Extremadura: pueblo histórico con un castillo medieval y legado templario en su Conjunto Histórico-Artístico

Un destino pacense alberga siglos de historia entre plazas, templos, calles empinadas y una silueta defensiva que domina el paisaje desde las alturas. Su patrimonio convierte este lugar en una escapada con mucho más que una simple imagen atractiva

Foto: El encantador pueblo de Extremadura coronado por un castillo medieval. (Turismo Burguillos del Cerro) Seguir en Google Síguenos

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Un pueblo de Extremadura coronado por un castillo medieval conserva uno de esos cascos históricos que invitan a pasear con calma, entre calles empinadas, plazas cargadas de memoria, arquitectura religiosa y miradores abiertos a un territorio de dehesas, encinas y alcornoques. Su silueta, dominada por una fortaleza en lo alto del cerro, refleja la relevancia defensiva que tuvo este enclave pacense, además de la huella que dejaron múltiples culturas a lo largo del tiempo.

Este lugar es Burguillos del Cerro, en la provincia de Badajoz, una villa ubicada entre Zafra y Jerez de los Caballeros cuyo casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico. Su historia reúne restos de asentamientos celtas, romanos, visigodos y musulmanes, aunque uno de sus periodos de máximo esplendor llegó en el siglo XIII, cuando la localidad quedó vinculada a la Orden del Temple. Actualmente, ese pasado se muestra en su trazado urbano, en las casas tradicionales, en sus fuentes, en los cruceros y en construcciones como la Casa del Corregidor, antigua cárcel real del siglo XV convertida en museo.

Un paseo por plazas, templos y edificios históricos

La visita puede arrancar en la plaza de la Misericordia, dominada por la ermita del mismo nombre, un espacio que también sirve como mirador hacia el castillo. Desde ahí, el recorrido continúa rumbo a la plaza Alta, centro social y económico desde el siglo XV, y por calles como la Llana, donde se encuentra la iglesia parroquial de Santa María de la Encina y San Juan Bautista. Este templo, construido en 1740, destaca por su torre barroca de 50 metros, sus accesos de mármol, sus capillas laterales y el retablo del altar mayor. Además, el pueblo conserva otros puntos de interés como el Palacio del Obispo Amador Merino, la iglesia de las Monjas, el antiguo edificio del Ferrocarril o el puente de piedra sobre la ribera de San Lázaro.

En la parte elevada se encuentran los restos del castillo de Burguillos del Cerro, una fortaleza de origen defensivo que ya existía en la época musulmana y que adquirió su apariencia medieval tras ser entregada por Fernando III a los templarios. Su doble recinto amurallado, la Torre del Homenaje, la puerta de granito con arco apuntado y el escudo de la Casa de Béjar forman parte de su atractivo, junto con la leyenda del tesoro que los árabes habrían ocultado antes de la conquista cristiana. A sus pies, la antigua iglesia de Santa María de la Encina funciona como Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular Extremeña, mientras que la antigua iglesia de San Juan Bautista acoge el Centro de Interpretación de la Orden del Temple, complementando una escapada donde historia, patrimonio y gastronomía local convergen.

Un pueblo de Extremadura coronado por un castillo medieval conserva uno de esos cascos históricos que invitan a pasear con calma, entre calles empinadas, plazas cargadas de memoria, arquitectura religiosa y miradores abiertos a un territorio de dehesas, encinas y alcornoques. Su silueta, dominada por una fortaleza en lo alto del cerro, refleja la relevancia defensiva que tuvo este enclave pacense, además de la huella que dejaron múltiples culturas a lo largo del tiempo.

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