Bélgica logra una histórica remontada frente a Senegal en la prórroga del Mundial

Los jugadores de Bélgica celebran su gol en la prórroga ante Senegal. Los belgas, prácticamente inertes durante 85 minutos, lograron un pase inesperado a los octavos de final gracias a un penalti ejecutado por Tielemans.

Esto parece algo fuera de lo común. Algunos expertos hablaron de fenómenos extraños y predicciones inusuales en ciertos encuentros, pero la forma en que Bélgica aseguró su plaza para octavos frente a Senegal desafía cualquier explicación lógica. [Aquí la narración de la victoria de Bélgica contra Senegal]

Senegal dominó claramente a los ‘Diablos Rojos’ durante 85 minutos. Fue un partido casi impecable para ellos frente a una Bélgica limitada. El gol de Diarra en la primera mitad abrió el camino hacia el triunfo, y la genialidad de Sarr en la segunda parte parecía sellar la hazaña.

Sin embargo, la Bélgica adversa mantenía vida latente, oculta y esperando el momento. Cuando nadie lo esperaba, emergió la recuperación. Lukaku anotó al minuto 85 y Diaw, el portero de Senegal, facilitó el empate a Tielemans con una salida desastrosa al minuto 89.

Aquello parecía increíble, pero aún quedaba un inesperado giro. Alguien parecía manipular los acontecimientos desde algún sitio para conseguir un desenlace insólito. Cuando la prórroga estaba por concluir, un penalti revisado por VAR y sancionado en el minuto 118 ofreció la oportunidad perfecta a Bélgica.

Tielemans no desaprovechó la ocasión, transformó la pena máxima y castigó a un Senegal que cometió un error histórico.

Senegal dominó

No se trató de la mejor Bélgica en años recientes. Distante de la época dorada con Hazard, De Bruyne en su mejor momento y compañía, sin embargo, los ‘Diablos Rojos’ entraron en el partido con determinación.

Parecía que el equipo de Rudi Garcia tenía más claridad que su adversario, confiaba más en sus opciones, y así llegó su primer avance peligroso.

A los ocho minutos, Trossard intentó un disparo suave dentro del área, controlado sin problemas por Diaw, quien no se alteró ante la oportunidad fallida.

Fue solo un espejismo. Rápidamente, la realidad se impuso. Senegal no estaba tan por detrás como se estimaba en las predicciones previas al partido, esas estimaciones que resultaron erradas sin dudas.

Los africanos tomaron el control del encuentro y limitaron a Bélgica. Antes de los 15 minutos, Bélgica salvó una situación insólita que estuvo a punto de acabar con un gol en propia puerta para Courtois.

Centro de Mané desde la banda izquierda, salida incorrecta de Thibaut dejando el balón suelto en el área, y remate extraño de Sarr al poste. El rebote quedó libre en el área pequeña, y Sarr, desde el suelo, tuvo que despejar fuera.

Luego, Idrissa Gueye continuó aumentando la presión con un disparo que atrapó Courtois.

El dominio del campo se inclinó cada vez más hacia Senegal. Bélgica había desaparecido en ataque y se convirtió en un títere de Senegal. Entonces, sucedió lo inevitable.

Mané envió un centro desde su banda, Sarr cabeceó al poste frente a la estirada de Courtois, y Habib Diarra aprovechó para rematar a puerta abierta. Senegal se adelantaba de manera merecida.

Mané estuvo cerca de aumentar la ventaja con un disparo dentro del área que también detuvo Courtois, y la tímida reacción belga antes del descanso no fue suficiente para igualar el marcador.

El renacer belga

El tramo final antes del descanso insufló algo de esperanza en Bélgica, pero el comienzo del segundo tiempo dio otro golpe duro de realidad.

Senegal no se intimidó, no cedió terreno y salió a buscar más. No estaba dispuesto a conformarse con especular el resultado y sufrir al final.

Mané rompió desde la izquierda de nuevo, envió un pase de la muerte y Diarra, listo en el área, desaprovechó un doblete porque erró el disparo. Estaba solo y con ventaja total.

No hubo tiempo para lamentar. En la jugada siguiente llegó el golpe decisivo. Niakhate lanzó un balón largo detrás de la defensa belga y Sarr, con una acción magistral, culminó la jugada.

La nieve caía, pero eso no detuvo al delantero senegalés. Controló el balón con el pecho como si fuera una almohada, orientó el balón con una facilidad asombrosa y definió con potencia ante Courtois. El portero del Real Madrid no pudo hacer nada.

Un momento para conservar en la historia de los Mundiales, para que todos los niños que sueñan con ser delanteros letales lo recuerden.

Bélgica estaba abatida, desorientada y derrotada, mientras una leyenda como Kevin de Bruyne se apagaba, mostrando claramente que ya no es el jugador para estos niveles.

Rudi Garcia decidió retirar a De Bruyne y a Doku del campo. Una decisión polémica, pero quizás justificada.

El partido parecía sentenciado. Senegal mandaba con claridad y tuvo la oportunidad del tercer gol si no fuera por una gran intervención de Courtois frente a Mané.

Pero el dios del fútbol observaba desde lejos, juguetón e imprevisible. Movió las piezas para regalarnos un desenlace increíble. A cinco minutos del final, Lukaku recordó que aún tiene gol.

Le dio aire a Bélgica, aunque parecía imposible que los ‘Diablos Rojos’ dieran vuelta al resultado. Sin embargo, ocurrió. En un intento desesperado, un centro fue cabeceado por Tielemans aprovechando la desastrosa salida de Diaw.

¿Hacia dónde iba el portero de Senegal? Solo él lo sabe, o quizás ni siquiera. En cualquier caso, dejó servida la prórroga para Bélgica contra todo pronóstico. Un milagro.

Un milagro tras otro

Si fue inesperado el modo en que Bélgica logró la prórroga, igual de sorprendente fue la forma en que ganó el partido en el último minuto del tiempo extra sin llegar a la tanda de penaltis.

Ambos equipos tenían miedo de perder durante la prórroga. Comprensible. Sin embargo, Mbaye tuvo la ocasión más clara para Senegal, que probablemente habría sido justa, aunque ya era tardía.

Pero cuando la tanda parecía inevitable, Senegal cometió otro grave error. Kamara hizo penalti sobre Tielemans, una pena máxima no señalada inicialmente.

El VAR intervino, el árbitro revisó la jugada y confirmó la infracción. La sanción se impuso. Tielemans asumió la responsabilidad y envió el balón al ángulo. Increíble. Impensable. Bélgica, casi eliminada, resurgió.

Ahora enfrentará a Estados Unidos o Bosnia en los octavos de final.

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