Colombia: tres factores que determinaron el estrecho y significativo triunfo de De la Espriella y la «nueva derecha» según resultados preliminares

Simpatizante de De la Espriella.

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    • Título del autor, BBC News Mundo
  • Fecha de publicación 22 junio 2026, 01:26 GMT
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En cuestión de momentos, Abelardo de la Espriella dejó atrás su carrera como empresario y abogado de procesados en casos resonantes para posicionarse como posible presidente electo de Colombia.

La estrecha superioridad que ostentaba De la Espriella en el conteo preliminar del balotaje de este domingo, con un 49,7% de respaldo y 99,99% de mesas escrutadas, indica la probable irrupción de un nuevo tipo de derecha en el Ejecutivo colombiano.

Por su parte, el senador Iván Cepeda, representante de la izquierda encabezada por el mandatario saliente Gustavo Petro —quien no podía buscar la reelección—, alcanzó un 48,7% de los sufragios.

Con una diferencia inferior a 300 mil votos entre ambos, De la Espriella celebró la ventaja mientras Petro y Cepeda instaron a esperar el escrutinio oficial para declarar al nuevo presidente.

El aspirante obtuvo cerca de 13 millones de votos, cifra récord que confirma su rápido ascenso al poder en Colombia, tras haber anunciado apenas el año anterior su entrada a la política y ganar inesperadamente la primera vuelta a finales de mayo.

Esta es una hazaña notable para este penalista, que ha defendido a personas como Alex Saab, aliado del ex presidente venezolano Nicolás Maduro acusado en Estados Unidos de lavado de dinero, así como a imputados en casos de corrupción, fraudes y vínculos con paramilitares, sin que ello implique su colaboración en ilícitos.

Existen tres factores clave para comprender por qué este outsider de 47 años, conocido como “El Tigre”, se perfila para gobernar Colombia a partir del 7 de agosto.

Abelardo de la Espriella con la camiseta de la selección de fútbol Colombia levanta su puño apretado tras votar en el balotaje presidencial de Colombia que lo tiene como favorito el 21 de junio de 2026 en Barranquilla.

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1. Las “banderas” de la derecha radical

De la Espriella emergió como la figura colombiana de una derecha radical que está ganando en América Latina, apoyada en sus críticas hacia la clase política y su compromiso con una política de mano dura en seguridad y recorte del tamaño del Estado.

Su plan para construir diez grandes centros penitenciarios en Colombia recuerda al sistema carcelario promovido por Nayib Bukele en El Salvador, que, pese a las denuncias de graves violaciones, sigue siendo modelo para algunos sectores derechistas de la región.

Aunque en algún momento De la Espriella calificó a Bukele como “muy blandito”, recientemente ha declarado que le agrada.

La justificación del porte legal de armas para civiles y la exaltación tanto del patriotismo como del militarismo evocan elementos del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, hoy condenado por intento de golpe de Estado.

Seguidores de Abelardo De la Espriella muestran banderas de Colombia y visten camisetas de la selección de fútbol de su país durante un acto de campaña en Cartagena el 9 de junio de 2026.

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Sus críticas a la “casta” política y la promesa de reducir en un 40% el tamaño del Estado colombiano lo acercaron a posturas similares a las que llevaron al poder al argentino Javier Milei.

Bibiana Ortega, docente de ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, coincide en que De la Espriella “tomó lo más destacado de Bukele, Milei, Bolsonaro” y otros referentes de la derecha radical regional.

“Esas son sus banderas y, en Colombia, parecen tener aceptación”, señala Ortega a BBC Mundo.

Aclara que tanto en áreas urbanas como rurales del país “creció la percepción de inseguridad y el desencanto con la ‘paz total’ propuesta por Petro para negociar con grupos armados, lo que provocó que muchas personas optaran por las propuestas punitivas de De la Espriella”.

Agrega que sectores medios, altos y religiosos encuentran atractivo el “concepto de un Estado mínimo”, defendido por el candidato conservador tras la ampliación del gobierno y el gasto público en el gobierno de Petro.

Además, la diferenciación clara que hizo De la Espriella respecto a la clase política tradicional pareció otorgarle distinción en un país donde los partidos políticos tienen baja valoración en las encuestas.

Sin embargo, su fórmula vicepresidencial y economista asesor es el exministro conservador José Manuel Restrepo, quien representa una carta para atraer a sectores más moderados.

