El Congreso insta a Sánchez a plantear una cuestión de confianza y renunciar con el apoyo de Junts.

Pedro Sánchez este jueves en el Congreso de los Diputados. Las claves

El Congreso dio luz verde a una moción que exige a Pedro Sánchez plantear una cuestión de confianza, con 178 votos a favor frente a 171 en contra.

La iniciativa, impulsada por el PP, reunió el respaldo de Vox y Junts, mientras que PSOE, Sumar y otros aliados votaron en contra.

También se aprobó un apartado que considera que las pesquisas por corrupción justifican la renuncia del presidente, sumándose Junts junto a PP y Vox.

La propuesta definitiva mantiene las demandas principales relacionadas con la cuestión de confianza y la dimisión de Sánchez, aunque se eliminó la llamada a convocar elecciones.

Un nuevo revés para la legislatura. El Congreso de los Diputados aprobó una moción que insta a Pedro Sánchez a plantear una cuestión de confianza y someterse a una votación que, en caso de resultar negativa, podría derivar en un adelanto electoral.

El texto presentado por el PP obtuvo 178 votos a favor, respaldado por Vox y los diputados de Junts. Por otra parte, PSOE, Sumar y otros aliados sumaron 171 votos en contra. Entre ellos, el del PNV, que sigue apoyando al bloque de la investidura.

La tensión fue palpable. Sánchez, quien asistió al pleno para votar, terminó escuchando gritos de «dimisión, dimisión» provenientes del grupo popular al ver cómo prosperaba la moción en su contra.

Asimismo, se aprobó otro punto que señala que «las investigaciones por corrupción justifican la dimisión del presidente». En esta votación, Junts también unió sus votos junto a PP y Vox.

Hasta último momento, los independentistas mantuvieron en reserva su posición, al no intervenir en el debate para expresar su voto.

Desde Junts recuerdan que este apartado era “su moción”, pues en febrero del año pasado habían presentado una propuesta similar que superó el filtro de la Mesa del Congreso. Sin embargo, decidieron retirarla tras alcanzar un acuerdo con el PSOE.

El texto aprobado este jueves por la Cámara Baja retoma aquella redacción que insta a Sánchez “a considerar la oportunidad de plantear una cuestión de confianza, conforme a la prerrogativa constitucional que posee, dada la naturaleza política, sin vinculación jurídica de la presente iniciativa”.

El texto del PP se registró tras la anulación por parte de la Mesa del Congreso, presidida por Francina Armengol , de unas enmiendas de PP y Junts que pedían convocar elecciones.

Esta moción fue retomada el miércoles en el Senado para eludir el veto; allí, de forma inesperada, Junts decidió abstenerse y el PNV votó en contra. Aun así, la iniciativa salió adelante gracias a la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta.

Durante la votación de este jueves en el Congreso, también se aprobó un punto que defiende la «autonomía del Congreso para legislar y controlar al Gobierno» y que «rechaza los vetos a debates o enmiendas», en alusión a lo ocurrido la semana pasada.

En este punto, Junts optó por abstenerse, aunque se aprobó con 171 votos favorables.

Este jueves, la formación de Miriam Nogueras solicitó a Sánchez que siguiera el ejemplo del primer ministro británico, Keir Starmer, y dimitiera para permitir la llegada de otro socialista.

La solicitud forma parte de la moción defendida el miércoles por el diputado del PP Jaime de Olano, quien transformó el debate parlamentario en un nuevo enfrentamiento entre Gobierno y oposición.

Su argumento principal fue que España enfrenta un Ejecutivo que, según sus palabras, «no gobierna», sino que simplemente «resiste», una situación que calificó de «inadmisible» en una democracia.

El diputado del PP elevó aún más el tono al afirmar que el escenario político actual representa «un fraude electoral en toda regla».

La propuesta del PP recibió apoyo de Vox y UPN, quienes coincidieron en demandar el fin de una legislatura que consideran agotada. Ambos partidos expresaron que esta «agonía» no puede prolongarse y defendieron la convocatoria de elecciones generales como solución al impasse.

La respuesta de los grupos que sostienen al Gobierno se centró en cuestionar quién impulsa la iniciativa. ERC y Sumar dirigieron sus críticas al PP, señalando que esta formación no está en posición de dar «lecciones de honestidad» en materia de regeneración democrática.

El PSOE fue más allá y reiteró el desafío que mantiene desde hace meses: si el PP cree que Sánchez ha perdido legitimidad para gobernar, debe presentar una moción de censura.

La negativa de PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso a autorizar una votación sobre el adelanto electoral condicionó el texto final que llegó al Pleno, eliminando dos de los cinco puntos originales.

Aunque los populares buscaron incluir la demanda de elecciones, la iniciativa que finalmente se votó conserva dos reclamaciones fundamentales: la cuestión de confianza y la dimisión del presidente.

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