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- Autor, Alejandra Martins y Equipo de periodismo visual
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 23 junio 2026, 23:26 GMTActualizado 7 minutos
- Tiempo de lectura: 13 min
Los cinco goles anotados por Lionel Messi en los primeros dos encuentros de Argentina en el Mundial 2026 y el doblete de Cristiano Ronaldo contra Uzbekistán, que lo convirtió en el primer futbolista en marcar en seis Copas del Mundo, no solo rompieron récords históricos.
Estos hechos también evidencian una tendencia más amplia en el torneo: la importancia de las figuras que se acercan o superan los 40 años.
Mientras que en Mundiales anteriores los jugadores más longevos solían ser porteros, la edición de 2026 presenta nombres destacados que desafían las barreras de edad en otras posiciones.
Messi cumple 39 años el 24 de junio, y Cristiano Ronaldo, de Portugal, tiene 41. Ambos disputan su sexta Copa del Mundo, un récord que comparten con el guardameta mexicano Guillermo Ochoa, de 40 años.
Ejemplos adicionales incluyen al croata Luka Modric y al delantero bosnio Edin Dzeko, máximos goleadores de Bosnia, ambos con 40 años; el defensor japonés Yuto Nagatomo con 39; y Tim Ream, capitán de Estados Unidos, con 38.
«Sin duda, existe un proceso donde se llega antes al alto rendimiento y se mantiene durante más tiempo. Este fenómeno no solo ocurre en el fútbol, sino también en diversas disciplinas deportivas», comenta a BBC Mundo Carlos Lago, profesor de fútbol en la Universidad de Vigo, España, investigador y consultor de varios clubes.

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«Les voy a compartir un dato revelador. Desde la inauguración de la Champions League en la temporada 92-93 hasta la 17-18, la edad promedio de los jugadores aumentó 1,6 años. En 92-93 era de 24,9 años y ahora se sitúa en 26,5. Esta tendencia seguirá en ascenso», añade.
Peter Krustrup, profesor en el Departamento de Ciencias del Deporte y Biomecánica Clínica de la Universidad del Sur de Dinamarca, también es entrenador y ha realizado múltiples investigaciones en Ciencias del Fútbol junto a Chris Carling, profesor del mismo centro.
«El fenómeno actual, con un aumento notable de jugadores élite de campo mayores de 40 años, resulta fascinante. Esto sucede en un contexto donde la intensidad del juego y el número de partidos continúan en aumento», señalan Krustrup y Carling a BBC Mundo.
Además, esta competición presenta retos particulares que imponen mayores exigencias físicas a los jugadores veteranos.
«Es la primera Copa del Mundo con 48 selecciones, lo que implica más partidos, una fase de eliminación más prolongada y desplazamientos extensos entre Estados Unidos, Canadá y México. Algunas ciudades anfitrionas registran altas temperaturas, con varios encuentros disputados alrededor de los 30ºC», explican los expertos daneses.
«Los equipos también deben afrontar la contaminación ambiental y alergias, que varían considerablemente según la sede. La altitud también difiere, ya que los partidos en Ciudad de México y Guadalajara se jugarán a una altura considerable sobre el nivel del mar».
Respecto a los jugadores de edad avanzada, destacan que es lógico esperar que los cambios relacionados con la edad en la capacidad de regular la temperatura corporal durante el ejercicio supongan una exigencia mayor para quienes se encuentran entre los 30 y 40 años.

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La era de los datos y los chalecos inteligentes
La extensión de la carrera futbolística no responde a un solo factor, sino a una mezcla de aspectos, desde avances científicos en preparación y recuperación hasta transformaciones culturales.
La genética adquiere un rol esencial, según explica a BBC Mundo el cardiólogo argentino Roberto Peidro, experto en medicina deportiva y exmédico de la Selección Argentina, incluida la Copa del Mundo de 1994 en EE. UU. También fue médico personal de Diego Armando Maradona.
«No todos están preparados para una vida de actividad física intensa desde el punto de vista cardiovascular, pulmonar y muscular, con sobrecargas en todos los sistemas. La genética juega un papel clave en este aspecto».
Más allá de la genética, añade, los avances tecnológicos esenciales han posibilitado métodos de entrenamiento que apoyan extensiones de carrera más largas.
«El entrenamiento ha cambiado completamente en comparación con hace 20 o 30 años. Ahora es posible determinar telemétricamente si un músculo está fatigado y si debe continuar en la competencia».
«Con chalecos GPS, se monitorean la frecuencia cardíaca, distancias recorridas… Esto permite detectar señales de alerta, como fatiga anticipada, y tomar decisiones para retirar al jugador o aplicar ejercicios específicos».
Lago destaca que los principales clubes y selecciones nacionales cuentan con sistemas avanzados de monitoreo.
«Estos sistemas de tracking analizan variables físicas como la distancia recorrida total, desglosada en velocidades bajas, medias, altas o sprints, además del número de aceleraciones, desaceleraciones y saltos».

