El Comunista » Continúan las agresiones contra los trabajadores de la CSUM, ahora en la UTJ

un proyector que tome de la universidad, el cual entregué al final de la clase. Me acompañaron a las oficinas de mecatrónica y Raúl Arteaga dio la orden a los tres guardias de seguridad que me arrojaran de la escuela. Para esto, alguien le comunico a las personas del comité de Huelga del sindicato de la UTJ, que se encontraban en las oficinas del Edificio D, lo ocurrido, que es donde imparto clases, a lo que acudieron inmediatamente a ayudarme y a levantar un acta de los hechos, firmadas por alumnos que ingresaron voluntariamente a declarar lo sucedido. Al acompañarme a la salida de la universidad, Francisco Franco me recomendó que ya no me parara en la universidad, puesto que los guardias tenían la orden de ya no dejarme ingresar, aparte de que por lo sucedido, se posponía una cita que habíamos concertado un poco antes de que yo entrara a impartir clases, para hablar de la CSUM, aunque no se acordó fecha alguna.

Todo esto sucedió en el contexto de un hostigamiento constante por parte de José Antonio Herrera Lomelí, director de administración y finanzas de la UJT, gritándome que yo no soy ninguna trabajadora de la UTJ y que yo no tengo derecho a pertenecer a un sindicato, por lo que cualquier asunto a tratar con la “UTJ” lo hiciera sola, no con el sindicato. Hasta la fecha se me adeuda el salario de 102 horas de trabajo, que es lo correspondiente a todo el cuatrimestre mayo-agosto y una semana completa de trabajo del nuevo cuatrimestre agosto-diciembre. Toda esta represión orquestada por Ana María González Silva, secretaria académica de la Universidad Tecnológica de Jalisco y personal de confianza del rector de la misma universidad Sergio Barrera Elizondo, viene dándose desde que me afilié al Sindicato de la UTJ, con la intención de dividir y reprimir a los afiliados al sindicato, puesto que me consideraron el eslabón más débil del mismo. No es posible que se siga tolerando tales maltratos y vejaciones en contra de los maestros, como si fuésemos cosas desechables, por lo que reclamo justicia ante esta autoridad bestial e impositiva.
Atentamente.

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