Cristiano Ronaldo y Gonçalo Ramos aseguran la clasificación de Portugal a octavos enfrentándose a España en el tramo final

Los jugadores de Portugal celebran el gol de Gonçalo Ramos ante Croacia. Un gol del atacante del AC Milan en el minuto 94 impidió que el partido se alargara a la prórroga. En el 102′ anularon un gol a Croacia.

Cristiano Ronaldo seguirá presente en el Mundial. Luka Modric probablemente disputó su último encuentro en la Copa del Mundo. Esa es la lectura inevitable tras el enfrentamiento de dieciseisavos de final entre Portugal y Croacia. [Así vivimos la victoria de Portugal ante Croacia en el Mundial]

Los lusos siguen adelante y se enfrentarán a España en octavos de final. Fue un avance milagroso. Realmente un milagro. Tuvieron que remontar, lograron empatar con un tanto de CR7 desde el penalti y luego voltearon el marcador gracias a Gonçalo Ramos en el 94′ cuando parecía que la prórroga era inevitable.

Croacia peleó con valor, mereció más, pero falleció cerca de la meta con honor. El último capítulo de la vieja guardia liderada por Modric y Perisic, quienes estuvieron a la altura.

Este no fue el mejor encuentro de Portugal. Muchas incertidumbres, una defensa frágil, y acaso la reactivación del debate sobre Cristiano. Marcó dos goles, pero uno fue invalidado y fue relevado en los minutos finales. No es intocable.

El encuentro tuvo momentos de alta tensión hasta el final. En el minuto 12 del tiempo añadido anularon un gol a Croacia de forma muy controvertida. Exactamente un año después del fallecimiento de Diogo Jota, un jugador fue empujado desde arriba. A la luz de lo ocurrido, España partirá como clara favorita en este duelo ibérico que ya se vivió en Sudáfrica 2010.

Locura portuguesa en la celebración del gol de Gonçalo Ramos.

Locura portuguesa en la celebración del gol de Gonçalo Ramos. REUTERS

Portugal se bloquea

No fue el mejor primer tiempo del Mundial. Avanzar de fase no asegura que se haya visto buen fútbol, y pese a las expectativas especialmente por el duelo entre Cristiano y Modric, la desilusión fue evidente.

Aunque Portugal inició el juego con claridad sobre su objetivo. El disparo inicial y sencillo de Budimir no amedrentó al equipo de Roberto Martínez, que parecía tener definido su plan.

Le imprimieron intensidad y rapidez al comienzo del juego, sobre todo por las bandas. Ese fue el área donde los lusos generaron más peligro, y donde llegó la primera gran intervención de Livakovic, quien siempre actúa como salvador para Croacia.

Rafa Leao, titular en el once, se escapó por la banda y asistió con un pase al área para Bruno Fernandes, quien ejecutó un remate bajo que encontró la mano milagrosa de Livakovic.

Este momento motivó al equipo portugués. Un centro de Pedro Neto casi encuentra a Cristiano para rematar, aunque fue de las pocas oportunidades para el ‘7’ luso en la primera parte.

Gradualmente Portugal comenzó a enfrentarse a sus propios errores, tropezando con problemas que le habían acarreado críticas en la fase de grupos. El juego perdió fluidez y se volvió tedioso, perdiendo profundidad.

Ya no llegaron ataques por las bandas ni juego rápido. Un cabezazo de Renato Veiga en un córner casi trastoca la monotonía, pero Croacia salió airosa.

Alrededor del minuto 30, Cancelo lanzó un centro con la zurda, un balón con efecto que se cerraba, pero Cristiano nuevamente estuvo cerca de alcanzarlo sin éxito.

El jugador del Al-Nassr actuó mayormente de espaldas para distribuir el juego o apoyarse en otros. No fue decisivo, no encaró rivales, no encontró espacios ni disparó a puerta. El debate volvió a surgir.

El caos se desata

La dinámica cambió completamente en la segunda mitad. Por fortuna para quienes se quedaron despiertos viendo lo que podía ser el último partido en un Mundial de Cristiano o Modric, la espera fue recompensada.

Croacia dejó atrás los complejos, si es que alguna vez los tuvo. Se dio cuenta de que podía avanzar y lo hizo.

Kovacic casi abrió el marcador tras una jugada confusa en la que se quedó mano a mano con Diogo Costa, pero el arquero respondió. Sin embargo, poco después Portugal no logró evitar un tanto.

Vlasic penetró en el área mientras la defensa portuguesa permanecía estática, sin reaccionar. No es una expresión exagerada. Finalmente cedió el balón a Stanisic, que centró al segundo palo para que Perisic definiera.

El gol tuvo que ser de él, otra leyenda de la vieja guardia, uno de los que, sin duda, afrontan su último Mundial.

Portugal se vio contra las cuerdas. De hecho, poco después hubo un segundo tanto croata, anulado por fuera de juego.

Los dirigidos por Roberto Martínez buscaron la respuesta y casi la encuentran con un remate de Rafa Leao que dio en el larguero. Fue la ocasión más peligrosa.

Justo cuando la tensión crecía y Roberto Martínez preparaba cuatro cambios simultáneos, apareció Cristiano, quizá en el momento más inesperado.

Un pase al espacio dejó a CR7 mano a mano con el arquero, y definió de manera impecable. Sin embargo, el VAR anuló el gol por fuera de juego -muy ajustado.

Se realizaron los cuatro cambios previstos por Roberto Martínez. Pronto dieron su efecto. Leao casi marca en un córner, el mismo córner en que Renato Veiga cayó en el área rival.

El árbitro no pitó nada al principio, pero el VAR intervino. Se evidenció un claro agarrón de Vlasic. La pena máxima fue evidente, y el árbitro señaló la pena máxima.

Entonces, millones de ojos y pensamientos se centraron en Cristiano Ronaldo. CR7 asumió el penalti con calma, no es de los que se intimidan en estas circunstancias. Disparo al centro y gol para empatar. Una leyenda, aunque su partido hasta ese instante no fuera sobresaliente.

Este empate tuvo un efecto inesperado. Adormeció a Portugal y encendió a Croacia, que tomó el control del juego y pudo adelantarse otra vez a través de Kovacic o Matanovic. Fue una demostración de paradas de Diogo Costa, el héroe portugués.

El momento de alta tensión llegó con otro gol de Croacia, también anulado, como el de Cristiano. Sucic superó a la defensa y definió en el cara a cara, pero su medio cuerpo adelantado fue decisivo para anular el tanto.

El encuentro parecía encaminado a la prórroga, y la mayor sorpresa fue el cambio de Cristiano Ronaldo. Hasta entonces intocable, Roberto Martínez decidió reemplazarlo, causando asombro general, incluido el propio técnico y los aficionados mundialmente.

La defensa de Portugal perdió solidez en la recta final. Croacia parecía capaz de anotar en cada ataque. Sin embargo, Veiga estuvo cerca de definir tras un córner y Pasalic también tuvo una oportunidad clara cerca del final.

El árbitro añadió diez minutos de tiempo extra. El partido se prolongó aún más. En el minuto 12 del añadido, Croacia anotó tras un balón colgado, un toque de Matanovic, un segundo de Renato Veiga, balón para Kramaric, quien estaba en posición adelantada, y posterior remate de Gvardiol al gol.

El gol fue validado inicialmente, pero el VAR intervino. Fue una jugada sujeta a interpretación aunque el fuera de juego fue evidente. La lectura no fue sencilla. Finalmente el gol fue anulado, un final duro para Croacia y un gran alivio para Portugal.

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