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Conocer cómo cada jugador responde a la demanda física de entrenamientos y partidos permite al cuerpo técnico proteger con mayor inteligencia a los jugadores mayores y optimizar la rotación del equipo, especialmente con el aumento en el número de sustituciones permitidas, según Krustrup y Carling.
«La nueva regla de sustituciones instaurada en 2020, que permite cinco cambios en tiempo reglamentario y uno adicional en tiempo extra, ofrece flexibilidad táctica y posibilita que Ronaldo, Messi o Modric participen desde el minuto 60 hasta los 90 o 120 en partidos de eliminación directa».
Los futbolistas que continúan compitiendo más allá de los 35 años se benefician actualmente de lo que Krustrup y Carling denominan como Ciencia del Deporte 3.0.
En una primera etapa, se realizaron estudios en laboratorio para comprender la respuesta corporal al ejercicio. Más tarde, la tecnología se incorporó al campo de entrenamiento, aunque no siempre mejoró las decisiones.
«La dificultad actual no radica en recolectar datos, sino en interpretarlos correctamente. Ciencia del Deporte 3.0 busca cerrar esa brecha, integrando principios fisiológicos, experiencia humana e inteligencia artificial para optimizar decisiones diarias», explican los expertos daneses.
La revolución en la recuperación
Más allá de su habilidad excepcional, figuras como Messi o Cristiano Ronaldo acceden a tecnología avanzada no solo en alimentación y salud, sino también en un punto clave: la recuperación tras los partidos.
Para Lagos, «la transformación principal en los procesos de recuperación es la personalización absoluta».
«Ya no se aplican métodos uniformes para todos los jugadores, sino que cada uno recibe una dosis específica en función de variables como edad, minutos jugados o lesiones anteriores».
«Existe un abanico amplio de opciones, y se diseñan rutinas personalizadas para cada jugador. Esto ha permitido que puedan jugar más tiempo, con mayor frecuencia y a intensidades elevadas».
Entre los métodos figuran desde drenajes linfáticos hasta terapias de frío.

Una técnica destacada es la inmersión en agua fría, conocida como Cold Water Immersion o CWI.
«Tras un partido, los jugadores permanecen sentados o de pie en agua fría, generalmente entre 10ºC y 15ºC, sumergidos en un recipiente grande durante alrededor de 10 a 15 minutos», resaltan los profesores Krustrup y Carling.
«El frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos superficiales, disminuyendo la inflamación y la hinchazón muscular. Al salir del agua, el flujo sanguíneo se restablece velozmente, ayudando a eliminar residuos generados por el esfuerzo intenso. Podría compararse a presionar un botón para reiniciar el organismo».
Krustrup revisó en 2026 diez estudios controlados sobre la inmersión en agua fría aplicada a futbolistas.
«Descubrimos que quienes usaron CWI luego de un partido recuperaron la fuerza en las piernas más rápido, tuvieron niveles sanguíneos menores de marcadores de daño muscular y reportaron menos dolor en los días siguientes, en comparación con quienes solo descansaron».
Otra técnica de frío es la crioterapia, que emplea aire frío en vez de agua y consiste en permanecer de pie en una cámara específica a temperaturas extremadamente bajas, «por ejemplo, por debajo de -110ºC durante uno a tres minutos».
«Aunque ambas técnicas buscan reducir inflamación y dolor muscular, la inmersión en agua ha sido mucho más investigada».

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Cambio cultural
Los expertos entrevistados por BBC Mundo coinciden en que la mayor duración en la carrera futbolística responde también a una transformación cultural.
El Dr. Peidro subraya que «existe un cambio cultural en el que los futbolistas comprenden que si se ajustan a los procedimientos fisiológicos y médicos actuales, prolongarán su tiempo en el fútbol. En los años 70 u 80, muchos jugadores ni siquiera conocían su nivel de colesterol, presión arterial o habían pasado un electrocardiograma».
«Hoy el futbolista sabe que debe cuidarse en alimentación no solo durante concentraciones, sino a lo largo de toda su vida, respetar horas de descanso y sueño».
Lago asegura que «los futbolistas contemporáneos se cuidan más que nunca».
«Los grandes jugadores de elite son verdaderas entidades independientes con un equipo pequeño, formado por fisioterapeutas, recuperadores, preparadores físicos, nutricionistas, entre otros, y además existe una mayor profesionalización diaria».
«Maradona salía a la cancha con los tobillos hinchados»
Este cambio cultural también se refiere a la percepción de lo que es aceptable durante los partidos.
«No hay duda de que en la actualidad se protege mucho más al futbolista que en otras épocas», comenta el Dr. Peidro.
«Maradona jugó en una época donde debía soportar golpes contundentes de rivales, algo que la audiencia consideraba normal», añade el cardiólogo argentino.
«Como médico de Maradona, observé cómo salía a la cancha con tobillos hinchados y rodillas golpeadas, circunstancias poco comunes hoy. Messi, en contraste, juega en un tiempo donde esos impactos son muy mal vistos».
«Actualmente, se sancionan con expulsiones esos contactos, y el ambiente futbolístico desaprueba golpes sobre Messi. Para mí, son dos deportes distintos: el de antes y el actual».

