La norma reconoce el derecho exclusivo del titular sobre su piso o local y sobre los anexos que se indiquen expresamente en el título constitutivo

Numerosos propietarios piensan que, si la plaza de garaje forma parte de sus bienes, pueden estacionar en ella todos los vehículos que quepan. No obstante, la realidad jurídica es distinta. La Ley de Propiedad Horizontal permite que las comunidades de propietarios regulen el uso de estos espacios a través de los estatutos o acuerdos comunitarios, lo que implica que, aunque en muchos casos es factible aparcar un coche y una motocicleta en una misma plaza, la comunidad también puede impedirlo si sus normas así lo establecen.
Las plazas de garaje son una fuente común de conflictos vecinales. Desde el almacenamiento de bicicletas o enseres hasta el estacionamiento de varios vehículos en un solo espacio, las discordancias frecuentemente se resuelven en juntas de propietarios e incluso, en ocasiones, en los tribunales.
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Una de las dudas más frecuentes es si el propietario puede estacionar simultáneamente un coche y una motocicleta en la misma plaza. La respuesta varía según las dimensiones de la plaza y las normas que rigen la comunidad de vecinos.
Lo que establece la Ley de Propiedad Horizontal
La Ley de Propiedad Horizontal no contiene ninguna disposición que prohíba explícitamente aparcar dos vehículos en una sola plaza de garaje. En realidad, la norma reconoce el derecho exclusivo del propietario sobre su vivienda o local y los anexos indicados expresamente en el título constitutivo, entre los cuales suelen incluirse las plazas de garaje. Dicha propiedad debe ejercerse respetando los derechos de los demás vecinos y las normas que regulan la comunidad.
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Precisamente aquí radica la clave. El título constitutivo del edificio puede incluir normas específicas sobre el uso de las plazas de aparcamiento y definir limitaciones respecto a su utilización. Además, la Ley autoriza que los estatutos de la comunidad contengan disposiciones sobre el uso y destino del inmueble, sus instalaciones y sus diferentes elementos, siempre que no se opongan a la legislación vigente.
Además, se contempla la posibilidad de establecer normas de régimen interior destinadas a regular aspectos cotidianos de la convivencia y la utilización de los servicios y elementos comunes. Estas normas son vinculantes para todos los propietarios y ocupantes mientras estén vigentes y pueden organizar asuntos relativos al uso del garaje, siempre dentro de los límites fijados por la ley y los estatutos.
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En la práctica, esto implica que si una plaza tiene el tamaño suficiente para alojar un coche y una motocicleta sin invadir zonas comunes, sin obstaculizar las maniobras de otros vehículos y sin generar riesgos para la seguridad, no existe una prohibición general en la Ley de Propiedad Horizontal que impida esta práctica.
Cuándo la comunidad puede decir «no»
Sin embargo, esta situación cambia cuando la comunidad de propietarios ha aprobado una regulación específica. Si los estatutos o las normas internas estipulan que en cada plaza solo puede estacionarse un vehículo, el propietario está obligado a respetar dicha limitación. De igual modo, si el estacionamiento simultáneo de varios vehículos provoca molestias, dificulta la circulación interna o afecta la seguridad del garaje, la comunidad tiene capacidad para exigir el cumplimiento de sus normas.
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Las siete normas a tener en cuenta en una comunidad de vecinos
La legislación también enfatiza que los propietarios deben hacer un uso adecuado de los elementos comunes y las instalaciones, y evitar causar daños o perjuicios a la comunidad o a sus vecinos. Asimismo, queda prohibido realizar actividades que puedan resultar dañinas para la finca o que contravengan los estatutos comunitarios.
No todas las comunidades cuentan con las mismas normas
Otro aspecto relevante es cómo se aprueban este tipo de restricciones. Cuando una medida implica modificar el título constitutivo o los estatutos comunitarios, la Ley de Propiedad Horizontal exige, en general, la unanimidad de todos los propietarios que representen la totalidad de las cuotas de participación. Por el contrario, las normas de régimen interior que solo buscan ordenar la convivencia y el funcionamiento diario pueden aprobarse mediante los acuerdos previstos para la administración comunitaria, sin necesidad de cambiar el título constitutivo.
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Esto explica la razón por la cual dos comunidades aparentemente similares pueden tener reglas totalmente diferentes sobre el uso de sus plazas de garaje. Mientras en una se permite estacionar un coche y una motocicleta siempre que ambos vehículos estén completamente dentro de los límites de la plaza, en otra esa práctica puede estar expresamente prohibida por los estatutos o normas internas aprobadas por los propietarios.

