Un estudio calcula un gasto promedio de 1.389 euros por persona para 11 días de descanso, un 3,6% superior al de 2025

Salir de vacaciones este verano implicará para los españoles un gasto medio de 1.389 euros por persona, cifra que supera el salario mínimo interprofesional mensual, establecido en 2026 en 1.221 euros brutos distribuidos en 14 pagas. Desde la perspectiva económica familiar, el viaje concentrará en menos de dos semanas un desembolso superior a un mes del SMI, un indicador relevante que afecta a aproximadamente uno de cada diez trabajadores.
Esta información proviene del ‘IV Estudio de hábitos de consumo de los españoles: vacaciones de verano’, elaborado por Oney, que señala además que los viajes de este año serán algo más prolongados que en 2025: la duración media será de 11 días, dos más que en el año previo, y el presupuesto estimado aumenta un 3,6%, es decir, unos 50 euros extra comparado con entonces.
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La distribución del presupuesto revela en qué mayormente gastarán los turistas: la partida más alta corresponde al alojamiento, con una media de 582 euros, seguida del ocio y la restauración con 309 euros; luego el transporte, con aproximadamente 280 euros; y otros gastos con 218 euros. En conjunto, el coste diario del viaje será de aproximadamente 126 euros por persona.
El costo de irse de vacaciones este verano
El alojamiento permanece como el apartado que más peso tiene en el gasto vacacional. Los 582 euros destinados para hospedarse representan cerca del 42% del gasto total. Además, esta cifra crece en comparación con el año anterior, cuando la media fue de 549 euros en alojamiento.
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También se observa un incremento en el presupuesto reservado para ocio y restauración, que aumentó de 286 euros en 2025 a 309 euros este verano. En este segmento se incluyen comidas fuera del hogar, visitas a bares, actividades recreativas, espectáculos, turismo cultural y otros consumos en el destino.
Por otro lado, el gasto en transporte se mantiene en torno a los 280 euros, ligeramente inferior a los 292 euros calculados el año anterior. Otros desembolsos, como compras, imprevistos o consumos que no se incluyen en las categorías anteriores, alcanzan los 218 euros, apenas dos euros más que en 2025.
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Entrevistamos a varias personas en el centro de Madrid.
La inflación influye en el presupuesto de ocho de cada diez españoles
El estudio recoge una paradoja: aunque las vacaciones serán más extensas y costosas, estas se desarrollan en un contexto de presión inflacionaria. El 78% de los españoles admite que la inflación y el aumento del coste de vida han impactado en el presupuesto dedicado a sus vacaciones de verano.
Como resultado, casi cuatro de cada diez entrevistados reconocen que han reducido el gasto planeado. Esta reducción no afecta de la misma forma a todos los grupos. En los hogares con menores ingresos, el 53% disminuye el presupuesto para vacaciones. También presentan un mayor recorte los jóvenes de 18 a 24 años, con un 51,3%; las personas no empleadas, un 47,9%; y las mujeres, con un 45,3%.
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A pesar de este escenario, la mayoría mantiene sus planes vacacionales. Cerca del 95% de los encuestados confirma que irá de vacaciones, mientras solo un 5,2% declara que no saldrá. La playa continúa siendo el destino más solicitado, con un 49,6%, por delante de viajes por Europa, montaña, segundas residencias y destinos fuera del continente.
Ahorros y financiación para costear el viaje
La forma de financiar las vacaciones refleja el esfuerzo económico que supone el viaje. El 71,2% de los españoles utilizará parcialmente sus ahorros para afrontar el gasto, mientras que el 15,6% cubrirá completamente sus vacaciones con dinero ahorrado previamente.
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El uso de financiación también crece en la planificación veraniega. Cerca de cuatro de cada diez españoles, el 37%, consideran esencial que el establecimiento o proveedor ofrezca facilidades de financiación al reservar sus vacaciones. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, esta demanda alcanza el 60,7%, y también es más frecuente en hogares con ingresos mensuales inferiores a 2.000 euros, con un 46%.
El control del gasto surge como otra táctica para evitar dificultades durante el verano. Casi la mitad de los encuestados, un 45,7%, afirma realizar un seguimiento detallado de sus gastos. Un 23% planifica solo los desembolsos más relevantes y un 16% reserva un margen para imprevistos.
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No obstante, los gastos extras forman parte de la experiencia veraniega. Un 97% reconoce que efectuará algún gasto adicional o inesperado durante las vacaciones. Casi la mitad destinará entre el 10% y el 25% de su presupuesto para estos caprichos o imprevistos, lo que recuerda que el costo final del viaje rara vez coincide con el precio inicial de la reserva.