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A menor velocidad más sabiduría
Los jugadores de mayor edad suelen perder velocidad, pero en muchos casos compensan esa disminución de explosividad con un mejor entendimiento táctico del juego.
«Contamos con datos interesantes sobre esto», explica Lago, refiriéndose a uno de sus estudios.
«Los futbolistas con mejor rendimiento en categorías físicas son los más jóvenes, especialmente entre 18 y 21 años. En esta etapa alcanzan el pico físico, corren más y realizan acciones a alta intensidad, como sprints, saltos y aceleraciones».
A partir de los 30 o 31 años ocurre un descenso significativo en el rendimiento físico, que se intensifica después de los 35, añade.
«Lo llamativo es que en el rendimiento técnico-táctico, como número de pases, porcentaje de éxito, pases que superan líneas defensivas y duelos individuales ganados, la tendencia es opuesta».
«Los jugadores mayores realizan más pases, con mayor precisión y superan más líneas con ellos, compensando su pérdida física con una comprensión más profunda del juego que mejora su toma de decisiones y ejecución técnica».

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La experiencia también protege a los jugadores mayores en un aspecto crucial: la prevención de lesiones. Según Lago, el riesgo de lesión depende de tres factores: edad, minutos disputados y suerte.
«Está comprobado que a mayor tiempo en cancha, mayor es la probabilidad de lesionarse. Por eso, los grandes futbolistas en edad avanzada saben cuándo participar y eligen los momentos clave para rendir al máximo», afirma el especialista.
«Esto refleja madurez, porque entienden que no deben darlo todo todo el tiempo, sino que cada fase del partido demanda un nivel distinto de esfuerzo. Son tan buenos porque descifran el juego y comprenden qué se requiere en cada instante».
El factor suerte también juega un rol. «Afortunadamente Messi, Ronaldo y Modric han sufrido pocas lesiones graves», recuerda Lago.
El Dr. Peidro suma que «los futbolistas que llegan a estas edades suelen haber evitado lesiones mayores, como fracturas o rupturas de ligamentos, que frecuentemente conducen a retiradas tempranas».

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La motivación y la psicología
La personalidad y el nivel de motivación influyen decisivamente en la duración de la carrera de cada futbolista.
«Existen casos particulares fuera de lo común. Cuando se analiza a Cristiano Ronaldo y su elevado profesionalismo, se entiende por qué mantiene esa longevidad. Él es un modelo a seguir, ya que toda su vida gira en torno al fútbol y su mejor preparación», sostiene Lago.
«También hay un componente psicológico. Cristiano afirmó que sigue jugando porque mantiene la motivación, porque desea continuar».
Messi manifestó a la prensa argentina en mayo: «Amo jugar al fútbol y lo haré hasta que físicamente no pueda más».
Peidro resalta la importancia de lo que denomina «preparación psicofísica».
«Digo psicofísica porque algunos deportistas pueden hacer frente físicamente al esfuerzo, pero no psicológicamente, ya que otras cuestiones personales, como ver crecer a sus hijos o tener vida social y familiar, dificultan la continuidad en el alto rendimiento».

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Estos jugadores veteranos suelen influir psicológicamente en sus compañeros también.
El control emocional en los torneos, donde la presión es alta, resulta crucial. El equilibrio emocional, ni exceso de nervios ni apatía, es determinante, apunta Lago.
«Quienes han vivido estas situaciones varias veces poseen un conocimiento profundo sobre el autocontrol».
«Modric, Messi, Ronaldo se destacan no solo por lo deportivo, sino por ayudar a los compañeros con ajustes emocionales, algo vital en una competición corta como un Mundial, donde en eliminatorias todo se decide en poco tiempo».
«Por ello, esperaría ver su mejor versión no en la fase grupal, sino a medida que avance el torneo. Hay que observar no solo sus acciones con balón, sino también su comportamiento cuando está detenido, lo que dicen y cómo motivan, pues para mí es el verdadero indicador de un jugador veterano exitoso».
Sueño, nutrición, técnicas de recuperación, chalecos inteligentes…
¿Qué debería priorizar un futbolista joven que quiere competir a alto nivel más allá de los 35 años?
«Debe centrar toda su vida en el fútbol, incluyendo alimentación, descanso, entrenamiento y evitar todo aquello que distraiga su foco absoluto en el deporte», concluye el profesor Lago.
«Asimismo, debe asumir el costo que implica. No puede comer indiscriminadamente ni salir de noche como quiera».
«Tampoco debe malgastar tiempo en cosas fuera de su control, como si será llamado a un equipo o no. Su atención debe concentrarse en lo que depende de él y vivir acorde a ello. Este es el mejor consejo para un jugador joven».

