Las claves
El PSOE andaluz inicia una nueva fase en la oposición tras registrar sus peores resultados en las urnas, con estrategias divergentes entre sus dirigentes.
Juan Espadas eligió una oposición «constructiva» y mesurada, buscando consensos y mejorar la percepción del partido frente a Juanma Moreno.
María Jesús Montero, en cambio, se inclina por una postura rotunda de rechazo (‘no es no’) a pactos con el PP y Vox, centrando la atención en la defensa de los servicios públicos.
El PSOE descarta facilitar un gobierno de Juanma Moreno sin incluir a Vox, pese a las peticiones de sindicatos como UGT que reclaman acuerdos entre las principales fuerzas políticas.
El PSOE de Andalucía enfrenta una etapa renovada en la oposición, el «lugar donde los ciudadanos les han situado», tal como expresó la líder socialista andaluza, María Jesús Montero, tras confirmarse el pasado 17 de mayo los peores resultados electorales en la historia del partido.
Cabe destacar que la federación andaluza no está habituada a este rol, aunque ya acumula siete años en dicha posición.
Por ello, durante estas dos legislaturas, el PSOE ha mostrado dos facetas y ha desarrollado distintas estrategias para intentar convencer al electorado ante próximas elecciones, aunque hasta la fecha, sin éxito.
También ha habido dos formas distintas de ejercer esta oposición. Desde la llegada de Juanma Moreno a San Telmo, tres líderes del PSOE han desempeñado esta función.
La primera fue la expresidenta Susana Díaz, quien no logró recuperarse ni en las encuestas ni en el ambiente interno del partido, enfrentada con la dirección de Ferraz.
Además, esta actual senadora se mostró desorientada durante su etapa como jefa de la oposición tras perder de manera inesperada la Junta.
«Caer mejor que Juanma Moreno»
La realidad es que el escenario era distinto cuando el exsecretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, tuvo que medirse con Moreno. En primer lugar, coexistió un gobierno de coalición y luego una mayoría absoluta.
Durante el primer periodo, Espadas no tenía escaño en el Parlamento y no podía enfrentarse directamente a Juanma Moreno. Desde septiembre de 2022, sí tuvo esa oportunidad.
Desde el inicio, propuso hacer una oposición «constructiva» y también promovió acuerdos en áreas como los servicios públicos, la lucha contra la pobreza y la gestión de fondos europeos.
Por su parte, el presidente andaluz aceptó el reto y manifestó que, aunque contaba con «una mayoría suficiente en la Cámara«, estaba dispuesto a superar las tensiones entre sus dos grupos políticos a nivel nacional para lograr acuerdos beneficiosos para Andalucía.
Por eso, Espadas siempre defendió que uno de los cimientos de su estrategia era la tarea personal de «caer mejor que Juanma Moreno«, a pesar de reconocer el carisma del líder de la Junta.
Lo manifestó en una entrevista con ElDiario.es: «¿Una oposición más dura? Yo quiero llegar a 2026 siendo un líder del PSOE que no desagrade a la gente«.
De hecho, criticó que le reprocharan hacer una oposición responsable, dialogante y de tono moderado; sin embargo, quienes le censuraban en privado eran compañeros en Ferraz que promovían el cambio liderado por María Jesús Montero.
El ‘no es no’ de Montero
Sin embargo, todo indica que el enfoque de su sucesora es diferente. Sobre todo porque Juanma Moreno ahora gobierna en minoría y le faltan dos escaños para formar gobierno, por lo que está negociando con Vox.
Además, se ha establecido una postura clara de ‘no es no’. En las filas socialistas saben que un gobierno de coalición en Andalucía con VOX podría desagradar a parte del electorado del líder del PP andaluz, oportunidad política que no están dispuestos a dejar pasar.
Tanto Montero como el secretario general del PSOE de Sevilla, Javier Fernández, han pedido cerrar la polémica. «El PSOE debe votar en contra«, ya que los socialistas y los ‘populares’ representan «proyectos totalmente opuestos».
Esto cobra especial importancia después de que el sindicato UGT enviara una carta a la ciudadanía solicitando un «acuerdo político» entre las principales fuerzas del Parlamento que permita a Juanma Moreno gobernar «sin VOX».
«Hay que construir puentes entre demócratas«, propuso Oskar Martín, secretario general de UGT en Andalucía. Esta posición fue acompañada el viernes por un alcalde destacado del PSOE, José María Román, de Chiclana.
En una entrevista en 7TV, aseguró que si está en política es «para ayudar a la sociedad», por ello no es partidario de que el PSOE «permita y avale un gobierno PP-Vox que actúe contra la ciudadanía, llevando a una derecha más radical y perjudicando a la población».
En todo caso, esta misma semana, Montero reafirmó su postura de ‘no es no’ a Juanma Moreno con un tono firme. «El PSOE, ni activa ni pasivamente contribuirá a la privatización de los servicios públicos en Andalucía».
Mientras tanto, Montero también deberá tener en cuenta a su izquierda. José Ignacio García, líder de Adelante Andalucía y máximo rival electoral de su lado, ya ha anunciado que emprenderán una oposición agresiva: «desde el parlamento, pasando por la calle, hasta los tribunales«.
Especialmente de cara a las elecciones municipales y nacionales, ambas previstas para 2027.

