En 2005, el Consejo de Ministros liderado por Zapatero aprobó un Código de Buen Gobierno que señalaba la necesidad de rechazar cualquier regalo «que exceda los usos habituales, sociales y de cortesía».

Las joyas encontradas por la UCO en la caja fuerte del despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero han puesto en evidencia los regalos que numerosos altos cargos reciben durante viajes y reuniones, una práctica sin regulación legal hasta 2013 y que aún se rige por normas poco claras en algunas administraciones.
Pedro Sánchez, presidente del Ejecutivo, recordó esta semana que fue Zapatero quien impulsó la primera regulación sobre estos obsequios, que han recibido todos los presidentes durante la etapa democrática, incluido él mismo.
En 2005, el Consejo de Ministros presidido por Zapatero aprobó un Código de Buen Gobierno para los miembros del Ejecutivo y altos cargos, que establecía principios de transparencia y austeridad, indicando que debía rechazarse cualquier regalo «que vaya más allá de los usos habituales, sociales y de cortesía».
Los obsequios «de mayor relevancia institucional» pasarían a formar parte del patrimonio del Estado.
En 2013, con Mariano Rajoy en Moncloa, esos principios se integraron en la vigente Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno.
El caballo que Gadafi regaló a Aznar
Entre los regalos más curiosos recibidos por un jefe de Gobierno destaca el caballo que el entonces presidente libio Muamar el Gadafi entregó a José María Aznar durante una visita a Trípoli en 2003.
Bautizado como «El rayo del líder», este equino llevaba una montura bordada en plata y, tras su llegada a España, fue registrado como bien propiedad de Patrimonio Nacional y quedó bajo la custodia del Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil en Valdemoro (Madrid).
También se incorporó a Patrimonio Nacional la residencia de La Mareta (Lanzarote), que el rey Hussein de Jordania en 1989 regaló a su amigo, el entonces rey Juan Carlos, y donde han pasado vacaciones los ex presidentes Aznar, Zapatero y Pedro Sánchez.
Los países árabes suelen mostrar generosidad. En 2018, durante una visita a España, el príncipe heredero saudí Mohamen bin Salmán entregó al Rey gemelos, un reloj, un anillo, una pluma estilográfica y un rosario musulmán; a la reina, un conjunto de collar, pulsera, pendientes y anillo; y a las dos hijas, conjuntos similares.
No se olvidó tampoco de los reyes eméritos, al traer para Juan Carlos y Sofía juegos de joyas individuales.
Listas públicas de regalos
Estos regalos figuran en uno de los inventarios que la Casa Real publica anualmente desde 2015, tras la aprobación de una normativa que establece el registro y valoración de los obsequios para su incorporación a Patrimonio Nacional o su donación a una entidad sin ánimo de lucro.
Sin embargo, no todas las administraciones hacen públicos los regalos que reciben.
En una resolución de 2023, el Consejo de Transparencia señaló la falta de información proporcionada por Presidencia tras la petición de un ciudadano para conocer la lista de regalos recibidos por Pedro Sánchez.
Moncloa explicó en ese momento que la clasificación y valoración de los objetos se realiza cuando cada presidente deja el cargo, por lo que hasta entonces no existe ningún inventario.
El Consejo consideró que esta práctica no cumple con los estándares actuales de transparencia y rendición de cuentas, y destacó que otras instituciones sí publican periódicamente los regalos recibidos.
De la prohibición catalana a los 60 euros de Murcia
Varias comunidades autónomas han implementado reglas específicas para aclarar qué obsequios representan más que una «cortesía».
Por ejemplo, la Generalitat de Cataluña cuenta desde 2016 con un código estricto que establece como norma general que altos cargos y directivos del sector público deben abstenerse de aceptar regalos; tampoco está permitido aceptar que empresas privadas o particulares paguen sus viajes, desplazamientos o alojamientos.
Los regalos de cortesía conmemorativos se depositan en la administración correspondiente y se publican con frecuencia en el portal de transparencia. El último registrado, este mismo viernes, fue un plato típico de Singapur entregado por una delegación del Ministerio de Sanidad de ese país al responsable del Parque sanitario Pere Virgili de Barcelona durante una visita.
La Xunta de Galicia también dispone de un código ético particular que considera un regalo superior a 90 euros fuera de las costumbres sociales y de cortesía, por lo que no puede ser aceptado. Si existen dudas sobre su valor, debe entregarse al organismo pertinente para su evaluación.
Murcia ha reducido ese límite y su nuevo código obliga a rechazar cualquier regalo cuyo valor exceda los 60 euros. Además, se prohibe acumular obsequios procedentes de la misma persona, entidad o empresa cuyo valor conjunto supere los 100 euros en un año.

