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Luego de declarar que se habían agotado "todas las instancias de diálogo", el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, comunicó este sábado la declaración del estado de excepción en el país sudamericano, que lleva más de 50 días en medio de una crisis por protestas y bloqueos en las carreteras.
"Esto no busca restringir la vida cotidiana de la población mediante el estado de excepción. Por el contrario, se trata de un estado de excepción para restaurar la libertad", explicó el mandatario durante una intervención televisada.
Las protestas, que ya superan los 50 días, han interferido en el suministro de alimentos, insumos médicos, combustible y otros productos esenciales en varias zonas del país.
"He ordenado implementar el estado de excepción para desbloquear las carreteras nacionales", escribió el presidente en la red social X.
"Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que dificultan el trabajo, el estudio, el acceso a la atención médica, el suministro y llevar alimentos a sus hogares", añadió.
El mandatario centroderechista asumió el poder en noviembre, tras dos décadas de administraciones del Movimiento al Socialismo (MAS).
Desde principios de mayo, organizaciones indígenas, trabajadores, campesinos y transportistas exigen la solución a la profunda crisis económica que afecta al país, además de un cambio en la dirección política.
"Este estado de excepción se establece para proteger la democracia y la vida, se dicta para defender Bolivia", afirmó Paz en su discurso.
"A quienes aún mantienen los bloqueos les digo claramente: están a tiempo de levantar voluntariamente las protestas. Si sus demandas son legítimas, las puertas del diálogo seguirán abiertas", advirtió.
"Mesas de diálogo"
El presidente aseguró que su administración estableció "mesas de diálogo" para buscar soluciones a la crisis que enfrenta el país.
"Escuchamos demandas que durante años nadie quiso atender. Durante 50 días, no dejamos de dialogar ni un solo día", señaló.
"Se han logrado acuerdos significativos con la mayoría de los sectores que plantearon reclamos legítimos", añadió.
Además, aseguró que "continuamos trabajando con la Central Obrera Boliviana (COB) y varias organizaciones sociales".

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El mandatario realizó esta declaración después de firmar el viernes un acuerdo con la COB, que busca pacificar el país y restaurar el flujo en las principales vías del territorio nacional.
No obstante, la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari, con fuerte presencia en la capital, informó que continuará con sus movilizaciones y que ampliarán los puntos de bloqueo, reportó el diario boliviano La Razón.
Según Vicente Salazar, dirigente de dicha organización y citado por La Razón, la protesta responde a demandas relacionadas con la protección de los recursos naturales y el respeto de los derechos indígenas.
Este grupo no fue el único en rechazar el acuerdo. Según la agencia EFE, los partidarios del expresidente Evo Morales tampoco mostraron apoyo al pacto.
Morales gobernó Bolivia durante casi 14 años consecutivos, de 2006 a 2019 (con dos reelecciones intermedias), y se encuentra prófugo por un caso de presunta trata de una menor, acusación que él niega.
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Morales describió las protestas como una "sublevación popular" y pidió la realización de nuevas elecciones.
"Un intento de golpe"
El sábado, el presidente Paz denunció que su administración sufre "una estrategia organizada para desestabilizar la democracia y un gobierno legítimamente constituido".
Comparó los hechos con "un intento de golpe de Estado desde el narcoterrorismo contra un gobierno elegido democráticamente".

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Los grupos campesinos y trabajadores se han convertido en los sectores que más critican al gobierno y desde semanas atrás bloquean las carreteras, confrontándose con la policía para exigir la renuncia del presidente Paz.
Además, se han sumado seguidores de Morales.
El gobierno afirma que Morales está detrás de estas protestas, incentivando la agitación contra la democracia, aunque el expresidente rechaza esa acusación.
"Es un hombre consumido por el poder y hará todo lo posible para, pese a muertos y enfrentamientos, así como al daño a Bolivia, destruir este proceso democrático", declaró Paz sobre Morales en una entrevista con el diario argentino Clarín en mayo.
Además del estado de excepción
Las protestas comenzaron a finales de abril, tras el anuncio del presidente Paz sobre una reforma agraria destinada a transformar pequeñas parcelas rurales en propiedades medianas.
Sin embargo, diversos sectores campesinos interpretaron esta medida como una estrategia para favorecer la venta de tierras agrícolas a grandes propietarios.
Además, se sumaron protestas por demandas salariales de maestros y otros colectivos, así como cuestionamientos a la calidad del combustible puesto en venta en un intento de reducir costos.
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Durante su intervención del sábado, Paz anunció también la formación de una comisión para las provincias del departamento de La Paz, que tendrá como objetivo implementar los acuerdos alcanzados.
"Será una comisión especial para las provincias del departamento de La Paz, que han sido históricamente olvidadas y descuidadas", indicó.
Otra iniciativa que anunció fue "la convocatoria a un gran acuerdo nacional que integre a líderes políticos, gobernadores, alcaldes, universidades, sectores productivos, trabajadores y organizaciones sociales".
Insumos
A finales de mayo, el presidente del Colegio Médico Departamental de La Paz, Luis Larrea, explicó a BBC Mundo el impacto que han tenido las protestas y los bloqueos en Bolivia, tras un mes desde su inicio.

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"Se siente una gran impotencia ante la situación, no sabemos qué hacer", expresó.
"Estamos quedándonos sin oxígeno, contamos con pacientes neonatales, intubados y adultos mayores que podrían fallecer", advirtió Larrea desde La Paz.
El médico afirmó en ese momento que se habían reportado cuatro muertes de pacientes que no alcanzaron a llegar a hospitales para recibir atención urgente.
"Fallecieron dentro de ambulancias debido a que no les permitieron ingresar a los centros de salud", agregó.
El 28 de mayo, cientos de trabajadores sanitarios marcharon para solicitar a los manifestantes una "pausa humanitaria" que permitiera el paso de camiones varados en las carreteras.
"¡Para los pacientes, oxígeno y comida!", coreaban mientras avanzaban por las calles con pancartas en las manos.

