El Comunista » Desprestigio, la continuación de la guerra por otros medios

En diversas partes del territorio colombiano cotidianamente se pueden ver a miles de estudiantes, obreros y campesinos, movilizados por el Movimiento Bolivariano que lucha por la nueva Colombia con justicia social. No obstante, para los medios de difusión y su realidad virtual, sólo las movilizaciones convocadas y financiadas por la oligarquía ultra fascista, son permanentemente noticia.

Detrás del discurso por la paz que la “sociedad civil” utiliza para señalar a las FARC como causantes de la violencia, el terrorismo y el secuestro, se encuentra el anticomunismo, el lado más oscuro y perverso de la oligarquía colombiana. Esta insiste en la paz de las cárceles, de los cementerios, de los falsos positivos, de las motosierras: la paz y el orden capitalista.

Por todo esto, desde hace 50 años, las FARC siguen siendo una respuesta política y militar a la barbarie y el terrorismo de Estado. Lejos de los mitos de la desmovilización de combatientes farianos y el fin de la insurgencia; en las montañas, en las ciudades, en los barrios, las universidades y las fábricas, se forman los nuevos combatientes, futuros comandantes como Manuel, Jacobo, Iván, Raúl, Jorge y Alfonso Cano.

Es de reconocer la decisión unilateral de las FARC para liberar prisioneros de guerra. Acciones concretas por el canje de prisioneros que son un mensaje por la paz y por una solución política, la cual el gobierno de Santos ha respondido con bomba y plomo en su afán guerrista. Una guerra donde mueren civiles, soldados y guerrilleros, mientras la prensa colombiana promueve el odio hacia estos últimos.

A pesar de todo esto, existen en Colombia periodistas comprometidos con la verdad, que demuestran valor y ética de su trabajo, por eso han sido criminalizados por el gobierno colombiano. Un ejemplo de ello, es el periodista y escritor Jorge Botero, quien en distintos foros, ha expresado que los comabatientes farianos tienen una enorme fortaleza ideológica que les permite reponerse de los golpes del enemigo, lo que hace a las FARC una oragnización política y militar de mandos reemplazables: una estructura invencible.

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