El atacante del Real Madrid se conmovió, pero igualmente reafirmó su lucha contra el racismo en los campos de fútbol.
Más información: Vinicius pone las cosas en su lugar para vencer a Escocia y clasifica a Brasil a los cruces como primera del grupo
Durante el Mundial y en uno de sus momentos más destacados con la selección brasileña, el jugador Vinicius Jr. mostró una imagen que va más allá del desempeño y las cifras.
Fuera del campo, en el programa Domingão com Huck, el delantero del Real Madrid se quebró al escuchar un mensaje de su abuela Nilza, la mujer que marcó su infancia y a quien, según relata, sigue aferrado en cada etapa de su carrera.
En un ambiente relajado, enfocado en celebrar el Mundial, el brasileño dejó de lado la figura de estrella y mostró al nieto que todavía se emociona al recordar el pasado.
La escena se desencadena cuando el programa reproduce unas palabras de Nilza. Vinicius, quien ya había confesado que su vida gira a su alrededor, trata de contenerse, pero termina con lágrimas visibles frente a las cámaras.
En ese instante, rememora quién estuvo verdaderamente a su lado desde niño: «Es una persona muy especial porque mi padre siempre vivió lejos, por eso crecí con mi madre, mis hermanos y mi abuela».
A partir de ahí, el relato se vuelve personal. El delantero rememora la casa pequeña, las noches compartidas y la sensación de que todo lo que es ahora comenzó a forjarse en ese espacio limitado. Lo sintetiza con otra confesión que casi lo deja sin palabras:
«La casa era pequeña y dormí con ella muchas noches. Me quedo sin palabras. Marcó mi existencia. Sé que llegará el día en que las personas se vayan, por eso aprovecho cada momento con ella», comenta.
🚨VEJA: Vini Jr. se emociona com recado de sua avó: «passei até os 16 anos morando com ela». #Domingão pic.twitter.com/R1OJuIqGHY
— CHOQUEI (@choquei) June 28, 2026
El brasileño vincula esa raíz familiar con el esfuerzo colectivo detrás de su trayectoria. «Ellos hicieron todo lo posible para que pudiera alcanzar mi sueño. Verla feliz no tiene precio», dice, refiriéndose tanto a su abuela como a los demás que lo acompañaron desde São Gonçalo hasta la élite.
Selección hambrienta
De forma paralela, Vinicius utiliza la entrevista para proyectar el presente del equipo nacional. Habla de una generación que lleva el peso de la sexta estrella y de un vestuario donde la experiencia convive con la juventud bajo el mando de Carlo Ancelotti.
El entrenador, a quien señala como clave en la transformación del ambiente, aparece como la figura que otorga libertad y calma para que los veteranos sostengan el grupo mientras impulsan a talentos como Endrick o Rayan. En medio de esa combinación, el propio Vinicius se reconoce como referente a sus 25 años, distante del papel de promesa.
La entrevista también dedica espacio a su otra gran lucha: el enfrentamiento contra el racismo. En un momento, el brasileño afirma que «estos logros fuera del campo son mucho más relevantes que los que consigo dentro. Porque así ayudo a mucha más gente».
El mensaje se intensifica cuando menciona a su hermano menor: «Tengo un hermano de siete años y deseo que nunca tenga que vivir el racismo. Quiero lograr grandes cosas en el campo, pero también continuar inspirando a los jóvenes negros que no poseen la voz que yo tengo».
En menos de una hora de televisión, Vinicius logra algo que a menudo las ruedas de prensa no permiten: conectar la historia del niño que dormía en una casa pequeña con su abuela, el líder de una selección ilusionada con el título y el activista consciente de que su influencia puede transformar vidas más allá del marcador.
Su llanto durante el Mundial no es solo un acto de emoción; es un recordatorio de que detrás del futbolista hay alguien que no desea olvidar sus orígenes ni para quién juega.

