lacrimógenos.
En Brasil, la creciente fascistización del Estado tiene que ver con la opción del gobierno de evitar la crisis del capitalismo con más capitalismo. Es precisa mucha represión para profundizar la privatización de nuestro petróleo, de los puertos, aeropuertos, carreteras, para expulsar a los indios de sus tierras, “flexibilizar” derechos, adoptar un Código Forestal para el agronegocio, aliviar y favorecer al capital.
