Las asociaciones vecinales alertan sobre la conexión entre el incremento de los precios del alquiler y la expansión de las viviendas destinadas a uso turístico, un fenómeno que, según ellos, está destruyendo la “identidad” de la capital

La inquietud de los residentes en Madrid por la expansión de las viviendas para uso turístico y su difusión a través de plataformas como Airbnb se hace cada vez más palpable en distintos barrios de la capital, donde ya han empezado a actuar contra un modelo que, denuncian, está desplazando a los habitantes y destruyendo la “identidad” de la ciudad.
Resulta cada vez más habitual que los vecinos tengan que dejar sus barrios debido a modificaciones en “elementos esenciales para vivir con normalidad”, tales como el comercio local, el alquiler accesible o la seguridad en el entorno, según comenta a Infobae Quique Villalobos, responsable de urbanismo y vivienda en la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). “Parece que están decididos a expulsar a los residentes para transformar la ciudad en una vitrina y un decorado artificial para turistas”, sostiene.
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Este clima de molestia creciente ha provocado en ciertos barrios manifestaciones más visibles. Según mensajes que circulan en redes sociales, en varias zonas de Madrid se han registrado últimamente actos puntuales de daños o sabotajes contra elementos relacionados con pisos turísticos, como cajas de llaves o sistemas de acceso. Sin embargo, las asociaciones vecinales no avalan estas prácticas y centran sus demandas en la vía administrativa y la presión institucional.
El economista Santiago Carbó analiza la coyuntura actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre “aumentos notables” en los precios de compra y explica cómo la escasez y los elevados costos del alquiler y las hipotecas consumen los incrementos salariales de las familias.
Madrid lidera el número de viviendas turísticas en España
Las viviendas turísticas en España sumaban aproximadamente 341.000 hasta mayo de 2026, según la última estadística experimental del INE publicada la semana pasada. Esta cifra aumenta a 362.385 en los datos del registro único de arrendamientos de corta duración, recopilados y facilitados a este medio por el Ministerio de Vivienda, previos a la decisión del Tribunal Supremo que lo anuló, al considerar que el Estado carece de competencia para su creación.
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De acuerdo con la información del INE, Madrid es la ciudad con más pisos turísticos en España, con 10.836 identificados, seguida por Málaga (8.288), Barcelona (8.231), Marbella (6.987), Sevilla (6.937) y Valencia (5.393).
Aunque Madrid es la localidad con mayor número de viviendas de este tipo en el país, la Comunidad de Madrid en conjunto experimentó un descenso del 27,6% respecto al año anterior, según el INE. Esto, señala Villalobos, se explica porque muchos inmuebles turísticos han cambiado a alquiler de temporada; por ello el descenso estadístico no refleja una reducción real de la presión sobre el mercado residencial, sino un perfilamiento del tipo de uso.
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Aproximadamente el 90% de estas viviendas funcionan sin licencia
A esta situación se añade la gran cantidad de pisos turísticos que operan sin licencia. Si bien la estadística experimental del INE puede incluir parte de estas viviendas al cumplir ciertos criterios, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 detectó en marzo pasado más de 15.200 inmuebles sin licencia solo en Madrid.
Villalobos afirma que comparando el número de licencias otorgadas por el Ayuntamiento —algo más de 1.000— con la estimación del INE se deduce que cerca del 91% de las viviendas turísticas en Madrid funcionarían sin licencia.
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En este contexto, según el informe El impacto de las viviendas de uso turístico (VUT) en la ciudad de Madrid, presentado por la FRAVM, una de cada diez viviendas principales en el distrito Centro de Madrid, es decir, el 10,36% del total, ya se destina a uso turístico. El estudio señala que el centro concentra casi la mitad de la oferta y alerta de que esta tendencia se está extendiendo hacia otras áreas del centro histórico y barrios periféricos bien comunicados.
“No se trata solo del ruido”: las denuncias de las asociaciones vecinales de Madrid
El descontento de los residentes en Madrid responde a un problema más amplio relacionado con la vivienda y la transformación de los barrios tradicionales.
Por una parte, las asociaciones vecinales señalan una conexión directa entre la subida de los precios del alquiler y la proliferación de viviendas destinadas a usos turísticos. Explican que estos alojamientos suelen concentrarse en las zonas más demandadas, lo cual genera incrementos significativos en los precios de venta y alquiler en esos lugares.
