La historia poco divulgada del traslado del fútbol a México por mineros de Cornualles hace más de 130 años

Una bandera de tela de la figura de un minero en un partido de Pachuca

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    • Autor, Henry Cowling
    • Título del autor, BBC Sport
  • Fecha de publicación 2 horas
  • Tiempo de lectura: 8 min

En el estadio Hidalgo, situado en el estado mexicano homónimo y hogar del club Pachuca, los hinchas despliegan una bandera de tela que representa a un minero.

En una mano sostiene un pico, mientras que en la otra lleva un hojaldre con un borde claramente ondulado. A su lado, se encuentran dos banderas idénticas, negras con una cruz blanca.

Para quien conozca el condado más austral del Reino Unido, esta figura resulta instantáneamente identificable como originaria de Cornualles.

Los seguidores de Pachuca, reconocido ampliamente como el club de fútbol más antiguo de México, homenajean sus raíces.

Celebran el legado de cómo los mineros de Cornualles desempeñaron un papel crucial en la introducción de este deporte en uno de los países más apasionados por el fútbol en el mundo y coanfitrión del Mundial de este año.

El vínculo transatlántico entre Hidalgo y Cornualles se remonta a 1824.

La industria minera mexicana, que había sido la base de la prosperidad económica nacional, quedó devastada tras una guerra de diez años que terminó con la Independencia de España.

Esta difícil situación captó la atención de un ingeniero de minas, John Taylor, quien había cosechado éxito invirtiendo en minas de Cornualles, especialmente en el pueblo de Gwennap.

"Había tomado un conjunto de minas arruinadas e inundadas y las convirtió en un negocio próspero, y al observar las minas de Real del Monte [también conocido como Mineral del Monte], pensó: ‘Puedo hacer lo mismo allí’", detalla a BBC Sport la doctora Sharron Schwartz, experta en migración minera de Cornualles.

Gracias a su intervención, cientos de habitantes de Cornualles emigraron a Hidalgo en las décadas siguientes.

Con este movimiento migratorio llegó un intercambio de ideas, costumbres y, naturalmente, deporte.

Una vista del estadio Hidalgo del club Pachuca

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El inicio de todo

La primera evidencia documentada de mineros de Cornualles realizando actividad deportiva en Hidalgo se vincula en realidad al críquet.

A finales de los años 1850, antes de la formalización de las reglas de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, Frank Rule, empresario minero de Cornualles, fundó un club de críquet en Pachuca.

"Los clubes de fútbol evolucionaron a partir de clubes de críquet", señala Schwartz. "De hecho, en ocasiones eran intercambiables y los jugadores de críquet también practicaban fútbol".

El primer reporte de un equipo de fútbol en Pachuca data de 1892, mencionado en un periódico local que comentaba sobre una reorganización del equipo debido a una "división" interna.

"Surgió una ruptura entre los de Pachuca y ‘los hombres de la montaña’", que se refiere a los habitantes de Real del Monte, explica Schwartz. "Al leerlo, me pareció gracioso, pensé: ‘Muy típico de Cornualles’. A ellos les gustan las disputas internas".

Una imagen en blanco y negro de Frank Rule

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En 1895, Rule organizó una reunión que terminó en la fusión del Pachuca Cricket Club, Pachuca Football Club y Velasco Cricket Club para formar una entidad más sólida.

Así nació el Pachuca Athletic Club.

Rule cedió un terreno próximo a su hacienda para que el club realizara partidos, imponiendo la condición de no jugar los domingos debido a sus creencias metodistas.

Para 1902, comenzaron a surgir otros clubes en zonas como Orizaba, Veracruz.

Hasta ahora, Orizaba disputa la afirmación de Pachuca como el club más antiguo de México, reclamando para sí dicho título.

Estos dos clubes, junto a otros tres, se unieron para fundar la primera liga de fútbol oficialmente reconocida en México.

Orizaba obtuvo el primer título de liga en 1902, mientras que Pachuca logró cierto éxito en sus primeras temporadas al coronarse campeón en 1904-05.

No solo los mineros jugaban al fútbol: las mujeres de Cornualles también eran una parte esencial de la atmósfera en los días de partido.

"Les encantaba asistir a los encuentros y a menudo vestían los colores del club", comenta Schwartz.

"La primera referencia al consumo de hojaldres [pastry, conocidos en México como ‘pastes’] ocurrió cuando se detuvo un partido de críquet. Imagino que los prepararon las mujeres de Cornualles".

Estos bocadillos eran imprescindibles para los mineros, ya que su corteza gruesa funcionaba como “asa” para sus manos sucias y la masa resistía incluso una caída en el pozo de la mina.

