
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor, Daniel Pardo
- Título del autor, Corresponsal de BBC Mundo en México
- Fecha de publicación 8 horas
- Tiempo de lectura: 4 min
Si bien los mexicanos estaban llenos de esperanza antes por motivos deportivos, ahora cuentan con argumentos sólidos.
Su selección de fútbol derrotó 2-0 este martes a Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, dejando una buena impresión para quienes dudaban de sus capacidades futbolísticas.
Aunque Ecuador tuvo oportunidades y un disparo al poste al inicio del encuentro, fue opacado por el fervor del público y terminó afectado por los nervios. Los jugadores regresan a casa satisfechos tras haber superado a Alemania en la fase de grupos.
El choque se disputó en un estadio Azteca bajo lluvia, que respondió a su fama con una multitud animando el partido desde el primer minuto.
Las gradas entonaban: “¿Y si sí?, ¿Y si sí?, ¿Y si sí?”, una frase que se ha popularizado recientemente como contrarréplica a la idea de que México carece de posibilidades para ganar la Copa del Mundo.
También resonaron “Cielito Lindo” y “El rey”, rancheras consideradas himnos populares para una nación que, en este tercer Mundial que acoge, ve una oportunidad para exhibir ante el mundo la fortaleza de su cultura.
Después del encuentro, decenas de miles de personas abarrotaron la Avenida Reforma en la Ciudad de México, celebrando con pirotecnia una victoria que alimenta sus sueños.
México se prepara ahora para enfrentar al ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo que se jugará este miércoles.
El siguiente encuentro en octavos de final, programado para el domingo, será el último partido de este Mundial que se dispute en México.
Será, asimismo, un motivo adicional para que los mexicanos festejen no solo su fútbol, sino también su fervor patriótico.

Fuente de la imagen, Getty Images
Un ambiente electrizante que opacó a Ecuador
Durante todo el día llovió en Ciudad de México, y al caer la tarde una tormenta eléctrica provocó que el partido se retrasara una hora.
La energía pareció contagiar no solo a los jugadores mexicanos, sino también a los aficionados, quienes abuchearon a los ecuatorianos durante todo el encuentro y aplaudían con un “ooole, ooole” cada vez que los locales tocaban el balón.
México tomó la iniciativa desde el inicio, pero Ecuador exhibió la rapidez y el riesgo mostrados durante las Eliminatorias y el partido de fase de grupos que le aseguró su acceso a esta ronda.
Sin embargo, en el minuto 22 llegó un golazo de Julián Quiñones, un afrocolombiano que optó por defender a México, su país adoptivo, al punto que en cada cántico y mención de su nombre se le reconoce como mexicano, tan auténtico como el mole.
A partir de ese momento, surgió el cántico “¿y si sí?”, una frase popularizada tras un comentario de un jugador de Pumas sobre las pocas probabilidades de ganar la liga local (que finalmente no consiguieron).
En el mejor momento de México, anotó Raúl Jiménez el segundo gol. Este delantero marcó su primer tanto en este Mundial y se ha convertido en el líder del equipo.

Fuente de la imagen, Getty Images
Gilberto Mora, el “niño” de 17 años, quien ha ido ganando protagonismo entre los seguidores, también jugó desde el principio con buenos resultados.
Antes del partido, circularon numerosas teorías sobre presuntas estrategias poco claras por parte de los mexicanos: algunos afirmaban que la FIFA no quería su derrota y que les habían asignado un árbitro favorable.
La noche previa, aficionados mexicanos organizaron una “antiserenata” frente al hotel de los ecuatorianos, quienes además enfrentaron varios contratiempos en su trayecto desde Estados Unidos, interpretados por algunos como parte de una conspiración.
No obstante, en la cancha la victoria de México fue clara y legítima. El factor localía se impuso, pero no por aspectos administrativos, sino gracias al apoyo incesante de la afición, que no guardó silencio en ningún momento.
Esta es la primera vez en la etapa del técnico argentino Sebastián Beccacece que Ecuador encaja más de un gol en un partido, lo que subraya la contundencia de la derrota ecuatoriana.