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Este fenómeno, advierten, provoca un efecto dominó: los vecinos que no pueden afrontar las subidas deben mudarse a barrios vecinos, donde la presión inmobiliaria también aumenta, encareciendo paulatinamente el acceso a la vivienda en toda la ciudad.
Saturnino Vera, presidente de la asociación de vecinos Cavas-La Latina, explica que la situación conlleva consecuencias como la “pérdida completa de la identidad” del barrio. “La convivencia es cada vez más escasa y en muchos casos inexistente porque no son residentes habituales”, destaca.
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Escenario similar ocurre en La Elipa, donde la Asociación de Vecinos declara que ahora “las relaciones entre vecinos son impersonales, cuando antes era como un pueblo”.
Además, se suman otros efectos sobre la vida diaria del barrio, como el deterioro de la convivencia y la percepción de inseguridad. Las asociaciones vecinales consultadas coinciden en que las quejas sobre ruido y suciedad son constantes entre los residentes.
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Vera indica que otros problemas incluyen daños a las cerraduras de los portales con viviendas turísticas, la necesidad de pintar los edificios frecuentemente debido al desgaste por maletas, así como mayores averías en los ascensores.
Se añade también una sensación de inseguridad, tanto real como percibida, al considerar que este tipo de alojamientos pueden propiciar ciertos comportamientos delictivos. Según Villalobos, la falta de un control riguroso sobre los huéspedes genera mayor anonimato, lo que a su juicio facilita incidentes negativos ya detectados en algunas zonas.
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La reacción vecinal ante el crecimiento de los pisos turísticos
Las asociaciones vecinales y grupos de numerosos barrios han intensificado en años recientes sus esfuerzos para frenar la expansión de las viviendas turísticas en Madrid, combinando denuncias administrativas, presión institucional y campañas de sensibilización.
Desde la FRAVM explican que disponen de una red de oficinas que asesora a los vecinos afectados por la proliferación de pisos turísticos promovidos por plataformas como Airbnb. Además, realizan investigaciones y estudios propios para demostrar que la regulación vigente es “insuficiente” para solucionar el problema.
En el ámbito vecinal, el presidente de la Asociación Cavas-La Latina señala que han desarrollado diversas estrategias, desde encuentros con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid hasta contactos constantes con medios de comunicación. “Hemos invertido todo el tiempo posible para que se reconozca la problemática de un barrio con identidad propia, pero la indiferencia administrativa ha sido absoluta”, lamenta.
Por su parte, la Asociación de Vecinos La Elipa lleva a cabo sesiones informativas regulares para residentes y campañas de difusión en redes sociales, aunque reconocen “baja participación”.
Simultáneamente, muchos residentes han optado por organizarse informalmente para vigilar la actividad de las viviendas turísticas en sus edificios, mediante acciones de protesta espontáneas, como pintadas de rechazo en fachadas o roturas de cajas de acceso con martillos.
Uno de los ejemplos más recientes ocurrió a principios de junio, cuando durante una madrugada grupos de vecinos afirmaron haber atacado 153 viviendas de Airbnb ubicadas en los distritos de Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Latina, Lavapiés, Carabanchel, Tetuán y Ciudad Lineal.
Este tipo de actos pueden conllevar sanciones de seis a 24 meses por daños. En casos agravados, según el Código Penal y fuentes jurídicas consultadas por El Mundo, las penas podrían llegar entre uno y tres años de prisión.

Perspectivas sobre el futuro de los barrios madrileños
El futuro de los barrios de Madrid en los próximos años dependerá, según las asociaciones vecinales consultadas, de la evolución de la vivienda turística y la capacidad de las autoridades para controlar su crecimiento.
No obstante, sostienen que la meta es preservar un tejido vecinal sólido y unido, basado en las relaciones de proximidad y la vida comunitaria, como forma de resistir lo que describen como una tendencia hacia la “vida de paso” y la pérdida de arraigo en la ciudad. “Continuaremos luchando para mantener ese barrio que aún permanece en la memoria de muchos”, concluyen desde la Asociación de Vecinos de La Elipa.

