Ramón Ruiz, especialista en aire acondicionado, señala el error frecuente al seleccionar un equipo: “El ahorro inicial se refleja en el costo posterior de la factura”

Escoger el modelo más económico podría parecer una estrategia para ahorrar, pero los instaladores advierten que el mayor consumo eléctrico y las reparaciones pueden elevar el costo total

12/07/2024 Mando de aire acondicionadoECONOMIA JUNTA DE ANDALUCÍA

Con el aumento de las temperaturas y la frecuencia creciente de olas de calor, numerosas personas aprovechan las promociones estivales para instalar un aire acondicionado. Pero, centrarse exclusivamente en el precio puede resultar en una inversión equivocada. Los especialistas del sector alertan de que un equipo más barato suele implicar un consumo eléctrico superior, ruido elevado, más fallos y, en definitiva, un gasto mayor a lo largo de su vida útil.

“Lo barato suele salir caro y lo que se ahorra en un principio se paga después en la factura”, resume Ramón Ruiz Figueroa, portavoz de la Confederación Nacional de Asociaciones de Empresas Instaladoras y Mantenedoras de Energía y Fluidos (CONAIF) en diálogo con Infobae. El motivo principal, comenta, está en la eficiencia energética del dispositivo. Aunque dos equipos parezcan iguales, las diferencias se reflejan cada mes en el recibo eléctrico. “El foco debe estar en la eficiencia energética”, señala Ruiz, recordando que todos los aparatos cuentan con un etiquetado que facilita la comparación de su consumo.

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Asimismo, señala que la elección entre un modelo eficiente y otro básico puede justificar rápidamente la inversión inicial mayor. “¿Por qué un B es más barato? Porque lo que ahorro ahora lo termino pagando en energía”, explica. Esto se debe a que, durante el verano, el aire acondicionado puede estar funcionando varias horas al día, especialmente durante las olas de calor, y las diferencias en consumo se reflejan directamente en la factura de electricidad.

Formas de ahorrar gracias a un uso eficiente

Más allá de la elección del equipo, la manera más efectiva de disminuir el gasto es emplear correctamente un aparato eficiente. Las recomendaciones incluyen mantener puertas y ventanas cerradas mientras el aire acondicionado está en funcionamiento, limpiar los filtros periódicamente, realizar las revisiones indicadas, usar los modos de ahorro energético o el modo nocturno y evitar fijar temperaturas muy bajas.

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Además de considerar la eficiencia del equipo, la forma de uso impacta significativamente en el consumo eléctrico. Mantener una temperatura constante y no demasiado baja, como alrededor de los 26 ºC durante el verano, es más eficiente que apagar el sistema y volver a encenderlo a máxima potencia cuando la vivienda se recalienta.

Conoce por qué la sensación térmica varía tanto entre personas. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés afectan la propensión a sentir frío o calor.

También se recomienda mejorar el aislamiento del hogar mediante ventanas eficientes, persianas, toldos o cortinas, lo que reduce considerablemente la energía necesaria para mantener una temperatura agradable.

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Menor eficiencia y mayor ruido

El consumo no es el único aspecto relevante. Según Ruiz, muchos modelos económicos bajan costes empleando materiales de menor calidad o sistemas menos efectivos para mitigar el ruido. “Estos equipos más baratos suelen ser menos estrictos en estos aspectos”, explica. Como consecuencia, presentan niveles de ruido superiores tanto en la unidad interior como en la exterior, lo que afecta el confort dentro de la vivienda e incluso puede incomodar a los vecinos.

Los expertos coinciden en que un error frecuente es escoger el aire acondicionado únicamente por una oferta momentánea, sin verificar si realmente es adecuado para las características del hogar. La potencia requerida depende de diversos factores, como la superficie a climatizar, el aislamiento de la propiedad, la orientación y hasta la distancia entre la unidad interior y la exterior. Un equipo insuficiente trabajará sin parar para alcanzar la temperatura deseada, mientras que uno sobredimensionado tampoco operará de manera óptima.

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