Límite térmico legal para trabajar en España: temperaturas a partir de las cuales se prohíbe laborar

La llegada del verano vuelve a poner el foco en las condiciones laborales y en las medidas que deben garantizar los empleadores, bajo una normativa que fija límites térmicos

Una persona trabaja al aire libre, a 4 de julio de 2025, en Madrid

Las elevadas temperaturas que se están observando en gran parte de España no solo afectan la rutina diaria y aumentan el consumo energético, sino que también exigen reconsiderar la forma en que se llevan a cabo ciertos trabajos. En un escenario caracterizado por episodios de calor cada vez más intensos y prolongados durante el verano, las condiciones ambientales en el lugar de trabajo han cobrado una importancia creciente tanto desde la perspectiva sanitaria como legal.

Mientras España se prepara para afrontar la primera ola de calor de la temporada, las empresas deben comenzar a ajustarse a las consecuencias significativas de este fenómeno en el ámbito laboral: desempeñarse bajo temperaturas extremas no solo representa un riesgo para la salud, sino que está claramente prohibido por la legislación española.

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Así lo destaca el abogado Sebastián Ramírez en un video publicado en su perfil de TikTok (@leyesconsebas), donde recuerda que la normativa vigente establece umbrales térmicos específicos según el tipo de puesto laboral. En ambientes industriales, el rango permitido va de 14 a 25 grados. En oficinas, el margen se amplía entre 17 y 27 grados. Cualquier temperatura que exceda estos límites obliga a la empresa a tomar medidas.

Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

Más allá de ser una cuestión de confort, el control térmico en el marco laboral forma parte de las obligaciones preventivas que las empresas deben cumplir para proteger la seguridad y salud de sus empleados. La exposición continua al calor puede ocasionar fatiga, pérdida de concentración, deshidratación y un aumento en el riesgo de accidentes, especialmente en trabajos que requieren esfuerzo físico o manejo de maquinaria.

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Qué dice la ley sobre el calor en el trabajo

La legislación española regula tanto las condiciones de calor extremo como de frío en el entorno laboral. Todos los trabajadores tienen derecho a unas “garantías climáticas” mínimas para realizar su labor “de manera normal y cómoda”, según detalla Ramírez.

Estas condiciones no solo aplican para oficinas o plantas industriales. El marco legal requiere que los espacios de trabajo cuenten con condiciones ambientales apropiadas para permitir que la actividad se despliegue sin comprometer el bienestar ni la seguridad de quienes la ejecutan. Si las temperaturas se encuentran fuera de los parámetros establecidos, la empresa está obligada a implementar medidas correctivas para restablecer condiciones adecuadas para el trabajo.

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Natalia Shartova, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, habla sobre los efectos del calor.

La responsabilidad de asegurar estas condiciones es del empleador. En caso de que las temperaturas excedan o no alcancen los niveles permitidos, “debe ser controlado por la empresa”, enfatiza el abogado. Entre las acciones posibles se incluyen la modificación de horarios, la mejora de los sistemas de ventilación o aire acondicionado, la reorganización de tareas y el aumento de las pausas cuando las condiciones ambientales lo requieran.

El caso particular del trabajo al aire libre

La normativa reconoce que existen situaciones donde controlar la temperatura resulta casi imposible. El trabajo al aire libre es el caso más claro, y Ramírez lo reconoce sin ambages: “Es muy complicado, por ejemplo, en trabajos exteriores, regular esto”. Sectores como la construcción, el mantenimiento urbano, la agricultura o ciertos servicios logísticos son especialmente vulnerables a los episodios de calor intenso, dado que gran parte de sus labores dependen de las condiciones meteorológicas y de la exposición directa al sol.

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Ante esta realidad, el abogado señala tres medidas preventivas esenciales para quienes laboran bajo el sol: respetar los tiempos de descanso, mantener una hidratación constante y extremar las precauciones en todo momento. El objetivo es minimizar el riesgo de golpes de calor y lo que Ramírez denomina “situaciones desafortunadas”.

Su conclusión es clara: “Estas temperaturas para trabajar en exteriores son exigentes, así que la mejor opción es protegerse”. Paralelamente, el aumento de estos episodios de calor extremo está impulsando a que empleadores y trabajadores presten cada vez más atención a la organización de las jornadas y a las medidas preventivas aplicadas durante periodos de calor intenso.

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