
Junto con la Luna, Marte es el planeta más estudiado e investigado por la humanidad, dado que el planeta rojo es el cuerpo celeste del Sistema Solar que más se asemeja a la Tierra. Para comprender tanto el funcionamiento de los planetas como para verificar si Marte podría albergar vida humana, su exploración es fundamental para todas las agencias espaciales.
En años recientes, la investigación de Marte se ha intensificado considerablemente gracias al avance tecnológico y las nuevas herramientas con las que cuentan las organizaciones espaciales. Esto facilita descubrir y analizar con mayor detalle el funcionamiento de este planeta. Un estudio reciente publicado en Nature Astronomy destaca que la NASA vuelve a refutar que Marte sea un planeta geológicamente inactivo.
Esto se debe a que la misión InSight ha registrado más de 1.319 señales marcianas durante más de cuatro años de observaciones, lo cual ha permitido a los científicos elaborar una especie de ecografía a escala planetaria del interior del planeta rojo.
A lo largo de la historia, Marte fue considerado un planeta con una corteza rígida, sin placas tectónicas activas y con un volcanismo sencillo. Pero, los análisis recientes sugieren que su corteza es mucho más compleja de lo que se creía.
Los investigadores evaluaron centenas de combinaciones posibles y concluyeron que la explicación más plausible es la existencia de una capa inferior inesperadamente gruesa de roca ultramáfica. Esta hipótesis indica la presencia de un sistema de conductos y reservorios de magma que atraviesan la corteza marciana.
Aunque este hallazgo no modifica ni contribuye a determinar si Marte es habitable, favorece el estudio y la comprensión de otros planetas rocosos, abriendo la puerta a la posibilidad de que mundos antes descartados tengan un interior mucho más dinámico, reflejando así la evolución planetaria a lo largo de los siglos.

