Bolivia país de gobernantes odiadores
En Bolivia la Izquierda oficial ya no habla de lucha de clases, sino de identidad Aymara o Quechua, como si éstas culturas fueran las únicas a pesar de que en el papel ellos mismos hacen referencia de treinta y seis -ahora serían 35 ya que Evo, el defensor de la “Pachamama” cometió etnocidio al permitir que los Pacahuaras se extinguieran después de muchos siglos de resistencia contra la Colonia española, la dictadura Banzerista y el propio MAS que prefirió entregar sus tierras a la Empresa Maderera “Mabet” del Brasil antes que devolvérselas a pesar de toda la pelea legal que dieron los pueblos indígenas de la Amazonía de Pando el 2009 cuando creyeron que la Nueva Constitución masista los amparaba, se atrevieron a demandar al Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) por complicidad con las transnacionales de quienes, supuestamente, habrían recibido sumas millonarias, como era de esperarse, esta “justicia” falló en contra de los indígenas. Queda en la historia y para la vergüenza de quienes detentan el poder y sus cómplices que apoyan el mal gobierno, que este heroico Pueblo dio pelea hasta el 2011 cuando murió la última y ejemplar mujer llamada Bosé Yacu, quien junto a otras mujeres de su Etnia decidieron tiempo atrás no procrear más y morir dignamente sin ser esclavos de nadie; por este crimen queda pendiente enjuiciar a los responsables.
Decíamos que los izquierdistas bolivianos han patentado que “El odio es un motor que impulsa la revolución”, esa máxima es implantada durante el largo proceso de lavaje cerebral que de manera elegante le llaman “formación política” y es tan sutil y permanente el taladrar que jamás llegan a percatarse de la porquería que les dejaron en sus mentes jóvenes y sanas ajenas al resentimiento marcado del que es muy difícil salir al no estar conscientes de ello, éste adoctrinamiento debe entenderse a partir de la formación sindical, hasta la lectura de cierta literatura obligada para todo militante, tal cual secta religiosa y fanática.
Parecería que mientras más feo le miras a otra persona y demuestras tu desprecio al vocalizar consignas preparadas, cargadas de ideología racista y escupís en su cara la inclinación “derechista” de tu enemigo político estás reafirmando tu compromiso con el “pueblo” y el “proceso”; ésta ridiculez al final de cuentas resulta una payasada, porque en el fondo nadie cree en la revolución que predican, porque no hay tal, y son realistas al entender que están en juego sus intereses económicos, llámense pegas, coimas, corrupción de todo tipo y de favores millonarios para unos cuantos “máximos dirigentes” que se agarran de aquellos pliegues de los trapos y otros símbolos psicodélicos y multicolores asimilados e implantados forzadamente a sus propias “culturas” que recién se enteran de su existencia puesto que sus ideólogos están creando “verdades” para afianzar su fundamentalismo con proyección destructivamente clara, la que muy pocos vislumbran y se preparan para la confrontación.
Bolivia país de gobernantes odiadores que necesitan justificarse constantemente al saberse inconsecuentes con sus principios políticos e ideológicos, al igual que la periferia militante de otros intelectualoides y “profesionales” más letrados que se jugaron la integridad moral al aceptar la pega como “necesidad” y ahora deben demostrarse que hicieron lo correcto y sufrieron una metamorfosis que los convirtió en los más recalcitrantes masistas que también deben caminar con el ceño fruncido y por ende tan resentidos como sus pares que miran con hostilidad a los No masistas y principalmente a esa millonada de Cambas considerados derechistas y separatistas, porque en realidad sus militantes -casi la totalidad- son collas o hijos de collas criados en el Oriente por lo cual instintivamente están atraídos y se identifican con tal proyecto político que intenta imponerse a como dé lugar.
Que el MAS actúe contrariamente a las leyes habría que considerarlo coherente, porque para eso las hicieron, para favorecerse y de esto se encarga el Sistema Judicial ¿sino para qué existiría? Por ello nos corresponde ser testigo del terrorismo de Estado y el miedo que buscan provocar como ejemplo, de ahí la cacería que hacen a los que fueron parte activa del anterior gobierno transitorio y de otros líderes regionales quienes convertidos en bastión de la resistencia enfrentaron al despótico mal gobierno de Evo.
Por eso mismo tampoco tiene sentido que la mal llamada “oposición” lloriquee cuando el rodillo parlamentario hace lo que les da la gana y aprueban leyes a su antojo. O cuando el Órgano Electoral decide no modificar el Padrón electoral y tal cual estaba organizado para materializar el fraude electoral del 2019 que fue derrotado junto con el MAS, asimismo lo impuso con el consentimiento de “la oposición”, pero que aun así los resultados han significado un sopapo en plena jeta a un partido entrado en crisis, cuando sus bases no perdonan a sus líderes “históricos” que huyeron y los abandonaron a su suerte, que profundizará en más deserciones ya que no habrá pegas para todos y porque perdieron el respeto a sus dirigentes cobardes.
Lo único viable en este momento es la unificación de las luchas de resistencia contra el terrorismo de Estado que busca dispersar amedrentando, creando dudas, acobardar antes que se consoliden movimientos que pongan en peligro la estabilidad de un “gobierno que no gobierna”, porque son débiles; que hubieran ganado las elecciones pasadas y el Sr. Arce sea el nuevo Presidente no es garantía de continuidad, podemos derrotarlos y hacerlos retroceder si llevamos la confrontación a las calles. No tenemos que esperar que el partido nos dé lineamientos, porque han demostrado que son incapaces y que oportunistamente esperan colarse y presentarlas luego como suyas, como ya lo hicieron anteriormente, a las decisiones colectivas de los movilizados.
Por el respeto a los derechos de las personas la lucha continúa.
Sin miedo al masismo la Resistencia sigue en pie.
Ahora todos a las calles.
¡¡¡ Los Cabildos como máxima autoridad !!!
