La abogada Reem Alsalem declara a EL MUNDO que la ex ministra de Igualdad del gobierno de Zapatero, directora de ONU Mujeres para Latinoamérica y defensora de la ‘doctrina queer’ y la autodeterminación de género, la enfrenta «ideológicamente».

Reem Alsalem, actual relatora especial de Violencia contra la Mujer de Naciones Unidas y jurista jordano-belga, afirma estar siendo «hostigada» por no adoptar posturas ‘protrans’ dentro de ONU Mujeres, especialmente por parte de su directora regional para Latinoamérica y el Caribe, la ex ministra española de Igualdad (2008-2010) Bibiana Aído, según ha confirmado a EL MUNDO la propia Alsalem.
Según ha documentado este medio, Aído remitió un informe confidencial a altos cargos de ONU Mujeres el 10 de junio pasado, en el que se criticaba la labor de Alsalem, que actúa como experta independiente, calificándola de contraria a los «derechos humanos» en áreas como transexualidad, prostitución y gestación subrogada.
En esencia, Alsalem discrepa sobre estos temas con las posturas casi uniformemente queer que defiende ONU Mujeres, principalmente en lo relativo a la llamada autodeterminación de género, que también domina en España desde la Ley Trans impulsada por Irene Montero.
En el documento «confidencial» al que ha accedido EL MUNDO, Aído reprocha que la relatora sostiene la defensa del «sexo biológico», la acusa de ser una figura «antigénero», propone un mecanismo de «supervisión» hacia ella y aboga por «renovar la coordinación feminista».
Alsalem, que ha conversado con este periódico, se muestra «muy sorprendida y decepcionada» por lo que interpreta como «un hostigamiento por cumplir con el mandato para el que fui designada
El cargo de relatora especial de Naciones Unidas contra la Violencia hacia la Mujer corresponde a expertos independientes no vinculados oficialmente a la ONU, elegidos por el Consejo de Derechos Humanos dependiente de la Asamblea General, en periodos de tres años renovables una vez. Mientras tanto, ONU Mujeres representa una rama funcionarial de la organización.
Alsalem, jurista nombrada en 2021 tras 17 años en ACNUR, mantuvo una buena relación con ONU Mujeres al inicio de su mandato… hasta que comenzó a manifestarse sobre la autodeterminación de género, cuando Escocia aprobó una ley protrans en 2022. Según relata la relatora a EL MUNDO, «entonces» investigó a fondo, consultó con organizaciones feministas locales y envió una carta a las autoridades británicas, parte de su función, sugiriendo que quizás un enfoque más prudente en la autodeterminación de género sería más conforme al derecho».
«Actualmente mantengo una postura más crítica, pero en ese momento fui cuidadosa, dado que no tenía un juicio previo», señala desde su ubicación esta jurista: «La respuesta de los defensores de la autodeterminación de género fue masiva». Sin entrar en detalles, fuentes de ONU Mujeres admiten a EL MUNDO que desde ese momento «se le ha marginado».
En realidad, Alsalem ha confrontado reiteradamente con defensores de la doctrina queer, que sostiene que no debe haber intervención en salud mental ante cualquier persona —incluidos menores— que se autoperciba transexual y desee iniciar un proceso de cambio de sexo. Esta corriente, originada en el ámbito académico estadounidense, también sostiene posiciones inamovibles sobre otros temas: defienden la gestación subrogada y el «trabajo sexual», posturas que Alsalem contradice.
Desde ONU Mujeres, y en el informe de contenido ideológico difundido por Aído, se acusa a Reem Alsalem de «instrumentalizar» su rol de relatora para «influir» en procesos electorales en países latinoamericanos como Brasil, México y Colombia, naciones que Alsalem ha visitado. «Yo he actuado siempre conforme a lo esperado de un relator, sin adoptar en ningún momento una postura política. Mi trabajo es sobre derechos humanos, no política», precisa Alsalem: «Hago recomendaciones y mantengo perspectivas independientes fundamentadas en los derechos humanos».
Se la señala de «antigénero», pero ella asegura que «defiende una visión alineada con los derechos de la mujer, para lo que fue elegida». Añade que se trata de prejuicios ideológicos y conexiones inexistentes con partidos políticos.
El informe de Aído ofrece una interpretación estrictamente ideológica, criticando «tendencias que incluyen la apropiación estratégica de espacios simbólicos feministas por actores conservadores y de extrema derecha; la creciente difusión de discursos trans excluyentes en foros internacionales que les brindan apariencia técnica o normativa; y una mayor convergencia entre narrativas feministas trans excluyentes y agendas políticas antigénero más amplias, especialmente en contextos electorales».
«Mi mayor preocupación», manifiesta Alsalem, a un año de finalizar su mandato, «es la falta de veracidad: realizar visitas académicas, como yo hago, es parte de nuestro trabajo, y el texto genera la impresión de que usé mi cargo de forma indebida. No poseo ningún sesgo ideológico: simplemente analicé lo establecido en el derecho internacional. Lo que sí es cierto es que opté por abordar temas controvertidos, porque considero que esa es la manera de cumplir con las responsabilidades internacionales inherentes al cargo y nuestro rol de apoyar la reflexión sobre políticas adecuadas. Sin embargo, incluso se solicita a otras oficinas regionales que supervisen mi trabajo: es muy grave y, a mi entender, inadecuado para Naciones Unidas, por esto me dirigiré tanto al secretario general de ONU como a la titular de ONU Mujeres».
EL MUNDO intentó contactar con ONU Mujeres en España para contrastar la información y conocer su postura, sin obtener respuesta.

