José Antonio Camacho, 71 años: Recuerdos de un padre carpintero y sus años en prisión durante la guerra

José Antonio Camacho. El antiguo seleccionador y comentarista deportivo ha compartido detalles sobre su dura infancia antes de alcanzar reconocimiento en el mundo del fútbol.

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Este verano, una competición acapara gran parte del interés informativo. El Mundial de fútbol, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá, está dejando momentos destacados en la agenda deportiva actual.

Son diversos los protagonistas que llenan titulares, aunque cada vez que la selección española juega un partido de esta magnitud, resuena una frase icónica: «¡Iniesta de mi vida!». Detrás de este grito histórico se encuentra José Antonio Camacho.

El exseleccionador nacional fue una de las voces más recordadas en el Mundial de 2010, un torneo que supuso un giro para el fútbol español. Aquel verano, España logró por primera vez la Copa del Mundo y añadió la primera estrella a su escudo.

La emoción con la que Camacho relató el gol histórico de Andrés Iniesta permaneció en la memoria colectiva, compartiendo atención con el tanto decisivo y el emblemático beso entre Iker Casillas y Sara Carbonero que confirmó públicamente su relación.

Como ocurre con muchos otros deportistas de alto nivel, el recorrido de Camacho hacia el éxito estuvo lleno de obstáculos. Antes de convertirse en una figura del fútbol español, su infancia estuvo marcada por circunstancias familiares complejas.

José Antonio Camacho y, a su lado, Esteban Granero

José Antonio Camacho y, a su lado, Esteban Granero EFE

En una charla con José Ramón de la Morena para el canal de la fundación del periodista, el exjugador repasó algunos de los momentos más complicados de su vida.

Durante la entrevista, el murciano recordó la difícil situación que enfrentó su padre tras la Guerra Civil. «Mi padre era carpintero y pasó entre 6 y 7 años en la cárcel por la guerra, porque estuvo en el bando contrario», explicó.

Camacho quiso aclarar el contexto que llevó a su progenitor a cumplir esa condena. «Cuando pudo salir, volvió al bando opuesto. A toda su familia les tocó estar en el bando franquista, pero a él en el otro. Al acabar la guerra, le encarcelaron por seis o siete años», detalló.

Las dificultades, no obstante, continuaron después de su liberación. El exseleccionador afirmó que su familia permaneció bajo vigilancia estricta durante mucho tiempo. «Cada cierto tiempo, la Guardia Civil pasaba por nuestra casa para comprobar si habíamos mejorado la vivienda o qué poseíamos, pues en ese entonces existía mucha vigilancia en ese sentido», rememoró.

Camacho también recordó algunos hechos vividos en su infancia que reflejan el clima de esa época. «A veces, pasaba Franco o alguien similar a cazar por allí y nos ordenaban: ‘Usted no salga a la calle en esta fecha'», evocó el jugador oriundo de Cieza.

El exjugador mencionó que esa vigilancia la experimentó personalmente. «Les he abierto la puerta muchas veces, vinieron a visitarme hasta que supieron quién era, y en una ocasión dijeron: ‘Ah, que su hijo es Camacho, ¿verdad?’ Y ya no volvieron más», concluyó.

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