2. La apuesta al antipetrismo

Esta elección funcionó, en cierto sentido, como un referéndum sobre la administración de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en Colombia.

Aunque no fue candidato, Petro tuvo un papel destacado en la campaña y, con su estilo confrontacional y políticas populares, mejoró su aprobación durante este año hasta casi igualar su nivel de rechazo.

Iván Cepeda muestra su voto al sufragar en el balotaje presidencial de Colombia que lo tiene como candidato el 21 de junio de 2026 en Bogotá.

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No obstante, una parte del electorado colombiano mantiene “sentimientos negativos hacia Petro que se extendieron automáticamente hacia Cepeda”, según explica Ortega.

Todo indica que De la Espriella atrajo votos de la derecha tradicional gracias a sus promesas de “enfrentar, derrotar y castigar” a Petro, a quien afirmó extraditaría a Estados Unidos si se le solicitara.

“Petro provoca reacciones extremas: es amado o detestado”, y De la Espriella “aprovechó esa polarización para posicionarse como el candidato antipetrista más creíble”, afirma Miguel García Sánchez, politólogo y codirector del Observatorio de la Democracia en la Universidad de Los Andes de Bogotá.

Añade que para ciertos sectores influye el pasado insurgente de Petro y que “en Colombia persiste el temor a la izquierda latinoamericana, pues aquí no piensan que el país puede parecerse a México o Brasil, sino a Venezuela”.

“También existen elementos de clasismo, entre otros factores, pero no puede negarse que hay un voto popular hacia la derecha y Petro es su adversario principal”, concluye García Sánchez ante BBC Mundo.

3. La incidencia de Trump

Analistas sugieren que De la Espriella pudo beneficiarse del impacto del presidente estadounidense Donald Trump en la campaña colombiana.

Tras la primera vuelta electoral, Trump expresó su “respaldo total y absoluto” a De la Espriella mediante un mensaje en su red social Truth Social, donde calificó a Cepeda como “un marxista de la izquierda radical”.

Una mujer vestida con ropa de la selección de fútbol colombiana sostiene un cartel de la campaña de Abelardo de la Espriella con su imagen y el eslógan "Firme por la patria" en Bogotá el 12 de junio de 2026.

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“Los resultados de estas elecciones tendrán un papel crucial para el futuro de Colombia y su vínculo con Estados Unidos”, declaró Trump el 2 de junio.

Además, afirmó que de ganar De la Espriella, “por su capacidad y amor a su nación, contará con todo el respaldo y el poder de Estados Unidos a su lado”.

Colombia ha sido durante las últimas décadas el aliado regional más cercano de Estados Unidos.

De la Espriella, también ciudadano estadounidense naturalizado, expresó su gratitud hacia su “querido y respetado presidente Trump” a través de una publicación en la red social X.

“Juntos enfrentaremos una batalla directa y sin concesiones contra el narcoterrorismo”, afirmó.

En contraste, Petro criticó en la misma plataforma el respaldo de Trump a su rival, afirmando que “cuando un país interviene en las decisiones de otro, la libertad muere”.

Aunque ambos se reunieron en la Casa Blanca en febrero para discutir sus diferencias, Trump y Petro mantienen una relación tensa desde el año anterior.

Petro y Trump se miran sentados en sillones de la Casa Blanca en febrero de 2026

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El líder estadounidense llegó a calificar a Petro de “narcotraficante”, siendo uno de sus principales críticos por los bombardeos dirigidos a embarcaciones sospechosas de transportar drogas y los vuelos de deportación de migrantes desde Estados Unidos.

Las encuestas reflejan que los colombianos están divididos en su opinión sobre Trump, pero desean que su próximo presidente mantenga buenas relaciones con Washington, su principal socio comercial y mayor fuente de financiación para seguridad.

“A diferencia de los países del Cono Sur, este es un país mucho más proestadounidense”, observa García Sánchez. “Pienso que predomina en la opinión pública el antipetrismo más que el antitrumpismo”.

“Finalmente, Trump es visto como una figura distante y en la identidad nacional colombiana se asume una condición de subordinación”, añade. “Somos poco críticos con lo que proviene de Estados Unidos, incluso cuando algo no funciona, lo tomamos como ejemplo”.

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