
En el pleno 2026, cuando los relojes inteligentes compiten por incluir la mayor cantidad de píxeles y notificaciones en la muñeca, Google ha optado por hacer justo lo contrario: eliminarlo todo.
No dispone de pantalla, ni botones visibles, ni vibraciones continuas de WhatsApp; el Fitbit Air de Google propone un novedoso concepto de pulsera deportiva que busca que el usuario deje de preocuparse por su entorno y se enfoque exclusivamente en el deporte, aunque está diseñada para usarla durante todo el día.
Con una correa y un dispositivo que pesa menos de 12 gramos, el Fitbit Air está pensado para llevarlo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Parte del enfoque de esta pulsera es que, además de ser «un acompañante proactivo de bienestar», también se ha desarrollado para monitorizar el sueño, un factor clave para la salud que muchos dispositivos similares no capturan por completo, debido a su tamaño o las notificaciones, ya que los usuarios suelen quitárselos para dormir.
Sin embargo, al ser solo una pulsera, el Fitbit Air resulta más cómodo que otros gadgets. Otro punto relevante es la duración de su batería, que puede mantenerse hasta 6 días completos sin necesidad de retirarla, con el beneficio adicional de contar con carga rápida que alcanza el 100 % en menos de dos horas.
Esto permite registrar con precisión un seguimiento avanzado de salud y actividad física, incluyendo la frecuencia cardiaca las 24 horas, el monitoreo del ritmo cardíaco con alertas sobre fibrilación auricular, la saturación de oxígeno (SpO2), la frecuencia cardiaca en reposo, la variabilidad del ritmo cardiaco, así como las fases y duración del sueño, entre otros parámetros.
Pero el análisis del sueño es uno de los puntos más destacados de este dispositivo, gracias a la incorporación de la Inteligencia Artificial. La consistencia en los datos relativos al descanso (fases REM, sueño profundo y variabilidad de la frecuencia cardíaca o HRV) contribuye a generar un perfil personalizado que, combinado con otras métricas y el análisis realizado por IA, ofrece información sobre el estado de salud a través de la aplicación Google Health.
Por ejemplo, en lugar de mostrar gráficos difíciles de interpretar, se puede consultar de forma textual: «¿Por qué me siento tan cansado hoy si dormí 8 horas?», y la IA analiza tu HRV, la actividad realizada el día anterior y las fases del sueño para brindar una respuesta coherente.
Al no contar con pantalla, toda la interacción se realiza mediante la app Google Health. La ventaja es que ofrece un coach personalizado, potenciado por Gemini, que asiste en las sesiones deportivas o responde cualquier consulta sobre salud. Sin embargo, para aprovechar completamente este dispositivo, es necesario suscribirse al plan premium de Health (8,99 euros al mes tras el periodo de prueba).
Aunque está diseñado para que la atención se centre en el deporte y evitar distracciones, este minimalismo puede representar un inconveniente. Si se sale a correr o caminar y se desea conocer el ritmo cardíaco, el ritmo por kilómetro o simplemente la hora, hace falta sacar el móvil del bolsillo, ya que no hay más opciones.
La dependencia del teléfono también se refleja en la ausencia de GPS y NFC para pagos con la pulsera, lo cual aparentemente responde a un ajuste para abaratar el Fitbit Air, pero son funcionalidades que hoy en día muchos usuarios consideran imprescindibles.
Este dispositivo no busca competir contra Apple Watch o Garmin; se presenta como una alternativa enfocada exclusivamente en la salud, y gracias a su precio de 99,99 euros, se transforma en una opción a tener en cuenta para quienes buscan un equipo discreto que registre la salud, mejore el descanso y evite saturar con luces o notificaciones.

