Irán denuncia trato injusto y exclusión en el Mundial hacia la selección más polémica

Khalilzadeh, de Irán, se lamenta tras la eliminación de su equipo. Con el país asiático inmerso en un conflicto con el anfitrión principal, Estados Unidos, los inconvenientes se repitieron para la selección iraní.

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Irán ha quedado eliminado del Mundial. La aventura del equipo iraní concluyó, tras comenzar su participación en la Copa del Mundo marcada por la controversia y concluir con aún más polémicas una vez finalizada la fase de grupos.

Los asiáticos esperaron hasta los minutos finales del partido Argelia – Austria para saber su futuro. El gol argelino en el minuto 93 les aseguraba un lugar en dieciseisavos como una de las mejores terceras, pero el empate de Austria en el minuto 96 descartó a Irán del torneo.

La despedida iraní estuvo marcada por ‘biscottos’ ajenos, controversias con el VAR, tensiones extradeportivas y una especie de teoría conspirativa que abarcó todo. Se sintieron incómodos desde el principio, como un equipo problemático dentro del campeonato.

El VAR perjudica a Irán

Irán quedó fuera del Mundial 2026 sin perder ningún encuentro. Tres empates y tres puntos que no fueron suficientes para avanzar a la siguiente fase.

Después de empatar inicialmente frente a Nueva Zelanda y Bélgica, el combinado dirigido por Amir Ghalenoei arriesgó todo en el último partido, con Egipto frente a ellos, que había conseguido una posición cómoda.

Irán encaró ese duelo final dependiendo solo de sí mismo. Una victoria hubiera asegurado su pase directo a dieciseisavos… y estuvieron cerca de lograrlo.

Comenzaron perdiendo contra los ‘faraones’, aunque prontamente reaccionaron. Taremi erró un penalti que podría haber igualado el marcador, pero Rezaeian logró el empate poco después. Era el minuto 14 y todavía quedaba tiempo para que Irán completara la remontada y mantuviera sus opciones vivas.

El equipo de Ghalenoei apretó hasta el final y recibió su premio en el instante decisivo, en el tiempo añadido. Khalilzadeh aprovechó un lío en el área en el minuto 93 para marcar el 1-2 y meter a su país en dieciseisavos. Pero llegó la revisión: el VAR entró en acción.

Khalilzadeh es felicita por su compañeros de Irán por su gol, que fue anulado.

Khalilzadeh es felicitado por sus compañeros iraníes tras un gol anulado. REUTERS

El gran júbilo que se generó en el equipo iraní se detuvo momentáneamente mientras se trazaban las líneas. La repetición convenció a quienes confían en esta tecnología. Por apenas medio pie, Khalilzadeh apareció adelantado respecto al penúltimo defensor. Por ello, el gol fue anulado por fuera de juego.

Así, Irán tuvo que conformarse con el empate y depositar sus esperanzas en ser una de las mejores terceras con apenas tres puntos.

El ‘biscotto’ entre Argelia y Austria

Con la mayoría de resultados y grupos ya definidos, a Irán solo le quedaba seguir de cerca el último partido del grupo J entre Argelia y Austria. Las condiciones eran claras y no había alternativa.

Una victoria argelina clasificaba a Irán a dieciseisavos como una de las mejores terceras; un empate los eliminaba.

El juego tuvo momentos intensos durante 75 minutos, con cambios constantes y lucha por el triunfo. Pero el último cuarto de hora se convirtió en el ‘biscotto’ más vergonzoso registrado recientemente en el fútbol. Ambos equipos acordaron no atacarse para no perder lo que tenían; con ese empate, Argelia y Austria avanzaban, y Irán quedaba fuera.

La sorpresa ocurrió en el minuto 93. Mahrez, casi sin proponérselo y desafortunadamente para Austria, quedó solo ante el portero austríaco y no desperdició su oportunidad. Anotó para Argelia. Austria se quedó paralizada, ya que en ese momento la eliminación la enfrentaba a Irán, quien revivía en el torneo.

Sin embargo, un pacto es un pacto, pensaron probablemente. Así que disimulando lo posible, aunque sin mucho éxito, ambos conjuntos permitieron el gol austríaco. En el minuto 96, sin margen para errar, la inacción argelina facilitó el ‘milagro’ austríaco para recuperar su posición y dejar fuera a Irán.

Una selección incómoda

Desde que aseguraron su clasificación para este Mundial, Irán se mostró como un equipo incómodo. El conflicto bélico entre Estados Unidos, país anfitrión, e Irán, participante, comenzó a ensuciar el ambiente.

El enfrentamiento armado comenzó a principios del año y desde entonces ha habido intentos fallidos de tregua. Mientras tanto, los ataques continuaron y el equipo tuvo que viajar a Estados Unidos.

La delegación iraní advirtió que no se sentían seguros ni bienvenidos, por lo que decidieron establecer su base en México para evitar complicaciones.

Desde el inicio, denunciaron dificultades con los visados de varios integrantes del cuerpo técnico y staff, enfrentando numerosos obstáculos para poder entrar a Estados Unidos y jugar.

Ya en el país, aparecieron nuevos problemas. Aunque se alojaron en México, todos sus partidos se disputaron en Estados Unidos. Excepto el día del último encuentro, les permitieron viajar el día anterior al partido y debían salir inmediatamente luego de cada juego rumbo a México.

«Nos trataron muy mal. Espero que el mundo sea consciente de lo que hemos vivido», declaró su entrenador Ghalenoei.

Un espontáneo es desalojado del terreno de juego tras el gol anulado a Irán por el VAR.

Un aficionado es retirado del campo tras la anulación del gol iraní por el VAR. REUTERS

Era evidente que a Estados Unidos no le convencía alojar a un equipo cuyo país está en guerra abierta con ellos desde hace meses.

Por todas estas razones, se ha alimentado la teoría conspiratoria de que las circunstancias se conjuraron para impedir que Irán avanzara más. Ahora, Irán observa el Mundial desde su hogar frente a la televisión.

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