Sus agendas contienen diversas anotaciones de citas con el presidente y miembros de su Gobierno mientras percibía ingresos por asesoría.

«Tiene acceso directo a personas ubicadas en los niveles más altos de responsabilidad política». Esta es una de las afirmaciones que el juez realizó sobre el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en una resolución vinculada al caso Plus Ultra. Por su lado, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) de la Policía señaló también: «Los hechos examinados en este informe sustentan, a juicio de los investigadores, la existencia probable de una organización criminal liderada por José Luis Rodríguez Zapatero, que, aprovechando sus contactos y su influencia pública internacional, se dedicaría a ejercer presiones ilícitas en beneficio de diversos clientes».
La Udef consignó esta afirmación respecto a los vínculos del ex presidente con autoridades bolivianas para, supuestamente, favorecer a un grupo empresarial -a cambio de una remuneración de 200.000 euros-. Sin embargo, las agendas examinadas por los investigadores para llegar a esta conclusión también evidencian que dichas autoridades no fueron las únicas con quienes Zapatero mantenía comunicación simultáneamente a la utilización de esa influencia.
En efecto, esos documentos revelan una relación habitual entre el ex presidente y los cargos más relevantes del Gobierno español que coincidió con el desarrollo de su actividad privada como consultor -en 2024 su despacho facturó 95.000 euros para Análisis Relevante-. Los «contactos y ascendencia pública internacional» mencionados por los investigadores trascienden su condición de ex mandatario, dado que Zapatero continuaba teniendo acceso directo y frecuente a las instancias superiores.
El caso más ilustrativo es la decena de encuentros con el presidente del Gobierno que Zapatero registró en sus agendas durante 2024 y 2025, algunos realizados en La Moncloa. Un «Almuerzo PG» aparece anotado el 18 de septiembre de 2024, probablemente la primera reunión con Pedro Sánchez [«PG» sería la abreviatura de presidente del Gobierno] que consta en los documentos en poder de los investigadores. Casi un mes después se anota un «Café PG (Moncloa)» el 9 de octubre de 2024, poco antes de sucesos que afectaron al Ejecutivo: la imputación del fiscal general, la solicitud para investigar a José Luis Ábalos y la difusión de una foto de Sánchez con el comisionista de la trama Koldo, Víctor de Aldama. Tras estos eventos, la primera referencia a Pedro Sánchez en la agenda de Zapatero aparece el 30 de octubre de 2024: «Pdte. Gobierno». Sin embargo, esta cita podría no haberse concretado, pues coincidió con el día posterior a la dana de Valencia.

En 2025 se registran aún más referencias a supuestos encuentros con el jefe del Ejecutivo. Entre marzo y noviembre, estas citas se repiten aproximadamente cada dos meses. Además, en noviembre se señala una cita el día 12 y una segunda anotación a «PG (Moncloa)» el día 26. Días antes se había publicado la condena al fiscal general, y al día siguiente Ábalos comparecía ante el Supremo, que finalmente le impuso prisión provisional.
Precisamente, tras este hecho, el 29 de noviembre de 2025, la secretaria de Zapatero, Gertrudis Alcázar —que hoy comparece en el Senado—, le envió un mensaje con el texto: «Hola, mañana a las *17.00 en Palacio.* Ex presidente Zp, VP1 MJ Montero, Maec Albares, y Presidencia Bolaños [sic.]». Zapatero respondió: «La he convocado yo», refiriéndose a la reunión del 30 de noviembre, domingo, con tres de los ministros más próximos a Sánchez: María Jesús Montero (en aquel momento vicepresidenta), José Manuel Albares y Félix Bolaños. No fueron los únicos con quienes Zapatero se reunió durante esos dos años: en total, mantuvo encuentros con 11 ministros.
Esta serie de reuniones con altos cargos de La Moncloa alternaba con citas con diversas autoridades internacionales o empresarios, como el actual presidente ejecutivo de Telefónica, Marc Murtra, con quien Zapatero, por ejemplo, tenía dos encuentros anotados en octubre de 2024 mientras presidía Indra. Por esos mismos días, el ex presidente también mantuvo reuniones con Sánchez, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y el ministro de Transformación Digital, Óscar López.
De los 11 ministros con los que Zapatero se reunió entre 2024 y 2025, después de Bolaños, José Manuel Albares fue quien más encuentros tuvo, un total de seis, incluyendo una con Montero y Bolaños. Resulta significativo que el titular de Exteriores fuera el ministro con más citas con Zapatero, dado que los asuntos internacionales fueron los que más espacio ocuparon en la agenda del ex presidente —y precisamente en ese ámbito la Udef comprobó la influencia del ex mandatario, en particular frente al Gobierno de Bolivia—.

El 7 de octubre de 2024, Zapatero se reunió con Albares en el Palacio de Viana, mismo día en que tenía agendada una cita con la empresa china Huawei. Dos días después, su agenda incluye una referencia a Kreab, la firma sueca que, según publicó EL MUNDO, contaba con Zapatero como asesor «exclusivo». En la segunda semana de febrero de 2025, otro mes en que Zapatero se entrevistó con Albares, también mantuvo encuentros con el «embajador China». Días antes se había reunido con el embajador de Colombia y, a distancia, con Carmen Almendras, ex embajadora de Bolivia en España y supuesto intermediario por el que Zapatero habría obtenido una comisión de 200.000 euros a cambio de influir ante el Gobierno sudamericano. Estas remuneraciones le fueron abonadas entre 2024 y 2025.
Solo con Bolaños se vio más veces que con Albares durante ese periodo, aproximadamente diez encuentros, algunos de ellos en La Moncloa. En una ocasión, también asistió Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE y responsable de las relaciones entre el Gobierno y Carles Puigdemont. Zapatero estaba asumiendo un rol destacado en esas negociaciones con los independentistas, especialmente desde que la investigación a Cerdán lo apartó de esa función, lo que podría explicar la frecuencia de las reuniones entre Zapatero y Bolaños. Por ejemplo, en enero de 2024, días previos a la votación de la Ley de Amnistía —en su versión que Junts rechazó—, Zapatero se encontró dos veces con él. También acordaron cita en el día siguiente a la imputación del fiscal general en octubre.
En definitiva, las agendas de Zapatero evidencian el papel relevante que aún desempeñaba frente al Gobierno, que combinó con sus actividades paralelas por las cuales es investigado.