Un monumento a los mineros británicos en Real del Monte

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La huella mexicana en Cornualles

El intercambio continuo de personas entre Hidalgo y Cornualles generó una cultura común, a miles de kilómetros de distancia.

Schwartz indica que era común escuchar español tan frecuentemente como inglés en los bares de Redruth y Camborne, en esta zona del sur de Inglaterra.

Antony Martin, cuyo tío abuelo William Bray fue uno de los jugadores más destacados de Pachuca a principios del siglo XX, menciona que los hermanos de Bray trajeron ciertas tradiciones mexicanas de regreso a Inglaterra.

"Solían consumir pan en todas sus comidas, costumbre típica de México, y añadían pimienta de cayena a prácticamente todo. Ambos continuaban hablando en español", relata Martin.

"Recuerdo que mi abuela y tía abuela estaban muy orgullosas de Cornualles y todo lo relacionado, a pesar de que hasta la adolescencia habían vivido completamente en México, en Pachuca".

El Pachuca sumó a su plantilla a su primer jugador mexicano en 1908, cuando David Islas fue invitado a unirse al equipo por Alf Crowle, hijo de un minero de Cornualles originario de St. Blazey.

Crowle, que llegó a desempeñar el rol de jugador-entrenador, fue reconocido por romper barreras étnicas y sociales. "Probablemente sea el hijo más célebre de Cornualles-Pachuca, relacionado con el fútbol", dice Schwartz.

Una imagen en blanco y negro en la que aparece el equipo de Pachuca de la temporada 1903-04, entre los que se encuentra William Bray

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Los Tuzos campeones

A primeros de los años 1920, numerosas personas de Pachuca, incluido Crowle, partieron tras la Revolución Mexicana, ocasionando que el club perdiera gran parte de sus jugadores.

Pachuca disputó su último torneo en la etapa “amateur” del fútbol mexicano en 1922, y el club original desapareció poco tiempo después.

En 1950 se fundó una nueva versión del club, que nuevamente fue disuelto para refundarse otra vez en 1960.

Desde entonces, el equipo ha conseguido logros importantes, como siete títulos de liga mexicana y la Copa Sudamericana en 2006.

Eduardo Hernández, aficionado del Pachuca, afirma que la herencia del club es valiosa para los seguidores.

"El club se enorgullece mucho de su historia. Fuimos fundados por mineros que trajeron el fútbol aquí. La gente es consciente de eso".

El príncipe Carlos escucha una explicación sobre los pastes en Real del Monte, Hidalgo, en 2014

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El apodo del club, “Tuzos”, alude a un roedor que cava madrigueras y habita en América del Norte y Central, haciendo un guiño a su herencia minera. "Es parte de nuestra identidad. Esa palabra está en todas partes en Pachuca; por ejemplo, nuestro autobús se llama Tuzobus", explica Hernández.

"Aquí todo es ‘tuzo’. Es un elemento fundamental de nuestra identidad".

Además, en Pachuca y Real del Monte todavía existen tiendas que venden hojaldres, o pastes como se denominan en México, y las tiendas más tradicionales de Real del Monte exhiben banderas de Cornualles.

Real del Monte organiza también el Festival Internacional del Paste, celebrado en la localidad desde 2009, y cuenta con un museo consagrado a este bocadillo.

Estos pastes son muy relevantes en los días de partido en Hidalgo, aunque las versiones mexicanas incluyen tradicionalmente carne de res y verduras, similares a las de Cornualles pero con un toque picante.

"Es nuestro plato más típico en Pachuca. Cuando no se dispone de mucho tiempo, siempre hay una tienda de pastes a la vuelta de la esquina", afirma Hernández.

Los jugadores del Pachuca, entre ellos el arquero colombiano Miguel Calero reciben el trofeo de la Copa Sudamericana

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En Cornualles, pese a que el fútbol forma parte habitual de la agenda semanal, esta región no es particularmente conocida por exportar grandes figuras futbolísticas.

No obstante, la Kernow FA, una “alianza futbolística” que representa a Cornualles internacionalmente, planea organizar un partido entre su equipo y el Pachuca de México para fomentar el desarrollo del fútbol en el condado.

México, por su parte, se convirtió este verano en el primer país en albergar un Mundial masculino en tres ocasiones distintas.

"En cada Mundial, somos los aficionados que añaden más color y energía al torneo, y siendo anfitriones este año, la expectativa es aún mayor", afirma Jared Borgetti, segundo máximo goleador histórico de México y exdelantero del Pachuca.

"Queremos que el mundo vea cómo somos realmente los mexicanos".

Este verano, tanto los parientes transatlánticos de Cornualles como de Hidalgo comparten algo: disfrutarán del Mundial con un pastry, o paste, en la mano.

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