Sánchez contempla la posibilidad de llamar a elecciones en febrero o marzo si no logra aprobar los Presupuestos según las demandas del PNV

Pedro Sánchez atiende a la prensa, este jueves en Bruselas, a su llegada al Consejo Europeo. Las claves

Pedro Sánchez estudia la posibilidad de convocar elecciones generales en febrero o marzo de 2027 si no consigue aprobar los Presupuestos, tal como lo reclama el PNV.

El PNV interpreta esta estrategia como un modo de ganar tiempo y mantenerse hasta el final de la legislatura, mostrando además voluntad para negociar en otoño.

Sánchez descarta un «superdomingo electoral» y opta por separar las elecciones generales de las municipales y autonómicas, atendiendo a las demandas de sus socios parlamentarios y del PSOE.

La decisión definitiva sobre la convocatoria electoral dependerá de la evolución de las negociaciones presupuestarias con el PNV y otros aliados.

Contrario a la lectura más común, Moncloa valoró como un alivio las declaraciones de la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, el miércoles en el Congreso, al instar a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales si no logra aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2027.

Desde este entorno consideran que se trata de una vía para ganar tiempo y alcanzar 2027, tal y como ha prometido de forma constante el presidente del Gobierno, además de evidenciar la disposición del PNV para intentar una negociación presupuestaria durante el otoño.

Según fuentes del partido nacionalista vasco, su evaluación es que si la negociación fracasa, esto daría pie a Sánchez para convocar elecciones en el primer trimestre de 2027, preferentemente en febrero.

Así, Sánchez dispondría de un argumento para convocar elecciones, aunque en la práctica no supondría un adelanto real ya que esos comicios se realizarían únicamente cuatro meses antes de la conclusión automática de la legislatura.

En línea con esta postura del PNV, con quien Moncloa mantiene varias negociaciones abiertas, Sánchez abrió la posibilidad este jueves de convocar elecciones generales en caso de que fracasen las conversaciones sobre los Presupuestos. Esta previsión coincide también con la planteada por el partido de Aitor Esteban.

Los medios consultaron al presidente sobre la postura del PNV y de Coalición Canaria, que presionan al Gobierno para que convoque elecciones si no consigue sacar adelante los Presupuestos.

«Negociaremos con ellos, y si se deben tomar decisiones, las adoptaremos en función de cómo se desarrollen esos escenarios», respondió el jefe del Ejecutivo.

Los nacionalistas vascos se manifestaron firmemente contrarios a que las elecciones generales coincidan con las municipales de finales de mayo, lo que se denomina «superdomingo electoral«, y tampoco desean que sean en julio, tras las locales, porque estiman que podrían verse perjudicados al arrastrar el desgaste de Sánchez.

Transmitieron este mensaje, motivo por el cual el presidente del Gobierno subrayó recientemente, casi sin ser cuestionado, que en ningún caso habrá «superdomingo».

Tampoco esta opción era favorable para los candidatos socialistas en autonómicas y municipales, pero el mensaje de Sánchez estaba dirigido principalmente a sus socios parlamentarios en el Congreso, así como a sus aliados en el Gobierno vasco, ayuntamientos y diputaciones forales.

Sánchez consideraba la alternativa de sincronizar las elecciones generales con las autonómicas y municipales para fomentar la movilización, que sería la última carta para intentar remontar frente a PP y Vox.

La otra posibilidad era repetir el calendario de 2023 y celebrar las elecciones generales en julio, después de las locales, pero la presión de los candidatos del PSOE aumentaba, ya que de nuevo ellos tendrían que afrontar el desgaste causado por el Gobierno central, como en las elecciones anteriores.

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