Su descubrimiento permitió recuperar uno de los testimonios más notables de la antigua Roma en Cataluña, una edificación que aún impresiona casi dos milenios después de su construcción
-
El monumento catalán que motivó a Orson Welles y donde fue posible pasar la noche: sirvió como hogar de nobles en el siglo XI
-
El edifico secreto de Gaudí en el barrio más controvertido de Barcelona: estuvo a punto de no llegar a construirse
Antes de ser reconocido como uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de Cataluña, esta edificación permaneció ocultada durante siglos entre muros y estancias de épocas posteriores. Olvidada con el paso de los años, su auténtica identidad no se reveló hasta finales del siglo XIX, cuando un hallazgo casual dio a conocer un legado cercano a los dos mil años de antigüedad.
Estamos ante el Templo Romano de Vic, una construcción levantada entre finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C. que estuvo oculta más de 1.500 años bajo un castillo medieval y una residencia señorial. El descubrimiento en el siglo XIX desveló uno de los secretos arqueológicos más valiosos de Cataluña y permitió recuperar un monumento considerado entre los más conservados de su clase en España.
Un templo romano escondido durante siglos
La trayectoria de este lugar está profundamente conectada con la antigua ciudad romana de Ausa, denominación que recibía la actual Vic. En los siglos I y II, este asentamiento constituía uno de los núcleos urbanos principales de la Cataluña romana y en una de sus zonas más elevadas se erigió un edificio religioso. Sin embargo, el transcurrir del tiempo hizo que su memoria quedara sepultada bajo nuevas edificaciones.
Conforme a la información proporcionada por Patrimonio de Cataluña, los restos quedaron integrados en un castillo edificado en el año 897 por Guifré el Pilós, que más tarde pasó a la familia Montcada. No fue hasta 1882, durante unas obras de restauración del Palacio Episcopal, que las estructuras romanas volvieron a salir a la luz. Este hallazgo sorprendió tanto a los vecinos como a los expertos, quienes comprobaron que gran parte del edificio seguía en buen estado.
Uno de los tesoros históricos más destacados de Vic
La construcción sigue los principios del orden corintio, uno de los estilos arquitectónicos romanos más elegantes. Construido sobre un podio elevado, el templo disponía de una cella o cámara principal y un atrio con ocho columnas que lo presidían. El hallazgo de capiteles, fragmentos del frontón y piezas originales de las columnas facilitó la reconstrucción de su aspecto original, brindando hoy una imagen muy semejante a la que observaron los habitantes de la antigua Ausa hace casi dos mil años.
La restauración del monumento fue un proceso extenso y complejo que duró 77 años, entre 1882 y 1959. Gracias a este trabajo, hoy se puede apreciar uno de los templos romanos mejor conservados de España. La visita también brinda la oportunidad de explorar el rico patrimonio de Vic, desde la emblemática plaza Mayor hasta la catedral de Sant Pere o el Museo Episcopal, que alberga una de las colecciones de arte medieval más relevantes de Europa. Todo ello convierte a la ciudad en una de las escapadas históricas más atractivas del interior de Cataluña.
La entrada al Templo Romano de Vic es gratuita. Se puede visitar de martes a sábado de 10:00 a 13:00 horas y de 18:00 a 20:00 horas, mientras que los domingos abre de 18:00 a 20:00 horas y permanece cerrado los lunes. Desde Barcelona, el trayecto en coche por la C-17 dura aproximadamente una hora y diez minutos, y desde Girona el recorrido por la C-25 se realiza en cerca de una hora.
Antes de ser reconocido como uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de Cataluña, esta edificación permaneció ocultada durante siglos entre muros y estancias de épocas posteriores. Olvidada con el paso de los años, su auténtica identidad no se reveló hasta finales del siglo XIX, cuando un hallazgo casual dio a conocer un legado cercano a los dos mil años de antigüedad.

