La cala escondida de Alicante con aguas turquesas, pinos y bandera azul

Una cala protegida por pinos y rocas sigue siendo uno de esos lugares que muestran por qué la costa alicantina continúa sorprendiendo. Sus aguas transparentes y el entorno natural la han transformado en una escapada muy valorada

Foto: La preciosa cala que es un secreto de los alicantinos. (Turismo de Xábia) Seguir en Google Síguenos

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En la costa alicantina aún se encuentran rincones capaces de asombrar incluso a quienes creen dominar el Mediterráneo. Esta cala de aguas turquesas, resguardada por pinos y alejada del bullicio urbano, se ha convertido en una escapada que combina paisaje, baño y sensación de refugio natural. Su entorno de rocas, grava y vegetación ayuda a mantener una imagen muy distintiva entre los aficionados a las playas de Jávea, aunque su belleza también justifica que, en temporada alta, sea uno de los lugares más demandados.

La protagonista es la Cala Granadella, situada en el extremo sur del término municipal de Jávea, en Alicante. Se trata de una pequeña playa de aproximadamente 160 metros de longitud, formada por grava, guijarros y rocas, donde el color transparente del agua y el entorno de pinar crean una imagen especialmente atractiva. El acceso se realiza a través de la carretera de la Granadella, que conecta con la carretera del Cabo de la Nao, y esa ubicación algo apartada contribuye a reforzar su naturaleza de cala protegida, aunque ello no evita que tenga una alta ocupación.

Una cala de Jávea con bandera azul y aguas transparentes

Uno de los principales atractivos de Cala Granadella es su condición de playa ideal para quienes buscan aguas limpias en Alicante y actividades vinculadas al mar. Es un sitio especialmente apropiado para el buceo y el snorkel, gracias a un fondo marino que atrae a nadadores y entusiastas de los deportes acuáticos. Además, en este lugar también es común la práctica de kayak, canoa o esquí acuático, lo que convierte la cala en una alternativa completa para disfrutar de la costa de Jávea más allá del simple baño.

La cala dispone de bandera azul y servicios diseñados para aumentar la seguridad durante la temporada estival, incluyendo vigilancia y salvamento marítimo en horarios matutinos y vespertinos. Desde la carretera de la Granadella se accede al mirador, mientras que desde el aparcamiento comienza la ruta de senderismo hacia el Castell de la Granadella. Es importante considerar que en julio y agosto el acceso en coche se encuentra limitado para controlar el aforo, por lo que madrugar es casi obligatoria para quienes desean garantizar un sitio en esta cala alicantina.

En la costa alicantina aún se encuentran rincones capaces de asombrar incluso a quienes creen dominar el Mediterráneo. Esta cala de aguas turquesas, resguardada por pinos y alejada del bullicio urbano, se ha convertido en una escapada que combina paisaje, baño y sensación de refugio natural. Su entorno de rocas, grava y vegetación ayuda a mantener una imagen muy distintiva entre los aficionados a las playas de Jávea, aunque su belleza también justifica que, en temporada alta, sea uno de los lugares más demandados.

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