Un espacio protegido donde el mar, las dunas y la historia salinera crean un paisaje singular. Sus playas vírgenes y fondos marinos lo han transformado en una de las joyas mediterráneas para los viajeros interesados en la naturaleza
-
El monumento imprescindible en Ibiza: Patrimonio de la Humanidad y el núcleo de la ciudad, protegido por murallas
-
La isla española que es el paraíso de Mercedes Milá: 40 años veraneando en el sitio que considera su refugio en el mundo
Entre Ibiza y Formentera se extiende uno de los humedales naturales más valiosos del Mediterráneo, un territorio donde las playas naturales, dunas, estanques salineros y fondos marinos configuran un paisaje protegido que atrae especialmente a quienes desean naturaleza, mar y senderos con valor ambiental.
Se trata del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera, un enclave ubicado entre el sur de Ibiza y el norte de Formentera que también abarca el brazo marino que separa ambas islas. Esta área protegida incluye miles de hectáreas terrestres y marinas, con un papel especialmente destacado del medio marino, donde las praderas de Posidonia oceánica cumplen una función fundamental. Esta planta acuática contribuye a mantener la transparencia del agua, protege las playas contra la erosión y sirve de refugio a diversas especies. Además, las praderas de posidonia de esta zona fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.
Un paisaje de salinas, aves y playas de aguas turquesas
El parque se distingue por su biodiversidad mediterránea y por su relevancia como área de descanso y reproducción para aves migratorias. En sus humedales y estanques se han registrado alrededor de 210 especies de aves, entre ellas flamencos, cigüeñuelas comunes, tarros blancos, chorlitejos patinegros, gaviotas de Audouin y pardelas baleares. En la zona terrestre existen sistemas dunares, pinares, sabinares costeros, acantilados y vegetación adaptada a entornos salinos, mientras que en el área marina la diversidad ecológica posiciona el espacio como uno de los principales referentes naturales de las Pitiusas.
Más allá de su valor ecológico, Ses Salines mantiene una profunda huella histórica vinculada a la explotación de la sal, una actividad presente desde tiempos remotos y aún visible en lugares como Sa Canal, las montañas de sal o los caminos cercanos a los estanques. Entre los puntos más relevantes figuran la Torre de Sal Rossa, la Torre de Ses Portes, es Cavallet, Cap des Falcó, Ses Illetes y los centros de interpretación de Sant Francesc y Can Marroig. La combinación de playas, senderos, patrimonio defensivo, aves y aguas claras convierte este parque natural en una visita esencial para explorar otro lado de Ibiza y Formentera.
Entre Ibiza y Formentera se extiende uno de los espacios naturales más valiosos del Mediterráneo, un territorio donde las playas naturales, las dunas, los estanques salineros y los fondos marinos forman un paisaje protegido de enorme atractivo para quienes buscan naturaleza, mar y rutas con valor ambiental.

